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20 oct. 2015

TESTIGO DE LA MISERICORDIA

 Entrevista a José Luis Muñoz Ramírez, Sacerdote, Hermano del Evangelio, Misionero en Bolivia.
 
- Aunque muchos te conocemos, preséntate: Dónde naciste, estudiaste, cómo nació tu vocación, dónde ejerciste el ministerio en Ciudad Real...
 Nací en Campo de Criptana, estudié en el seminario de Ciudad Real y en Ciudad Real me ordené en mayo de 1972. Después de un año en Caracuel, Corral y Cañada de Calatrava, fui a Cali, Colombia y luego estuve ocho años en la parroquia de santa Mª Magdalena de Valdepeñas.
 El seminario me dio mucho, pero la vida en medio del pueblo pobre latinoamericano ha seguido dándole forma a mi ser cristiano de una manera continuada, permanente e inacabada. Uno no se hace de una vez por todas.  La experiencia de la fe se puede describir como una danza, la danza de Dios con uno: El nos saca al tablao y nos va llevando. Es la aventura más apasionante ésta de danzar con Dios. Y la más maravillosa, porque uno no se aburre nunca, es una fiesta. En este tablao de la vida Dios nos va formando permanentemente.(Es una imagen que me viene de un libro sobre Carlos de Foucauld, "Dos bailarines en la pista", cuya síntesis, a mi manera, sería esa, para habitar la rutina de cada día con el duende y el arte del Dios de la vida, que no se aburre ni nos aburre). Y así he ido pasando, bastante nómadamente, de La Mancha a Colombia, luego a España, luego nuevamente a América Latina.

- Háblanos de los Hermanos del Evangelio. Su carisma, dónde están, qué hacen.
 En Colombia conocí a los hermanos del Evangelio y empezó en mí la sospecha de una llamada nueva, al interior de la primera vocación.
 Somos una congregación pequeña, inspirada en Carlos de Foucauld, cuyo lema era "gritar a Dios con la vida" y que se definía como "monje misionero". El hablaba del apostolado de la amistad y de la bondad y de la vida oculta de Jesús, en la que el contacto y la cercanía transmiten más que las palabras.
 Nosotros nos consideramos contemplativos, en los medios pobres. Nuestro "monasterio" es el barrio, la comunidad campesina o el arrabal. Oramos a diario juntos y personalmente; cada uno trabaja, como cualquier hijo de vecino, para ganarse el pan en lo que puede (aquello del ora et labora, de los primeros monjes), siempre trabajos adecuados a la vida de las personas entre las que vivimos. Y eso nos caracteriza, estemos donde estemos, en cualquiera de los continentes. Vivimos en pequeñas fraternidades, para poder ocupar una casa cualquiera, como la gente, sin necesidad de construir un convento, que quieras o no, distancia de lo que viven las familias humildes. A partir de ahí colaboramos en la pastoral estructurada de la iglesia en la que estamos, aunque lo anterior para nosotros es pastoral, pues la gente sencilla entiende por signos, por contagio y no por las palabras. Algo así como el papa Francisco, que es comprendido por la gente más por sus gestos, que por las encíclicas, que la gente no lee.

- Has estado muchos años en Bolivia. Háblanos de aquella misión.
 En Bolivia llevamos más de 40 años. Tenemos una fraternidad en un medio indígena, andino puro de origen quechua y aymará. Allí los hermanos se han dedicado a la pastoral y a la promoción en una amplia zona, confiada por el obispo.
 Y tenemos otra fraternidad en Cochabamba, desde hace 16 años,  a la que yo pertenezco. El párroco nos pidió acompañar a la comunidad campesina en todo el proyecto pastoral y lo hacemos: Acompañamiento de las familias, la catequesis etc. Y la educación en el Centro Comunitario del barrio, donde funciona una biblioteca y un comedor.
 Pero nosotros, para vivir, fabricamos yogur de leche de vaca, que compramos a los vecinos, y que luego vendemos en el mercado de la ciudad. Los primeros años fui conductor de un autobús en un centro de niños ciegos.
 Intentamos, pues, testimoniar a Jesús, mas por lo que somos (gente que ora y trabaja y somos vecinos, compañeros de trabajo). Pero no despreciamos el quehacer pastoral, sino que nos brindamos a colaborar.


- Los últimos años has estado en el equipo responsable de la Congregación. ¿Cuál ha sido tu tarea? ¿Qué te ha aportado a ti?
 La tarea del equipo general de una congregación es acompañar a cada una de las fraternidades, a cada de las regiones, a cada uno de los hermanos y dinamizar el proyecto de vida que la congregación se da. Para ello, hay que viajar mucho, estar con los hermanos, conocer su medio, orar con ellos, escucharlos, disfrutar con ellos la vida que llevan entre su gente....a veces hay que abordar problemas...
 Lo que más me ha nutrido en estos 6 años ha sido conocer en lo concreto las opciones de vida que nos damos, cerca del pueblo pobre, en fidelidad a él y a la Iglesia de los pobres, la sobriedad desde la que nos planteamos la presencia...y la alegría con que los hermanos viven entre sí y en medio de la gente.
 No he hecho turismo, pero sí he tocado de cerca el corazón de nuestra historia, la realidad de la gente humilde, que va más allá de lo que vemos en los telediarios o en las revistas. Uno se llena de esperanza viendo la vida desde abajo. Estamos atiborrados por lo sensacionalista de la tv, las revistas, los periódicos, que es real. Pero hay una historia real, anodina, la de los/as "don nadie", que no cuentan, que es silenciosa y perseverante, pues construyen el mundo que disfrutamos, sin que nos demos cuenta: mujeres y hombres campesinos, artesanos, obreros, trabajadores de los derechos humanos, por la causa de los últimos, de las mujeres, de los jóvenes, del planeta tierra etc. Ser testigo de esta humanidad es como asistir al parto de otro mundo posible. Esto me ha enriquecido mucho. Y me ha permitido verificar aquella "irrupción de gozo de Jesús, cuando alaba a su Padre porque ha revelado los secretos del Reino, no a los poderos y entendidos, sino a la gente sencilla". (Mat. 11, 25 y siguientes).
 Y la mayoría de esta gente son Iglesia, forman parte de las comunidades cristianas y en ellos veo también que otra Iglesia es posible. En Europa estamos acostumbrados a una Iglesia en función de sus obras: Catequesis, celebraciones, tradiciones etc., y hay que hacerlo, pero este otro tipo de cristianos que yo descubro, potencian, sobre todo, sin excluir lo anterior,  la coherencia cristiana de puertas de Iglesia hacia afuera: en el barrio, en lo cívico, lo asociativo (por la causa de los niños, de las mujeres, por la ecología, lo educativo, la familia etc.)
  Y creo que hay que estar abiertos a estos grupos, porque nos enseñan mucho y porque necesitan apoyo también, que sean reconocidos como actores y creadores de Iglesia, de otra Iglesia posible, vuelvo a decir. Porque estos hermanos son depositarios de la revelación de Dios. Me remito al versículo   27 del texto que acabo de citar: "...Nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer". Esto nos pone como Iglesia bien abajo, allí donde Jesús se puso.
 Yo he aprendido estas cosas en todo ese trasiego de vida que llevo y es lo que os quiero decir.


 - Dinos algo acerca del lema del DOMUND 2015: "Misioneros de la Misericordia".
 Un cristiano que se siente misionero de la misericordia - y misioneros somos todos los bautizados-  se sienta cada día con Jesús, le consulta, se deja aconsejar por Él y deja que le sincronice los ritmos del propio corazón con los del Suyo, que caldee su corazón en los rescoldos del Suyo. Y se abre al horizonte de cada día al unísono con Jesús. Y repito que nos corresponde a todos: sacerdotes, seglares, papa, obispos, mujeres, hombres, jóvenes... en el lugar que nos toca vivir,
 Nos dice Jesús: "Sed misericordiosos, como vuestro Padre es Misericordioso", otra forma de expresar el mandamiento del amor. S. Juan dirá que "el que ama conoce a Dios" y en otro momento dice que "no se puede amar a Dios, a quien no se ve, sin amar al prójimo al que se ve". También en las bienaventuranzas habla Jesús de la “felicidad de los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia".
 Yo veo que el mensaje que quiere el Papa que demos los cristianos, como misioneros, es vivir públicamente y coherentemente lo nuclear de la fe.
 Subrayo lo de pública y coherentemente.
 Todos los bautizados, todos, eh?, partiendo de la vida de cada día en familia, profesionalmente, en el propio pueblo o  barrio, debemos vivir el amor práctico y concreto en las circunstancias en que nos pone la vida ante: los refugiados, los inmigrantes de las pateras, los que carecen de empleo etc. y confrontarnos, desde el amor, con los que pueden ser los causantes de que a los anteriores les vaya tan mal. Porque las cosas no suceden por casualidad, sino que tienen una causa y unos causantes.
 Amar misericordiosamente a los primeros supone estar de su parte, defenderlos, sacar la cara por ellos. Y, con relación a los segundos, supone desenmascararlos, denunciarlos, quitarles todo apoyo y quitarles los medios para que no puedan seguir haciendo de las suyas.
 Un cristiano que se siente misionero de la misericordia, se abre al horizonte de cada día al unísono con Jesús. Esto es tan de la misión de un cristiano, el tomarse en serio a Dios y a los hermanos, que uno pone entre paréntesis sin escrúpulos, y elimina de su vida, todo lo que le pueda adormecer la conciencia o apartarle de la misión primera: programas de tv vacíos, devociones malsanas, caprichos, gastos inútiles (incluso religiosos). Todo esto te come la  cabeza y la vida y me parece que hay que tener las ideas claras para no perderse: Me importa dedicarme misericordiosamente a los hermanos, que son la carne de Dios y nuestra carne. Lo demás... de nuevo sentémonos con Jesús, que Él nos instruya, a ver.
 Esto de ser "Misioneros de la Misericordia" no nos deja tranquilos con echarle a la hucha del DOMUND 20 euros o en la bandeja de la colecta. Nos hace misioneros de otra manera.
 Dejadme que os hable del Papa Francisco. Creo que su ejemplo nos hace entender lo que digo, hasta la gente más simple lo entiende: Un corazón incandescente, habitado por Dios y el Evangelio, simplicidad en el vestir y el vivir, más cercanía, muy concreto en lo que dice, sin perderse ni perdernos en discursos huecos, defensa de los pobres, denuncia de las mafias, del sistema liberal de políticos y banqueros corruptos. Y esta debe ser la misión de un cura, o un obispo o un laico o una religiosa/o. Nada de cerrarse en lo "nuestro de siempre", una pastoral de piñón fijo, lo que siempre se ha hecho, para, sin dejar de hacer lo que se hace, o quizás sí, dejándolo, replantearse todo desde otra mística,  con los ojos abiertos a la realidad y, si algo no cuadra, se deja.
 Hoy, cuando escribo esto, 21 de sep., es la fiesta de S. Mateo, los escribas y fariseos se escandalizan de que Jesús coma con los pecadores (Mat. 9, 9-13). Él les tiene que decir que "no ha venido para los santos, sino para los pecadores, que no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Y les dice aquello de MISERICORDIA quiero, no sacrificios, que se puede honrar a Dios con los labios, pero tener el corazón lejos de Él"
 Mirad qué a punto este evangelio. Es lo que el Papa nos está diciendo siempre: salid a las periferias, a los leprosos de hoy, abrid vuestros conventos, vuestras parroquias y vuestras obras a los refugiados, a los inmigrantes... Estad abiertos a los diferentes, a los que no entran en el común denominador, acogedlos, acompañadlos...dejad las seguridades económicas, doctrinales, morales...Arriesgad, con tal de acompañar, quitad pesos de encima a quien ya no puede más.
 ¿Qué mejor noticia dar a esta gente que la de actuar en nombre del Dios de Jesús, que es compasivo y misericordioso y que no tiene cuenta de razas, religiones, perfecciones morales y que perdona, cautiva, serena y reposa? "Venid a Mí los que estáis cansados y agobiados, dice Jesús, que yo os aliviaré" (v.28 del texto citado).
 Es lo que me brota, a propósito del DOMUND de la MISERICORDIA 2015.
 Imaginaos los mil millones de cristianos que estamos en el mundo con este programa. Qué maravilla! pero no nos lo creemos, decimos que lo hagan otros y seguimos con nuestras tradiciones de piñón fijo, que muchas de ellas no conducen a nada, es como moverse por no estar quietos.
 Termino con un Viva Dios!, que nos rejuvenece, nos propone programas de ensueño, aunque nos desinstale y nos lleve a deconstruir tinglados pasados de moda, por muy gloriosos que nos parezcan. Y Viva María, su Madre!, modelo de mujer misionera, que testimonió a Jesús por los callados caminos del día a día, desde la Encarnación hasta la Pascua.


 Todo esto lo confirma a uno en la opción primera por El Dios de la Vida y su Reino.