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13 feb. 2017

¿EXISTE LA INFANCIA MISIONERA EN MALI?

Ángela García, Misionera de María Inmaculada en Mali, nos lo cuenta...,.
Aquí no se vive mucho con ese nombre pero se trabaja mucho con los niños de ·· Kizito ·· esto está muy arraigado y los niños vibran con ello.
Kizito es uno de los mártires de Uganda uno de ellos era niño, creo que será por ser del mismo color de su piel les dice mucho.

El sígueme se vive con ilusión y Esperanza de llegar un día como Kizito, Sacerdote, Monja o Mártir.
Cuando tienen 12 años que hacen la Confirmación pasan al grupo de Vocaciones que también se trabaja muy bien, de ahí que al terminar la Selectividad algunos se van o al Seminario o a la Vida Religiosa. Este año de mi Parroquia se fueron dos chicos al Seminario, dos chicas al Noviciado y una ha hecho los primeros Votos; todos ellos han pasado por el grupo de KIZITO.
5.-Que hacen los niños para seguir a Jesús?
-Formarse
-Estudiar
-Guardar sus Huchas con lo poquito que tienen o reciben  para ayudar a otros niños.
- Cuando hay una fiesta o Acontecimiento  hacen teatro, que por cierto son extraordinarios para ello. Siempre hay una parte de cómo el chico o la chica pide a sus padres el permiso de irse al Seminario o Noviciado, en general los padres se oponen y todo son dificultades para que lo realicen.
Si me preguntas por que la familia pone de dificultad, en muchos casos es porque si no se casa, no recibirá la dote, ya que la boda es un trato.

9 feb. 2017

SEGUIR A JESÚS.

José Adolfo Sanchez Pintor y Milenka Laurel. Misioneros de OCASHA en Bolivia. 
     Somos una familia misionera de Fuente el Fresno, estamos de misión en El Alto, una ciudad de Bolivia, colaboramos en la parroquia Santa María Madre de los Pobres, la parroquia tiene cuatro centros parroquiales (capillas o iglesias), nosotros vivimos en la capilla Virgen del Carmen, la más alejada del centro de la parroquia.

     Hemos abierto un centro juvenil, donde vienen alrededor de 40 niños y jóvenes, muchos de ellos además se preparar para el bautismo, primera comunión y confirmación. En el barrio, no hay ningún lugar donde los niños puedan divertirse sanamente (no hay parques, ni zonas deportivas), el barrio carece de muchos servicios básicos, y las familias cuentan con serios problemas: (desestructuración, malos tratos, alcoholismo, pobreza…). En definitiva, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes no cuentan con una adecuada red de apoyo (ni social, ni familiar).
     La zona donde se encuentra el centro juvenil, es una zona esencialmente inmigrante, (familias provienen de zonas rurales), esto hace que los niños y jóvenes, sufran el choque cultural (campo-ciudad), la pérdida de valores, el sentimiento de marginalidad y la pobreza, lo que los colocan en una situación de vulnerabilidad social. Podríamos decir que los niños están en riesgo social, porque tienen un déficit importante en sus necesidades básicas, en un momento importante de su desarrollo (materiales, de alimentación, de estímulos, de afectos, etc.) situándolos en estado de “abandono” o desamparo.


     La experiencia con los niños y jóvenes que llegan al centro, es que muchos de ellos, comparten determinadas características:

 Tienen problemas de comportamiento, y dificultades para relaciones interpersonales.
 Autoestima muy baja.
 Proceden de familias desestructuradas con muy bajos niveles socioculturales y económicos.
 En la escuela, su nivel es medio-bajo.
 No cuentan con modelos de comportamiento adecuados (familiar, social).
 Han sido “educados” en la calle, con roles sociales agresivos.
 Viven experiencias de consumo de alcohol, malos tratos, agresiones sexuales...
 Deben ocuparse de las tareas domésticas: hacer la comida, cuidar a sus hermanos pequeños, aseo de la casa. Sobre todo las mujeres.
 Ayudan a sus padres en el trabajo (principalmente vendedores ambulantes en ferias).
 
     Hemos observado un buen porcentaje de niños y jóvenes que “viven en la calle”, si bien cuentan con techo y alimentación (aunque en condiciones precarias), sufren el descuido de sus padres o cuidadores (por trabajar durante muchas horas fuera del hogar, por alcoholismo, por malos tratos, etc.).

     En el centro juvenil y la capilla seguimos a Jesús intentando que a pesar de todas las dificultades, sonrían. Ellos a pesar de todas las dificultades, sonríen a la vida con mucha esperanza en el futuro. La capilla y el centro juvenil es un lugar donde no hay violencia, donde no hay gritos, donde se nos tratamos con cariño y donde pueden jugar con otros niños de su edad. Todos juntos vamos descubriendo en Jesús, en su mensaje, un ejemplo a seguir en su día a día, intentando vivir los valores de Jesús en el trato con sus amigos, en la escuela, en su familia y allá donde vayan.

Pero… ¿Cómo siguen ellos a Jesús?, ellos mismos nos lo cuentan:

Madai: “Si Jesús me dijera “sígueme” yo aceptaría sin dudarlo, ya que sería un privilegio seguirlo. Yo sigo a Jesús viniendo a la iglesia y aprendiendo más sobre su palabra. Leyendo la Biblia, y siendo catequista para transmitir a niños y jóvenes lo que a mí me transmitieron y me ayudó en mi vida. Formando una familia en la capilla”.

Adriana (10años): ¿Qué haría si Jesús me dijera sígueme?, Yo aceptaría, le diría que me agarre de la mano y voy junto a él, y así vayamos juntos por todo el mundo haciendo una columna de más de mil personas, invitando a más amigos que nos sigan hasta llegar a ser dos mil, tres mil, cuatro mil… personas. Hasta conseguir que todo el mundo vaya detrás de Jesús, para aprender los valores que practicó en su vida.

Lidia (9 años): Sigo a Jesús leyendo la Biblia todos los días, escuchando las misas, rezando y viniendo a la iglesia. También haciendo lo que Jesús nos enseña, no mintiendo a mis padres, siendo sincera con todo el mundo y respetando a  todos, sean mayores o menores. Invitando a mis amigos a seguir a Jesús.

Ruth: Yo sigo a Jesús, intentando ser como él, tratando a todos por igual, sin importar el color, la raza, porque Él no hace distinción, y mira a cada persona igual. Ayudando a quien me necesita.

María Belén (9 años): Yo sigo a Jesús, leyendo y viendo y escuchando sus parábolas. Viniendo a la iglesia y escuchando la misa y el evangelio, y orando con la oración que él nos enseñó. Aprendiendo más sobre su vida y escuchando sus valores y practicándolos en casa y en todo lugar.


Ghilda (8 años): Yo sigo a Jesús leyendo la Biblia todas las mañanas y antes de dormir. Rezando antes de comer, agradeciendo a Diosito por la comida que nos da y rezando antes de salir a la calle para que me cuide. Viniendo a la misa y a la iglesia. Y en la iglesia compartiendo con mis amigos.


24 ene. 2017

CUANDO TRABAJAS CON AMOR LA VIDA SABE MEJOR.

Mercedarios en República Dominicana.
FESTIVIDAD DE REYES MAGOS.
Yasmiri tiene 7 años. La mañana del 7 de enero se acerca a una de las voluntarias de la Fundación La Merced y con una sonrisa fácilmente descifrable le pregunta: "¿Pero van a venir los Reyes Magos de verdad?" La voluntaria asiente con la cabeza y la pequeña se va corriendo a contárselo a sus amigas.

Cada año la Fundación La Merced trata de hacer realidad los sueños de los niños y niñas con los que trabaja en la mañana de Reyes, disfrutando de un día lleno de sorpresas.

Juegos, payasos, juguetes y los grandes Magos fueron los protagonistas de la jornada, junto con la pizza y el algodón de azúcar. La Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en el sector las Caobas (Santo Domingo Oeste) se convirtió por unas horas en un espacio de ilusión y esperanza para todos.
Y fue después de la música y los bailes cuando llegó el momento tan esperado. Frente a la mirada expectante de todos los niños y personas invitadas, los tres Reyes Magos aparecen al ritmo de una melodía navideña. Pese a la postura encorvada de Melchor - dada su avanzada edad - los tres sabios saludaron con gran afecto a todos los niños y niñas, deseosos de saltar del banco y confirmar que lo que veían era real. 

De manera ordenada los tres protagonistas repartieron los regalos que traían desde Oriente - entre ellos muñecas, grandes carros de juguete, pelotas y juegos de cocina -. El brillo en sus ojos y los nervios al coger su regalo se volvieron contagiosos. 
Tantas emociones llenan el corazón pero no el estómago, así que llega el momento de completar la jornada compartiendo pizza, refresco y los juguetes nuevos

No sabemos lo que estos niños y niñas le contarían a sus padres al llegar a casa, lo que sí sabemos es que cuando trabajas con amor la vida sabe mejor.



20 ene. 2017

LOS NIÑOS SUEÑAN CON SU FUTURO

Padre Juan Sanizo y Ángela Chicharro.  
Pronto celebraremos la jornada de la Infancia Misionera y eso nos hace pensar en cómo viven los niños a lo largo y ancho del mundo.
En Bolivia, más en concreto en Sacaba (Cochabamba), los niños y niñas viven realidades familiares y sociales, a veces complejas. Existe un gran número de familias desestructuradas, donde los niños viven, casi siempre, con su mamá y otros familiares como abuelos o tíos; pocas veces son los papas quienes asumen la responsabilidad de sus hijos. Las problemáticas que viven los padres y madres, principalmente el alcoholismo o la violencia, afecta directamente a los niños y niñas, viviéndose, en muchos hogares, situaciones de violencia física y abusos. También, tienen responsabilidades dentro del hogar como hacer la comida, lavar los platos, sacar agua, cuidad de sus hermanos menores… En la parte educativa, la gran mayoría de los niños, asiste a la escuela, pero no todos cuentan con los materiales necesarios para el día a día de la escuela ni para hacer sus tareas escolares.
Pero no todo son situaciones difíciles… los niños y niñas también tienen ilusiones y esperanzas. Como cualquier niño, sueñan con su futuro, un futuro donde muchos de ellos logran ser profesionales, estudiar en la universidad, tener su familia… A los niños y niñas, como a cualquier niño, les encanta jugar, ver películas, descubrir nuevas realidades, aprender cosas nuevas, conocer gente de otros lugares… En el programa en el que trabajamos, vemos como los niños y niñas se superan cada día. A pesar de que sus circunstancias no son siempre fáciles, son niños felices y desde su propia realidad intentan construir,  día a día, un futuro mejor y para ello se esfuerzan mucho y ponen lo mejor de si mismos, siendo un verdadero testimonio de superación personal.
Para compartirles la realidad de la Infancia Misionera en nuestra Parroquia San Pedro, le hemos pedido ayuda al Padre Juan Sanizo, responsable de la Infancia en la parroquia. Él nos cuenta:
“En el centro parroquial este año se ha reactivado la infancia misionera, puesto que desde hacía seis años este grupo desapareció. Contamos con la asistencia de 18 niños, que acompañados de cuatro animadores, a la cabeza del Pbro. Juan Sanizo, realizan distintas actividades con ellos, la temática con la cual iniciamos el grupo no es meramente doctrinal, puesto que ante las constantes propuestas de trabajo tratamos de formarlos primero con juegos, actividades, manualidades, oraciones y catequesis. Una de las dificultades de la mayoría de las familias que viven en la parroquia es la inmigración de los padres es en este sentido que la mayoría de los niños buscan "refugio", podríamos llamarlo así en algunas personas o grupos, es esta inquietud la que llevó a insistir nuevamente con la reactivación de este grupo. La respuesta de los niños durante este tiempo es positiva.
En otras comunidades de la parroquia como ser Chimboco, Linde y Tacoloma, los grupos de infancia han estado en constante formación y movimiento con diversas actividades, estas grupos son acompañados por las Hijas de la Caridad. Igualmente hay otro grupo, acompañado por la comunidad de las Hijas de la Iglesia, que también realizan encuentros, reuniones y actividades con los niños.
La ilusión que compartimos todos los grupos de Infancia Misionera de la Parroquia, es de conocer, amar y anunciar a Jesús con el testimonio de vida,  en alegría y servicio misionero. ¡De los niños del mundo, siempre amigos!
Como buena noticia y desafío, el 2017 a la parroquia le tocará la preparación de la Pascua del Niño, donde cada año una parroquia designada prepara este gran encuentro para todos los grupos de Infancia Misionera de la Arquidiócesis, donde se recibe una gran cantidad de niños y niñas de otras parroquias. Esto supondrá mucho trabajo de preparación y coordinación con todos los grupos de Infancia de la Parroquia, pero también es una enorme alegría poder recibir a tantos niños y niñas misioneros”


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16 ene. 2017

LA INFANCIA MISIONERA, UNA FIESTA PARA LA REFLEXIÓN DE LOS MAYORES.

D. Gerardo Melgar Viciosa. Obispo de Ciudad Real 


“Sígueme”, es el eslogan de esta jornada de la Infancia misionera de este año Una jornada dirigida fundamentalmente a concienciar a los niños  de que el Señor les llama a seguirle, y de lo importante que es la ayuda recíproca entre los niños de todo el mundo.
         Los niños vivirán y aprenderán desde muy pequeños la importancia de esta solidaridad, si tienen  alguien que les ayude a descubrir la hermosura de saber compartir con aquellos otros niños más desfavorecidos de nuestra sociedad actual no solo lo material, sino también su propia fe, como un bien que es precioso para ellos y tiene que serlo también para tantos y tantos niños que aún no conocen a Jesús ni se han encontrado con Él.
         Se trata de un proceso con cuatro etapas importantes y sucesivas: “buscar a Jesús”, “encontrarse con Él”, “ seguirlo” y “hablar de Él a los demás”, pero para hacer este recorrido, los niños necesitan de alguien que les ayude a buscarlo, descubrirlo, seguirlo y comunicarlo.
         Nosotros observamos una sociedad donde Dios y la fe no se valoran, cuando contemplamos las familias y comprobamos que, casi sin darnos cuenta, se han ido paganizando y ya no se  transmite a los hijos la riqueza de la fe, porque los padres ni buscan, ni encuentran, ni siguen a Jesús y su mensaje, ni hablan de Dios ni de la fe en Él a sus hijos.
         Por eso,  he querido poner este título a esta reflexión  de hoy: La infancia misionera, una fiesta para la reflexión de los mayores, porque somos los mayores los que tenemos que transmitir la fe a los pequeños. Sin esta transmisión de padres a hijos, es muy difícil que el niño busque, valore y viva su fe ni de niño ni cuando sea adulto, precisamente porque no ha tenido una experiencia de la misma en su propia vida familiar.
         La familia debe ser la primera escuela de fe para los hijos,  en la que aprenden a conocer, valorar y vivir la fe. Es en la familia en la que se le enseña a tener una “cosmovisión creyente”, es decir, una visión del mundo, en el que Dios está presente como creador, en la que Cristo aparece como el verdadero salvador del ser humano, que se encarna, haciéndose uno como nosotros, que muere por amor al hombre y resucita para vencer definitivamente la muerte y que el hombre no esté destinado para siempre al fracaso y a la condena, sino a la vida eterna.
         Es en la familia donde el niño tiene su primera experiencia de oración, de gratitud hacia Dios que le ayuda y de dirigirse a Él porque lo necesita. Es en la familia donde los niños aprenden a querer a los demás porque así se lo pide Jesús, a ser solidarios porque los demás son hijos de Dios y hermanos nuestros, a preocuparse porque los demás niños conozcan y tengan a Jesús como el “gran amigo”  
         Hemos de recuperar el sentido y la  creyente de nuestras familias.
         Los padres queréis lo mejor para vuestros hijos y sin embargo muchos padres actuales, al no transmitirles la importancia y vivencias de la fe a sus hijos, les estáis privando de algo tan importante como que encuentren verdadero sentido a la vida
         Si queremos que los niños vivan en todo su significado esta jornada de la Infancia Misionera, como un momento especialmente significativo para ellos, necesariamente tenemos que recuperar en nuestras vidas de adultos, nuestra inquietud por “buscar al Señor”, “encontrarnos con Él”, “seguirlo personalmente” como verdaderos discípulos de Cristo y  “enseñar y hablar” de Él a los demás.
          
         FELIZ JORNADA DE LA SANTA INFANCIA PARA TODOS



11 ene. 2017

MENORES MIGRANTES VULNERABLES Y SIN VOZ. RETO Y ESPERANZA.

Mensaje de Papa Francisco en la Jornada Mundial del Emigrante  y  del Refugiado
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado» (Mc 9,37; cf. Mt 18,5; Lc 9,48; Jn 13,20). Con estas palabras, los evangelistas recuerdan a la comunidad cristiana una enseñanza de Jesús que apasiona y, a la vez, compromete. Estas palabras en la dinámica de la acogida trazan el camino seguro que conduce a Dios, partiendo de los más pequeños y pasando por el Salvador. Precisamente la acogida es condición necesaria para que este itinerario se concrete: Dios se ha hecho uno de nosotros, en Jesús se ha hecho niño y la apertura a Dios en la fe, que alimenta la esperanza, se manifiesta en la cercanía afectuosa hacia los más pequeños y débiles. La caridad, la fe y la esperanza están involucradas en las obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, que hemos redescubierto durante el reciente Jubileo extraordinario...."
http://www.conferenciaepiscopal.es/jornada-mundial-del-emigrante-refugiado-2017/