Damián Díaz Ortiz.
El Papa Francisco ha introducido a esta Iglesia que
buscaba caminos para una Nueva Evangelización en una dinámica verdaderamente
novedosa: El "nuevo ardor" brota del encuentro personal con
Jesucristo. Los "nuevos métodos" surgen espontáneamente cuando nos
dejamos inundar por la alegría del Evangelio.
Francisco repite sus palabras en el mensaje para el
DOMUND 2014: "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida
entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por el son
liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con
Jesucristo siempre nace y renace la alegría" (EG 1)
Esto, que algunos sabemos en teoría, y pocos en
nuestras Iglesias de antigua cristiandad experimentan, es, sin embargo, moneda
corriente en la vida de las Misiones. Quienes hemos participado en la tarea de
la Misión ad Gentes sabemos de la alegría verdadera que inunda a quien recibe
por primera vez la Buena Noticia, qué horizontes de esperanza abre en los
corazones, y las transformaciones personales que va poco a poco produciendo en
culturas y tradiciones seculares.
Por eso, una vez más, la misión ad gentes se
convierte en paradigma para nuestras comunidades cristianas, que necesitan ver renacer
en ellas la alegría, la verdadera, la del Evangelio. Ayudemos a nuestros
misioneros a sembrar esa alegría allí donde la Buena Noticia aún no ha llegado,
y compartamos desde su testimonio la vitalidad que el Evangelio va sembrando
por todos los rincones del mundo.






