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2 mar. 2015

UNA VIVENCIA DE VOLUNTARIADO EN LA PARROQUIA SAN JUAN DE LA CRUZ EN GUATEMALA.

Pedro Laguna Vizcaino. Voluntario en Guatemala

Para empezar, tengo que reconocer que yo nunca me había planteado este tema, ni pertenecía a ningún grupo de animación misionera ni tenía relación alguna con misiones. Si es cierto que había asistido a charlas de diferentes religiosos misioneros y tenía relación con D. Ángel Almansa y D. Amadeo, ambos misioneros diocesanos, y párrocos en Argamasilla de Alba y Santa Cruz de Mudela, respectivamente.
            Todo empezó en 2.012, cuando me habló D. Adriano Delgado, párroco de “Santa Mª del Prado” (Ciudad Real), de que, en verano, algunas personas iban, como voluntarios, a diversos lugares de misión, entre ellos, Guatemala, donde estaba D. Pedro Jaramillo, al que conocía desde hacía muchos años. La verdad es que me llamó la atención y le manifesté que me gustaría ir, sólo que ese año ya no podía pues había que hacer un curso de preparación, en “Huerta Carmela” de 3 fines de semana, y ya llevaban 2, así que le emplacé para que me avisara en el próximo año.
            En el año 2.013 me inscribí y realicé el citado curso, algo importantísimo para adquirir unos fundamentos básicos de formación misionera y que nadie se llame a engaño ni se lleve ningún chasco al llegar a su destino. D. Damián Díaz, Delegado Diocesano de Misiones, ya nos planteó, en el 1er. Fin de semana, quiénes estábamos dispuestos a salir y por cuánto tiempo. Y en eso, lo tuve claro desde el primer momento: los dos meses de verano, julio y agosto.
            Y así las cosas, llegó el momento de la marcha, con mi compañero Juan. El día no empezó muy bien ya que casi pierdo el tren, pero luego todo fue mejor. El viaje, muy bien, y el recibimiento por parte del P. Pedro y P. Rigo, mejor. eso sí, estaba lloviendo, cosa muy normal como pude ir comprobando. Según nos dirigíamos hacia la casa, iba comprobando “in situ” la situación de pobreza de las zonas por las que pasábamos, hasta llegar a nuestro destino: “El Amparo”. Allá todo eran caras nuevas, situaciones nuevas…y cuando me quedé solo en mi cuarto, recuerdo ahora con otra perspectiva, me pregunté: pero ¿dónde me he “metió”? Pero bueno, allá estaba Él para animarme y me dije “a funcionar, que 2 meses se pasan pronto”.
            Y así fue. Llegamos un jueves por la tarde, y el viernes, en la mañana, ya nos llevó el P. Pedro a la escuela de Dña. Telma (conocida como “escuela del gringo” por ser una escuela particular financiada por una empresa uno de cuyos socios es norteamericano, y el que más relación tiene con ella), nos presentó a la directora, y nos quedamos allá, conociendo las instalaciones, al profesorado a los niños… en fin, introduciéndonos en nuestra tarea.
            Los primeros días, recuerdo que fueron “de prueba” y, al final, yo me dediqué a hacer refuerzo escolar al alumnado de 4º-5º-6º de Primaria, principalmente en Matemáticas y Ciencias Naturales, en horario de 8,30 a 12,30.
            En la casa en la que vivíamos, ayudaba en el Hogar con los niños que llegaban, después del Colegio, a almorzar, cenar y recibir refuerzo educativo. Yo seguía con el alumnado de 4º-5º-6º, a los que conocía porque procedían, en su mayoría, de la escuela a la que iba en la mañana. En este caso, mi horario era de 14,30 hasta que pasaban a la “refa[1]”, sobre las 16,30.
            A continuación, nos poníamos a trabajar con los "patojos[2]” que vivían con nosotros en la casa: principalmente ayudándoles en sus tareas académicas, explicando temas que no tuvieran muy claros, etc.…, y, en mi caso, me dedicaba, especialmente, a matemáticas e inglés.
            Aparte de esto, asistíamos con ellos a Misa, actos religiosos y festivos: las fiestas de bienvenida y despedida, algún “cumple”, las fiestas que coincidieron de los titulares de las sedes parroquiales, como S. Elías, Sta. Edith,….También tuvimos tiempo para hacer alguna excursión con el P. Pedro o el P. Rigo, quien nos llevó a su pueblo –Patcicía– en la festividad de Santiago, Apóstol, y donde pudimos disfrutar de la feria que allá se celebraba. Fueron unos días magníficos de alegría, convivencia cercana, estudio…. Y, como pensaba, los días se fueron volando.
            ¿Cómo es la gente? Amable, cariñosa, acogedora, servicial, todo ello dentro de sus limitaciones. Participan mucho en las celebraciones, que son muy alegres y llenas de colorido, son muy religiosos. Los niños, con pocos hábitos de estudio y disciplina, pues hay que tener en cuenta que, la mayoría de ellos, procede de hogares desestructurados y zonas muy deprimidas: no tienen papá, o mamá, o ambos. A menudo el cónyuge que queda vuelve a unirse y, normalmente, el que llega a la casa no acepta a los hijos de los anteriores progenitores, por lo que pasan la mayor parte del tiempo en la calle, rechazados por quienes tienen la obligación de cuidar de ellos, además de darles el amor y cariño que tanto necesitan. ¡Y tienen suerte si, al menos, les dejar ir a casa a dormir!
            ¿Hay problemas? “Haberlos, haylos”. Pero yo, ni nadie de los que he conocido que han estado allá, los hemos tenido. Basta con hacer caso a los consejos del P. Pedro, actuar con naturalidad y unas normas mínimas de comportamiento y corrección y no cometer imprudencias, teniendo muy presente que no se está en España.
            En este año, en el que he estado el curso escolar completo (de enero a octubre), mi servicio principal ha sido responsabilizarme de nuestros “patojos”, en todos los aspectos, vamos casi como si fuera su papá. También he continuado en contacto con Dña. Telma y su escuela, y he asumido otras responsabilidades dentro de la Parroquia.
            Ésta organiza curso de alfabetización, Primaria y Básico para adultos y apoya, con becas, a patojos que quieran estudiar una carrera técnica. Así, en lo que respecta a la Primaria para adultos (que no es sólo para adultos ya que acuden también alumnos que, por mal comportamiento o falta de rendimiento, no los reciben en las escuelas), impartía clase de Matemáticas y Ciencias Naturales. Después, tenía las clases del IGER (Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica), en las que impartía clase de Matemáticas a adultos y jóvenes que quieren “ganar” el Diploma de Básico. Por último, los sábados, en la tarde, apoya académicamente a los jóvenes becados de la Parroquia, que asisten al INTECAP (Instituto Técnico de Capacitación Profesional), en Matemáticas e Inglés, principalmente. Como se puede ver, no he tenido tiempo de aburrirme.
            Durante el verano (julio y agosto) contamos con la inapreciable ayuda de las voluntarias que llegan de España: Nieves, Vanesa, Gloria, Mª Jesús (con una amplia experiencia de voluntariado acá) Carmen y Sofía, que venían por 1ª vez. Siempre son bien recibidas y su colaboración es importantísima porque “la mies es mucha y los obreros pocos” (Mt 9, 37).
            Respecto al idioma, no hay problema pues hablan español al igual que nosotros, sólo que hay que aprender algunos giros lingüísticos y evitar algunos términos que tienen distinto significado. Aparte de los dos anteriormente expuestos, valgan como ejemplo de palabras muy usuales: “carro” = coche; “coche” = cerdo; “pisto” = dinero”; “(ser) pilas” = inteligente.
            A nivel personal, ¿qué ha supuesto, para mí, esta  vivencia de voluntariado? Pues ha sido una gracia, un descubrir que, verdaderamente Dios es un Padre amoroso que vela por cada uno. A pesar  de mis infidelidades, negaciones… sigue estando a mi lado, preparando lo que es verdaderamente lo mejor para mí. A veces no escuchamos su mensaje, pero Él insiste para que aceptemos que sus designios son para nuestra felicidad, acá en la Tierra y, posteriormente, en la vida definitiva que nos aguarda junto a él. Me está “regalando” una feliz “jubil-acción” (como dice el P. Pedro), y sólo me queda serle fiel y agradecido poniendo mi vida a su disposición para servir a mis hermanos en la manera que Él disponga.
            Y, para terminar, invitar a todos a tener una vivencia de este tipo, especialmente a los jóvenes, que tienen mucho que aportar y más que recibir de una convivencia sana con jóvenes de otra cultura, otro status social y económico pero con la misma fe. Seguro que vuelven enriquecidos (no en €), mirando la situación de nuestra sociedad de otra manera y valorando aquello que es realmente importante e imprescindible en nuestra vida. No hay que tener miedo, simplemente hacer caso a lo que nos dicen y, sobre todo, ir con una actitud de servicio, vamos que no es un viaje turístico, aunque haya algún fin de semana, según disponibilidad de P. Pedro y P. Rigo, en que se haga alguna visita para conocer algo más del país. Así que os animo a tod@s con las palabras del Papá Francisco:
             “En todos los bautizados, desde el primero hasta el último, actúa la fuerza santificadora del Espíritu que impulsa a evangelizar…
            En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero…. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados… Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos “discípulos” y “misioneros”, sino que somos siempre “discípulos misioneros” …Miremos a los primeros discípulos, a la samaritana, a S. Pablo, quienes, inmediatamente, salían a proclamarlo gozosos: “¡Hemos encontrado al Mesías!”. ¿A qué esperamos nosotros?” (Papa Francisco “La alegría del Evangelio” nn. 119-120).
            Y, por último, recordad “gratis lo habéis recibido, dadlo gratis” (Mt 10, 8), nuestro servicio nos enriquece en el Señor: “Atesorad tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín los corroen, y donde los ladrones no horadan ni roban. Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”




[1] De “refacción”: comida ligera para reparar fuerzas.
[2] Patojo: En Guatemala, niño, muchacho.