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15 sept. 2016

DOMUND. JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

Damián Diaz. 

“El mandato del Evangelio: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva «salida» misionera”. Son palabras del Papa Francisco en el Mensaje para el Domund 2016.
Francisco habla con frecuencia de una Iglesia “en salida”. Salir para ir a los que no conocen el Evangelio porque todos los pueblos y culturas tienen derecho a recibir el mensaje de salvación, que es un don de Dios para todos. Y el modelo, la “actuación ejemplar” o paradigma, ya lo decía Juan Pablo II (RMi 34), es la misión ad gentes.
Este ha sido el motivo por el que la Dirección nacional de las Obras Misionales Pontificias [OMP] en España, evocando las palabras de Dios a Abraham, ha propuesto como lema para esta Jornada del DOMUND: “Sal de tu tierra”, que nos recuerda que “cada cristiano y cada comunidad, todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG, 20).

En este Año jubilar, continúa más adelante el Papa en su Mensaje para el DOMUND, se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el Papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieron que fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.”