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5 feb. 2014

SALIO El SEMBRADOR A SEMBRAR...

José Adolfo Sánchez Pintor. Misionero de OCASHA en Bolivia 
Estos días han sido de planificar, de evaluar, de revisar, de proyectarse…

Si tuviese que hacer un balance de este primer año, en líneas generales diría que ha sido positivo, en unos aspectos más que en otros, como no podía ser de otra manera. Si me tuviese que quedar con lo que más me ha llenado, creo que sería el trabajo pastoral en la capilla. Llegué a una capilla, donde tuvimos que comenzar prácticamente de cero, levantar el muro, hacer los baños, acondicionar una sala y una cocina y donde no había prácticamente ninguna actividad. Pero para r el primer año, hemos tenido 35 niños y adolescentes en diferentes pastorales, catequesis, vacaciones de verano, vacaciones de invierno, diferentes talleres, etc. 

Pero el camino es largo y queda mucho por hacer, consolidar una comunidad a la que ahora mismo no acude ninguna persona mayor, donde no hemos conseguido celebrar regularmente misas los domingos y donde los niños acuden solos, ahí está la misión; además de tener que implementar mínimamente la capilla, no hay bancos, ni cuadros, ni ornamentos... Pero los niños son fieles, hemos conseguido que sea la capilla un lugar de referencia para ellos, donde vienen a jugar, divertirse, compartir y conocer la palabra de Dios.


De la proyección para el próximo año, algunas cosas han cambiado, ya no contamos con todos los agentes pastorales, pero tenemos mucha ilusión y ganas de ofrecer lo mejor de nosotros. Más o menos quedaría así el trabajo para el próximo año:
En la capilla, seguiría como responsable, con lo que implica: catequesis, celebraciones, actividades, etc.
En la pastoral parroquial, centrarme más en la atención de catequistas, intentando consolidar un grupo, que no solamente sean catequistas, sino que asuman como prioridad la misión en una parroquia que lo necesita y la labor como laicos; y en el trabajo con jóvenes, formación, convivencias, retiros…
En la parte “más social”, (aunque la pastoral aquí es social), hemos creado un nuevo proyecto “Aportes para la convivencia intercultural”, desde el Servicio Jesuita al Migrante. Con este proyecto pretendemos abarcar a niños, adolescentes y jóvenes. Los niños a través del centro de apoyo pedagógico, los adolescentes a través del centro juvenil y los jóvenes con talleres en los colegios y la participación el programa Rompiendo Fronteras. Tendremos tiempo en el año de ir hablando más del proyecto y lo que la inmigración significa en El Alto)
De los tres yo trabajaría más con adolescentes, que se atenderían en el centro que abriríamos en la capilla que acompaño, dos o tres días a la semana con  talleres de valores, baile, teatro, deporte, artes plásticas y con la construcción de un invernadero,  para trabajar el tema de salud, nutrición e higiene.


Y los jóvenes con talleres en los colegios, sobre valores interculturales y colaborando en el programa Rompiendo Fronteras, que trabaja también en Arica (Chile) y Tacna (Perú).

Como veis los retos son tantos como la ilusión y ganas de poder ofrecer lo mejor de nosotros mismos, de ir cada día sembrando.
            El pasaje que va a iluminar el trabajo es “Salió el sembrador a sembrar”, como alguien me ha dicho últimamente, muy acertadamente, no es tiempo de cosecha sino de sembrar, y cuando uno siembra, no debe preocuparse de nada más, Salió el sembrador a sembrar… siempre que escucho esta frase, me imagino al sembrador esparciendo la semilla sin preocuparse de nada más, a él le toca sembrar ahora, ya llegará el tiempo de preocuparse por la cosecha. La actividad de sembrar es presente y no es ideología, sino vida al estilo de Jesús, y el fruto no se va a ser lo que hablemos, ni ideologicemos, sino la VIDA QUE SEMBREMOS. Otros tendrán que cosechar.



Hasta la próxima


José Adolfo