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9 feb. 2016

¡GRACIAS!, DESDE FILIPINAS.

Sor Consuelo Fernández Misionera Mercedaria de la Caridad en Filipinas

Con mucho gusto y con un corazón agradecido les digo ¡GRACIAS! Y les pongo unas líneas desde Filipinas, misión en la que estoy destinada desde hace tres años y que a pesar de la limitación de los idiomas Inglés y la lengua nacional, el Tagalo, soy muy feliz y doy gracias a Dios de ser  misionera, Mercedaria de la Caridad en este lugar de Asia y por  el apoyo que siento de mi Diócesis de Cuidad Real
Apostolado de las hermanas Mercedarias de la Caridad en la  Parroquia Nuestra Sra. de Lourdes
La comunidad está formada por cuatro hermanas: Una de República Dominicana; otra del Congo; otra Peruana y servidora Española, de Herencia, Ciudad Real,  inserta en una ciudad de Filipinas cerca de la capital Manila, en Camarín Caloocan. Es un lugar donde las personas son muy humildes, religiosas y acogedoras, aun en medio de sus privaciones económicas   y   problemática familiar, siempre muestran un sentido de cercanía, alegría y colaboración, lo cual nos permite a  la comunidad ir compartiendo con ellos  en   las actividades parroquiales, siendo presencia  mercedaria en medio de un pueblo sencillo. 
      La mayoría de sus habitantes son de bajos recursos, para obtener lo necesario  para    el  diario vivir tienen que hacer grandes sacrificios, separándose de sus familias incluso muchos de ellos se trasladan a las grandes ciudades y a países vecinos en busca de mejores condiciones económicas, por lo cual no siempre es posible adquirir suficiente remuneración pues debido a la gran población y las pocas posibilidades de trabajo, no todos logran un empleo digno y estable.
Existe una gran población de niños  y jóvenes que carecen    de buena y suficiente alimentación y vivienda y que por falta de  medios financieros no pueden terminar sus estudios. Aunque se recibe alguna  ayuda para programas escolares no todos pueden obtenerlo, corriendo así la suerte de tener que parar su tiempo de estudio y lanzarse al mundo del trabajo el cual es muy limitado sólo  colaboran con sus familias desde  muy  tempranas edades con la venta de pequeñas  manualidades  y alimentos típicos que preparan sus padres.


En este respecto damos ¡MUCHAS GRACIAS! A nuestra Diócesis de Ciudad Real que este año nos aportó una ayuda para el programa de nutrición infantil que cada seis meses turnamos las distintas capillas con un grupo de unos 40 niños de bajos recursos y de bajo peso, para darles una comida cada día con vitaminas
 En el campo de la Salud hay grandes necesidades, no todos tienen acceso a las facilidades médicas.  Muchos de ellos por desnutrición y falta de atención sanitaria padecen enfermedades tropicales tales como tuberculosis, dermatitis alérgicas, dengue, problemas dentales y otras  infecciones.
Tratamos en la medida de lo posible apoyar con los proyectos de ayuda a las grandes necesidades  a nivel comunitario y económicamente con el soporte congregacional y proyectos misioneros que a veces recibimos ¡GRACIAS, MUCHAS GRACIAS POR LA COLABORACIÓN DE TODOS! Por ayudar a este pueblo que además de las necesidades mencionadas y por sus precarias viviendas, sufren con frecuencia las catástrofes naturales de tifones y lluvias que arrasan con lo poco que tienen.
En nombre de la comunidad y de todos los que colaboran con nosotras les deseamos una FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2016. Nos unimos al Papa en este Año de la Misericordia pidiendo:
 “Que nos convirtamos en misericordiosos, y que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones"(P. Francisco)

Reciban un fuerte abrazo y nuestras oraciones. Sor Consuelo Fernández MC