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2 feb. 2015

CUENTO GANADOR EN LA FASE DIOCESANA DE CONCURSO DE CUENTOS DE INFANCIA MISIONERA

Primer premio                                          YO  SOY UNO DE ELLOS
Natalia Perea Morales.  De 10 años. Colegio Maestro Juan de Ávila. Pedro Muñoz. 
Perico Picolisto era un niño rico que llevaba una vida muy tranquila y cómoda, aislado de muchas de las desgracias del mundo. Un día, Perico fue al cine a ver un película que le hacía muchísima ilusión, pero llegó un pelín tarde, justo cuando la taquillera le vendía la última entrada a un niño con un aspecto muy pobre, que llevaba ahorrando semanas para ver la película. Al verse sin su entrada, Perico se enojó muchísimo, y comenzó a gritar y protestar, exigiéndole al aniño que le diera su entrada.
-          ¿Por qué voy a darte mi entrada?. He llegado antes que tú y la he pagado- dijo el niño
-           Pues…Porque yo soy más importante que tú ¡Mírame!, yo soy rico y tú eres pobre, ¿lo ves? Respondió Peri cargado de razón.
Entonces apareció un señor muy distinguido, que se acercó a Perico Picolisto y le ofreció una entrada diciendo
-          Por supuesto, niño. Tú tienes más derecho que él a ver esta película.
Entonces Perico, con tono ostentoso y soberbio, apartó al otro niño y entró en el cine. Echó un vistazo alrededor y se sintió muy cómodo cuando vio que la sala estaba llena de niños ticos como él, y se sentó a disfrutar la película.
Pero cuando se sentó, se sintió trasportado a la pantalla, y se convirtió en un personaje más, protagonista de muchas historias. Y en todas aquellas historias, Perico empezaba con muchísima mala suerte: unas veces sus padres desaparecían, otras su casa se quemaba y perdían todo su dinero, otras estaba de viaje en un país del que no entendía el idioma, otras le tocaba trabajar desde niño para ayudar a criar a un montón de hermanos, otras vivía en un lugar donde todos le trataban como si fuera tonto o no tuviera sentimientos… Y en todas aquellas historias, Perico se esforzaba terriblemente por salir adelante, aunque todo eran dificultades y casi nadie le daba ninguna oportunidad. Pero igualmente, todas las historias acabaron con un final feliz, cuando un misterioso personaje rico, sabio y afortunado, le ayudaba a salir adelante y cumplir sus sueños.
Cuando terminó la película y Perico volvió a encontrarse en su asiento, estaba asustado. Pensó que la vida real, él siempre había sido de aquellos que teniendo suerte, nunca ayudaban a crear finales felices. Se sintió tan mal que estuvo llorando largo rato en su silla…
Finalmente, una enorme sonrisa se dibujó en su rostro, y salió del cine casi bailando. Estaba contento porque ya sabía a qué se iba a  dedicar: sería esa ayuda que necesitan quienes tienen menos suerte, ¡sería creador de finales felices!

Y mientras volvía a casa dispuesto a cambiar su mundo, vio a lo lejos al señor distinguido que le había dado la entrada. Era el misterioso personaje que había ayudado a resolver todas las historias de su película.