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05/10/2023

CORAZONES ARDIENTES, PIES EN CAMINO.

 

Damián Díaz Ortiz. Director diocesano de OMP Ciudad Real


           ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las escrituras?” (Lc 24, 32)

Aquellos dos discípulos regresaban a su aldea de Emaús tristes, desilusionados, desesperanzados, derrotados. Pero la palabra del desconocido compañero de camino les fue abriendo una luz, devolviendo la alegría, recreando su esperanza.

Por eso, cuando reconocieron a Jesús partiendo el pan, sus pies se pusieron de nuevo en camino para regresar a la comunidad de los discípulos y compartir la experiencia de la Resurrección.

La escena puede ser icono de nuestra sociedad y nuestra Iglesia actual: Nuestras comunidades se debilitan, crece el desencanto y el desinterés, acosados e incluso perseguidos en muchos lugares, tenemos la tentación de encerrarnos en los cuarteles donde nos sentimos seguros.

Pero Jesús nos sale al paso, nos llama torpes, nos explica una y otra vez el proyecto de amor de su Padre, se hace Pan para nosotros y nos manda a salir a los caminos para invitar a todos, especialmente los pobres, humildes y sencillos, a llenar la sala del banquete de nuestro Dios.

¿No arde nuestro corazón cuando leemos las Escrituras? ¿No nos faltan hermanos en el banquete de la Eucaristía?

Este fuego y este impulso es el que sigue empujando a miles de misioneros por el mundo. Ahora nos toca a nosotros unirnos a ellos y secundar su amor, su entrega y su servicio universal.                    

17/10/2022

" SED MIS TESTIGOS".


Carta de Don Gerardo, a los misioneros y misioneras de Ciudad Real  con motivo del Domund. 

“SED MIS TESTIGOS”

Queridos amigos y hermanos misioneros y misioneras diocesanos de Ciudad Real

        Este es el lema de este año 2022 para la Jornada del Domund.

Un lema sugerente y misionero e identificativo de lo que sois los misioneros: Hombres y mujeres, que dejando vuestra familia, vuestra patria y todo lo vuestro, habéis sido capaces de seguir la llamada del Señor a salid de vosotros mismos y de todo lo vuestro, para ser testigos del Señor y para cumplir la misión que ha dado a toda la Iglesia de “Ir por el mundo entero y predicar el evangelio”(Mt.28,19).

El mundo para vosotros no se termina en las fronteras de vuestra patria, sino que dejándoos llevar por el Espíritu de Dios, habéis sido capaces de pasar el charco, como coloquialmente se dice, para entregado por entero a la evangelización de ese otro mundo, siendo testigos de Jesús y de vuestra fe, lejos de vuestra patria, y familia porque habéis hecho de vuestra patria el mundo y de vuestra familia, las personas con las que compartís la fe y con vuestro testimonio animáis la suya.

        Vosotros sois esas personas que un día el Señor tocó su corazón y llenos de generosidad le dijisteis: “aquí estoy yo, mándame” y ahí seguís, siendo ejemplo, testimonio y modelo para los que están con vosotros, evangelizando con vuestra palabra, pero sobre todo con la entrega de vuestra  vida a su servicio, siendo fieles a la llamada del Señor, de llevar su mensaje   como decía San Juan Pablo II al corazón del mundo, con vuestro testimonio, cargados de ilusión y sabiendo que Jesús ha querido tener necesidad de vosotros y que él os dará cuanto necesitéis para que seáis siempre buenos testigos suyos.

        Yo, desde aquí, desde vuestra Diócesis y como obispo vuestro de origen, quiero felicitaros, animaros y deciros que os tengo muy presentes mi oración, para que sepáis y tengáis fuerzas para superar todas las dificultades que encontréis en vuestra tarea.

        Todos estamos en un ambiente social en el que la Iglesia es mirada con lupa, y atacada por estar al lado de los pobres y que vosotros por esas tierras veis cuantas dificultades y persecuciones tenéis que vivir.

Con mucho dolor asistimos a la persecución que las autoridades civiles han realizado contra la Iglesia en Managua, que asaltan la Curia Episcopal de Matagalpa y secuestran de madrugada al Obispo Rolando José Álvarez.

Por aquí también la Iglesia es examinada con lupa, atacada de forma sutil y velada, y siempre  dificultando con las leyes y con actitudes de sospecha hacia ella, que la acción evangelizadora llegue al hombre actual.

Tenemos que rezar mucho por todos los que lo están pasando mal, por ser testigos de Cristo y su mensaje, por la Iglesia perseguida, para que por encima de las dificultades seamos capaces de mantener, la alegría misionera, y el celo apostólico por hacer llegar el mensaje salvador de Cristo, al hombre actual, porque solo él puede dar respuesta a los interrogantes más profundo del hombre.

recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra” (Hechos, 1,8-9)

Que el Señor nos dé a todos la fuerza que necesitamos para cumplir la misión que todos tenemos en común, porque es la misión de la Iglesia, de ser testigos de nuestra fe y comunicar con nuestra vida y nuestra palabra el mensaje salvador de Cristo a todos, para que lo conozcan, y conociendo lo amen y lo sigan y Él les salve.

Un saludo lleno de afecto para todos cuantos lucháis por extender el evangelio fuera de vuestra patria y por cuantos lo hacen aquí en nuestra tierra y que el Señor os ayude en cuanto podáis necesitar.

Un abrazo fraterno y mi recuerdo en la oración

 

+Gerardo Melgar Viciosa

Obispo Prior de Ciudad Real

 

03/10/2022

SERÉIS MIS TESTIGOS.


          Damián Diaz. Delegado de Misiones

El Señor Jesús, Testigo de la Verdad, Testigo del Amor Misericordioso del Padre, enviaba con estas palabras a sus discípulos por todo el mundo para continuar su misión: Proclamar la Buena Noticia y poner en marcha el Reino de Dios. Con la fuerza y asistencia del Espíritu.

Los apóstoles, y millones de discípulos misioneros después, se han sentido interpelados y no han dudado, a lo largo de los siglos, responder a esta tarea que el Señor nos ha encomendado: “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo” (Jn 20)

Su vida, su entrega generosa, su amor sin límites, ha sido el testimonio primero que ha impactado en propios y extraños, y que, apoyado por la palabra que da sentido y color a ese ejemplo, ha ido constituyendo comunidades cristianas a lo largo y ancho de nuestro planeta.

Como ahora son los misioneros: sacerdotes, religiosos y religiosas, seglares que entregan toda su vida, o jóvenes y mayores que comparten algo de su saber y quehacer unos meses en apoyo a los misioneros, quienes se reparten por todo el mundo sembrando la palabra y dando testimonio del amor de Dios y de la solidaridad de los hermanos.

Y también nosotros nos sentimos interpelados, especialmente ante esta jornada del DOMUND, a ser testigos de Jesús en nuestras comunidades cristianas, nuestras familias y nuestro entorno, y apoyar a quienes han dejado casa, hermanos y padres, para salir a compartir la Palabra y la Fraternidad hasta los confines de la tierra.

                                                                                                        

18/10/2021

VUELVE SUR Y SAL.

 D. Gerardo Melgar Viciosa.  Obispo Prior de Ciudad Real

Queridos Misioneros  que habéis salido de nuestra Diócesis de Ciudad Real:

          Me  ha alegrado mucho que la Delegación  diocesana de Misiones retome la tarea de volver a editar el boletín “SUR Y SAL” a través del cual os vamos a poder seguir mandando nuestros mejores recuerdos y deseos para vosotros y la información de lo que estamos viviendo por esta Diócesis.

          Lo primero que quiero hacer es saludaros a todos como Obispo de la Diócesis de Ciudad Real  a la que pertenecéis y de la que salisteis. Sé que cualquiera cosa que os llega de la diócesis es muy apreciada por vosotros, y lo recibís con gran cariño, por eso yo quiero enviaros en primer lugar mi mas cordial saludo y mis mejores deseos en todos los sentidos para vosotros.

Aunque estemos lejos, para mi estamos muy cerca, pues el corazón de padre y pastor se dirige y piensa en vosotros de una manera especial con verdadero cariño, os admira por vuestra entrega y coraje a la hora de evangelizar lejos de vuestra patria y de vuestra diócesis, y, desde luego, estáis siempre muy presentes en mi oración.

De nuestra Diócesis tengo que deciros que estamos aún bajo mínimos, con motivo de la pandemia. Yo creo que este curso y desde el principio de este, tenemos que hacer un esfuerzo de recuperar todo lo que en estos años anteriores se ha ido perdiendo o al menos enfriando. Ha bajado la participación en las celebraciones porque ha habido y aún hay mucha gente con mucho miedo. Las coas están marchando mejor, pero aún hay que tener precaución.

Vosotros me imagino que la pobreza de los lugares en los que estáis sea un factor añadido para no poder luchar como os gustaría contra la pandemia del covid19, y siempre  tendréis muchas más dificultades. Dios sigue con nosotros y nos ayudará lo mismo que hace siempre, para que también seamos capaces de vencer esta situación.

La programación pastoral del curso la vamos a centrar en la EVANGELIZACIÓN DE LA FAMILIA, siguiendo la indicación del Papa del Año de la Familia “Amoris Laetitia”,. Yo estoy convencido de que esto es fundamental. Si tenemos una familia descristianizada, es casi imposible una nueva evangelización en la sociedad y en el mundo actual. La familia es fundamental en la evangelización. Ya lo decía San Juan Pablo II “La nueva evangelización pasa por la familia”.

Nosotros hemos intentado ya tenerlo como tema muy importante siempre, al menos por mi parte, pero no sé si hemos despegado o estamos todavía en tierra de nadie, haciendo lo de siempre y tan tranquilo.

Tendremos otras ocasiones en las que informaros cómo vamos en esta tarea de evangelizar la familia, porque una familia evangelizada produce agentes de evangelización, vocaciones sacerdotales y religiosas y vocaciones misioneras, si no, miremos nuestra experiencia personal, de dónde hemos salidos todos nosotros.

A algunos de los que habéis estado de vacaciones en vuestras casas y en vuestro pueblo os he podido saludar, aunque la verdad es que, este año habéis sido menos a los que he saludado, tal vez porque habéis venido por acá menos.

Desde este medio os reitero mi saludo y mis mejores deseos para vosotros. Que el Señor siga a vuestro lado, para seguir siéndole fieles y para seguir dando verdaderos frutos de evangelización y de anuncio de Jesucristo en esas tierras.

Un abrazo para todos vosotros, con mi bendición y mi recuerdo en la Eucaristía.

 

          + Gerardo Melgar Viciosa

          Obispo Prior de Ciudad Real


 Ver: https://drive.google.com/file/d/1cQvYYscAKYF0XXEtNraqgBm1TPFhwhHV/view?usp=sharing

13/10/2021

P. JOSE CARLOS ARELLANO. PRESENTACION ACTIVIDADES DOMUND AL DESCUBIERTO.

 


28/09/2021

CUENTA LO QUE HAS VISTO Y OÍDO.


     Damián Diaz Ortiz. Delegado de Misiones. Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos: la Palabra de la vida (pues la vida se hizo visible), nosotros la hemos visto, os damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba con el Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído os lo anunciamos. (1Jn 1,1-3)

 


La fe cristiana, como decía de manera magistral Benedicto XVI no es un sistema de ideas ni se basa en una decisión ética, sino encuentro con Jesús, la persona que da a la vida un nuevo horizonte. Y quien ha disfrutado de ese encuentro con Jesús, nos dice Francisco, no puede sino compartir con todos la alegría del Evangelio.

Por eso, nosotros, como decían los apóstoles ante el sanedrín, “no nos podemos callar”, sino que tenemos que “contar a todos lo que hemos visto y oído”. La experiencia de Dios vivida en la oración, la luz de la Palabra recibida en la Escritura, el Amor gozoso que nos da fuerza y esperanza en todo momento, el alivio y consuelo en la tribulación, el sentido de fraternidad y comunión en un mundo dividido y violento… Vida y alegría que todos los que nos hemos encontrado con Jesús queremos compartir con los hermanos.

De manera especial, los misioneros se saben enviados por quienes hemos experimentado el amor de Dios para contar a quienes no han visto ni han oído la Buena Noticia, la Palabra de Esperanza, el fundamento de toda Caridad.

Y, curiosamente, resulta que aquellos descubren la novedad del Evangelio, cuando nosotros estamos como cansados y hacemos a menos esa Palabra de Dios, y nos dan a nosotros un testimonio, a través de los mismos misioneros, de vuelta, de la gozosa alegría que ella produce en el corazón cuando se la acoge con humildad y sencillez, abiertos a la novedad de Dios.

30/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. MEJICO. MIGUEL

 

Miguel Pozuelo Utrilla desde Méjico. 

La pandemia nos revela la semilla del Evangelio sembrada en toda la humanidad

En el Evangelio de Jesús, revelación de nuestro Padre y Creador, hay dos ideas claves, que nos importan

de modo fundamental en esta breve exposición sobre la misión y la fe.

La misión para los discípulos de Cristo no solo es una tarea sino un compromiso que da sentido al seguimiento de Jesús, se trata de continuar la obra de nuestro Maestro y Señor: vayan a todos los pueblos y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado (Mt. 28, 19-20); se trata de una

acción universal.

Otro principio clave es el mandamiento del amor, que en lenguaje sociológico hoy también lo llaman muchos solidaridad o fraternidad universal: amar a Dios y al prójimo, no hay mandamientos más importantes que estos (Mc. 12, 30-31), que Jesús lo complementa al decir “lo que hacen por uno de estos más pequeños que son mis hermanos lo hicieron conmigo” (Mt. 25, 40), o más directas las palabras de San Juan “¿Cómo puedes amar a Dios a quien no ves, si no amas a su hermano a quien

estas viendo? (1Jn. 4, 20)

Bien, pues estos dos criterios claves para poder decir ¡aquí hay un cristiano!, en esta pandemia han quedado evidenciados en cientos, miles, quizá millones de seres humanos de toda raza, credo y nacionalidad, y se ha manifestado como una gran luz de esperanza en multitud de pueblos y culturas sin distinción de su dimensión, de su ideología u organización social. Estamos ante un fenómeno

humano que podríamos denominar como una multitud de “cristianos anónimos”[1].

Ha sido como un teatro, preparado para una gran obra de teatro, si se abre el telón antes de comenzar a ejecutarse la obra, se puede ver claramente todo el decorado, que es parte fundamental de la obra teatral, pero no se ven los artistas ni los tramoyistas que lo han preparado... en medio de la pandemia nuestra vida sigue, y aunque no llegó aún la hora de la normalidad, hay una inmensidad de seres humanos que apenas se ven, que anónimamente demuestran diariamente su amor al ser humano

como ser humano, desde sus trincheras de lucha contra el virus

Lo hacen los profesionales de la salud y el inmenso equipo que los apoya en tareas indirectas, pero fundamentales, en los hospitales, laboratorios y transportes; lo hacen todos los que cuidan el orden y el cumplimiento de la ley; lo están haciendo tantos miles que trabajan por el mantenimiento de los bienes fundamentales para la vida; y de manera muy especial los padres y madres de familia, sobre todo de los sectores empobrecidos, que tienen que tirarse a la calle, apenas sin medios de protección, para poder llevar comida a sus familias, en la precariedad de tantos días de confinamiento;

confinamiento que hubo, hay y seguramente seguirá habiendo.

La pandemia está siendo como un gran derrumbe en una enorme pared rocosa; catástrofe que ha dejado al descubierto una gran gruta, en la cual podemos hallar vestigios prehistóricos, y valorar en

ellos nuestro género humano y nuestra historia.

Diciendo lo mismo en términos más cristianos, la pandemia ha dejado al descubierto que la “semilla del Evangelio”[2], que llega al ser humano y a los pueblos aun antes que llegue el primer misionero, está presente y germinando en multitud de personas y pueblos. El Espíritu Santo es el primer y gran misionero, y nosotros como tales debemos llegar para detectar y admirar esa semilla en crecimiento, donde están implícitos los valores del Evangelio, y nosotros hacer allí explícita la palabra de Jesús,

compartiendo con estos pueblos sus valores y su capacidad solidaria.

Cierto que “no es oro todo lo que reluce” y la situación tiene sus elementos de egoísmo y de instrumentalización política... ahí está también la labor misionera de la Iglesia junto a tantas personas de buena voluntad: “trabajen para que los seres humanos de nuestro tiempo despierten a la práctica de la verdad y la caridad revelada por Dios”[3]



[1] Concilio Vaticano II. Lumen Gentium n. 16; cfr Gaudium et Spes n. 22 4

   Karl Rahner et les chrétiens anonymes, Études, 361 (1984) 521-535

[2] Concilio Vaticano II. Ad gentes 11 y 15

   Documentos del CELAM en: Medellín 6 n. 5  y  Puebla n. 401

 

 

 

[3] Concilio Vaticano II. Ad gentes 11  

28/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. REPÚBLICA DOMINICANA. ANTONIO

 

Soy Antonio Fernández, misionero de la diócesis de C. Real, a través del IEME, en la diócesis de Barahona, República Dominicana. El Covid 19 empezó a extenderse en el país después de las elecciones municipales de marzo 2020 y de las celebraciones de los ganadores. Un foco intenso apareció en S. Francisco de Macoris entre la clase política y allegados. Con la cuarentena se ralentizó mucho el virus, pero se detuvo la vida social y económica. El gobierno acudió con planes sociales y raciones secas de comida a sostener la población desempleada. Los más vulnerables fueron los migrantes, sin acceso a estos planes, y cientos de miles que vivían del empleo informal, detenido también. Más de dos meses de cuarentena, con los negocios cerrados, acabó con los mínimos ahorros que podían tener. A partir de final de mayo empezó la desescalada, manteniendo el toque de queda en las noches. Los negocios empezaron a abrir tímidamente, no así los hoteles dejando en quiebra la industria principal del país, que es el turismo. En R. Dominicana el 70% de las viviendas están en condiciones lamentables, pequeñas, con mucha gente dentro, sin posibilidad de estar confinados por falta de espacio. Gracias a Dios la vida en los patios de las casas, bajo árboles ayudo a sobrellevar esta limitación.

Las Iglesias también cerraron, como las escuelas, oficinas e instituciones del gobierno. Pero desde Pastoral Social Cáritas iniciamos campañas para conseguir alimentos crudos para poder llevarlos a los más necesitados de nuestras parroquias. El gobierno facilitó unas miles de raciones en bolsas plásticas, que repartíamos desde las parroquias, casa por casa. Pero con la campaña política por las elecciones presidenciales y al congreso, las administraron ellos, para ayudar su campaña.

En Barahona, donde vivo y trabajo, recibimos el apoyo de Manos Unidas y Adveniat(Iglesia alemana) y una colecta entre amigos hecha por las redes, para responder a esta emergencia alimentaria. Ya algunos empleados del obispado, de los pocos que venían a trabajar, resultaron infectados y siguieron en casa hasta su recuperación. Con voluntarios de las parroquias de Barahona preparamos en varias ocasiones mil cajas de alimentos y productos de higiene, para repartir desde las 24 parroquias de la diócesis, a unas 40 familias por parroquia. Las parroquias venían al obispado a por las cajas y las repartían casa por casa entre los que no recibían ayudas del gobierno, muchos de ellos inmigrantes haitianos.

También incluía estos proyectos de emergencia microcrédito para capitalizar pequeños negocios arruinados por la cuarentena. Así, seleccionados por las parroquias, hemos facilitado unos 100 pequeños préstamos para que retomen sus actividades. Las Iglesias abrieron, a partir de junio, con aforo limitado. Muchos mayores han seguido las celebraciones litúrgicas a través de la radio, televisión o Facebook de algunas parroquias.

En las elecciones celebradas en julio, ha habido un cambio del partido del gobierno (con 16 años en el poder). Para muchos una nueva esperanza, otros muchos empleados públicos pierden sus empleos al no ser del partido ganador.

Como Iglesia, en todo el país, hemos estado atentos a los más pobres, facilitándoles alimentos, buscando en empresas, proyectos, ayudas para sostenerlos, Sólo en la diócesis de Barahona hemos podido atender a unas 130.000 personas con alimentos en ocasiones. Los comedores infantiles y hogares de día para ancianos han continuado ofreciéndoles las raciones sin cocinar.

Las tormentas tropicales Isaías y Laura dañaron las tierras de cultivo de gran parte de los productores de plátanos de la región, abriendo otra área de emergencia. En Pedernales el río muy desbordado destruyó totalmente 20 viviendas dejando sin nada a esas familias. Desde la parroquia y Cáritas diocesana y nacional estamos apoyándoles con colchones, tanques de gas, cocina, mosquiteros, sábanas, alimentos y otros productos de gran necesidad.

Ahora el 2 de noviembre inician las clases de manera virtual, a través de TV, radio, internet. Las limitaciones con la energía eléctrica, el bajo potencial del internet ante uso masivo de usuarios está bloqueando las redes frecuentemente. Los profesores están aprendiendo aceleradamente el uso de medios electrónicos para dar clase. Pero en una casa pobre, con varios hijos en distintos cursos, sin internet, ¿qué programa podrán seguir?

La vida al aire libre de la mayoría de la población ha ayudado a menor tasa de contagios que en otros países, pero los contagiados continúan; el sistema de salud necesita refuerzo continuado; las parroquias intentan reinventarse para sus catequesis, pastorales diversas. Las reuniones masivas siguen prohibidas y los mayores con temor de salir de sus hogares. Pero la diócesis, a través de sus agentes de pastoral, procura seguir ofreciendo el evangelio, la formación aún a distancia o por las redes sociales, la iniciación cristiana, la espiritualidad, el acompañamiento y la solidaridad a los habitantes de la región.

La Pastoral Social Cáritas de la diócesis, donde trabajo principalmente, hemos retomado hace tiempo proyectos de reparación de viviendas, letrinas, agroforestales, de seguridad alimentaria, microcréditos, atención con medicinas a personas sin recursos, etc. Son pequeñas acciones que van levantando ánimos, ayudando a recuperarse a la gente y dando a conocer el amor que Dios Padre nos tiene, a través de nuestras obras.

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. MALI. ANGELA

 

Angela Garcia en Mali. 

En mi zona  hasta el día de hoy no ha habido ningún caso del   COVID- 19.

¿Qué medidas se han tomado?, las mismas  que en todas  partes, lavado de manos, la  máscara, la distancia, etc. Los  colegios  cerrados,  las  Iglesias también, suspendidas  todas las reuniones de formación, como Catequesis, preparación  al Bautismo, ninguna manifestación  de Pascua.

Todo esto en cuanto a  la Misión, Parroquia, Comunidad  Religiosa y  hermanas.

7 meses de tristeza sin  poder visitar ni  los poblados ni la gente  que tanto  agradecen  la  visita de las  hermanas.

Las religiosas de María Inmaculada  como tenemos  el Centro de Salud  hemos  trabajado todos los días, pero  no hemos registrado  ningún  caso hasta el  día de hoy.

En Bamako  la Capital y la   Región  de Kayes  que están  próximas  a Senegal, parece  que  si  ha habido más. En El  Mali se han registrado 2.940  casos detectados  de los cuales  2.302  curados  y 124  muertos.

¿Por qué creemos que no habido muchos  casos?  Principalmente  por la  MISERICORDIA  de DIOS. EL NOS PROTEGE.

Es un país con mucha pobreza y miseria, ¿cómo se van a encerrar en sus casas las personas, si no  las  tienen? .La mano de Dios nos ha  salvado.

Otro factor es  El Sol. El calor. Si hay gente que muere por ello pues también  el VIRUS .NO?

Demos gracias a Dios por  todo,  Hemos sufrido muchos los  misioneros por lo que pasaba  en  nuestra  España y  en el Mundo más que por nosotros   mismos.

Esperamos  que siga así  y que   pronto lo recordemos  como algo que pasó. Un  abrazo con mi  Oración  y cariño.                              Ángela. RMI

21/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. BOLIVIA. ANTONIO.

   


Antonio Delgado. Sacerdote.

1.- ¿Cómo ha afectado el COVID-19 en La Paz?

El COVID-19 llegó a Bolivia el 10 de marzo, cuando se anunciaron los 3 primeros casos confirmados. 9 días después se reportaba el primer paciente confirmado en La Paz y desde ahí la curva de contagios comenzó a subir en todo el país hasta números muy alarmantes. Los picos más altos sobrepasaban los dos mil contagios en un día.  El gobierno nacional decretó Emergencia Sanitaria el 12 de marzo, decretando una cuarentena rígida en todo el país, con cierre de escuelas y cualquier actividad considerada no esencial. Eso permitió retrasar la ola de contagios, que tuvo sus peores momentos entre julio y septiembre. Las medidas de restricción de actividades comerciales pusieron a muchas familias en situación muy complicada de acceso a alimentos y a medicamentos; tanto por la dificultad para poder acceder a ellos en centros de abastecimiento, como por la falta de ingresos para adquirir los productos a precios que inmediatamente se dispararon en el mercado.

 

Las ciudades de El Alto y La Paz, si bien son ciudades distintas, se encuentran unidas. La Paz en la hoyada y laderas y El Alto en toda la planicie altiplánica. Ambas se caracterizan por tener mucho movimiento en las calles: desde el comercio informal con ferias y vendedores callejeros hasta los famosos cafés donde se encuentran los amigos. Todas esas familias dedicadas al comercio informal, se vieron, de golpe, sin ningún ingreso y ante un mercado escaso de alimentos y medicamentos fundamentalmente. El gobierno central estableció varias medidas de ayuda económica a las familias y el gobierno municipal repartió canastas solidarias a las familias más necesitadas y kits de medicamentos considerados esenciales para la mitigación de los síntomas.

 

Durante meses las calles permanecieron vacías, mientras que los hospitales se iban llenando de pacientes con alto nivel de carga viral, escaseaba el oxígeno y las farmacias adolecían por la falta de medicamentos esenciales para ayudar a paliar los síntomas del contagio. Aquí, como en todo el mundo, todos sufrimos la pérdida de un familiar o un amigo por culpa del COVID-19. Es triste contarlo, pero incluso se dieron situaciones en las que las ambulancias fueron registradas o incluso apedreadas y el personal de salud fue amenazado por personas que aprovecharon la pandemia para difundir un discurso que promoviera la inestabilidad política.

 

Sin embargo, el 1ro de agosto se declaró la flexibilización de las medidas, con la instalación de una cuarentena escalonada y condicionada, la que en el caso de La Paz, se mantiene hasta hoy.  En las últimas semanas mucho ha cambiado el panorama. Aunque en términos formales se mantienen ciertas restricciones, en la práctica la ciudadanía ha abandonado el confinamiento, sin tener en cuenta que el virus sigue entre nosotros. En las zonas más pobres y en El Alto, el comercio ha retomado su ritmo imparable y el clima político, cerca de las elecciones nacionales de octubre, ha acrecentado las dudas ante la pandemia.

 

A pesar de las súplicas de las autoridades de mantener un alejamiento físico y de no arriesgar la salud, los ciudadanos han continuado con sus trabajos y sus quehaceres callejeros. A pesar del miedo, los habitantes de estas ciudades demostraron ingenio, creatividad y solidaridad: millones de bolivianos apoyaron los negocios de emprendimiento local y novedoso. Los buses pequeños recorrían los barrios llevando verduras y frutas a los barrios y los comerciantes se dieron maneras de satisfacer las demandas de la población.

 

 

2.- Acciones de la Iglesia y las misiones particulares.-

 

En cuanto a la acción de la Iglesia, si bien las actividades religiosas y de culto fueron prohibidas también rígidamente en los primeros meses, la Iglesia no se quedó de brazos cruzados. Muchas Parroquias buscaron la manera y los recursos para llevar alivio a las familias más afectadas, y fueron muchas actividades que se pusieron en marcha para este fin. La Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, que cuenta con unos 6000 alumnos y unas 600 personas entre docentes y administrativos y tiene 25 carreras logró inmediatamente poner en marcha un plan de adecuación metodológica para mantener a los estudiantes avanzando contenidos del semestre. Hoy se cuenta con las mejores plataformas de educación virtual a nivel mundial; también se ha ayudado con fondos propios a estudiantes trabajadores que vieron afectados sus ingresos, con becas que van desde el 10% para todos hasta el 70% en casos muy particulares. Lo que ha supuesto para la Universidad más de un millón de Euros (su equivalente). Los trabajadores administrativos autorizaron el descuento de una parte de su sueldo para destinarlo a un fondo que creó la Universidad para poder realizar donaciones a entidades de caridad, como el Hogar de Ancianos “San Ramón”, a cargo de la Hermanitas de los Ancianos Desamparados; el Psiquiátrico “San Juan de Dios”, a cargo de los Hermanos de San Juan de Dios; el comedor Popular San Calixto (de los Jesuitas) y otra obra en El Alto que trabaja con personas con discapacidad física. En total se han entregado como un equivalente a Euros 12.000.- a demás de una tonelada de harina.

 

En una campaña que se promovió con Caritas y la UCB (Universidad Católica Boliviana), se logró que se sumasen dos supermercados, en los cuales los clientes de la compra que realizaban, aumentaban un producto más y dejaban en unas cajas, llegando a entregarse más de 30 toneladas de productos alimenticios. De esa iniciativa se han repartido en varios centros de niños, ancianos, presos, migrantes, etc. Una parte fue entregada a la Parroquia de Santiago Apóstol de Achocalla (localidad urbano-rural y muy dispersa en medio de cerros de más de 3.600 metros de altitud, Parroquia en la que hace 10 años está a mi cargo); allí se pudieron ayudar con 10 productos por entrega a más de 130 familias de escasos recursos y con trabajos muy eventuales, siendo muy afectadas en estos meses de confinamiento. En total en la Parroquia se han entregado más de 1.500 Kg de alimentos.

 

Se hicieron muchas colectas, tanto para las localidades más afectadas en Bolivia, como para familias particulares o enfermos que necesitaban apoyo.  Y así transcurren todavía estos días. Las actividades de culto han vuelto a instalarse, aunque limitando altamente los actos religiosos presenciales y la cantidad de personas que pueden participar de las ceremonias. Fue en estos momentos de crisis donde pudimos encontrarnos como sociedad, como comunidad y es destacable la labor de la Iglesia que acompañó en todo momento a sus fieles.

 

Personalmente desde el 23 de marzo empecé enviando un audio por WhatsApp al grupo de administrativos de la comunidad universitaria, con una breve reflexión sobre las lecturas y santos del día. En breve esta reflexión se amplio a otro grupo de personas  y considero que está llegando diariamente a más de 500 oyentes, con mucha frecuencia  tengo respuestas agradeciendo estas palabras de aliento en esta pandemia tan complicada y que paulatinamente va cambiando el comportamiento de todos. Como Iglesia en general,  existe el sentimiento y los buenos deseos, de que la normalidad que un día - ojala, no muy lejano- alcancemos, sea para hacernos a todos más solidarios, menos individualistas y con mayor respeto entre nosotros, hombres y mujeres de este mundo, pero también un mayor respeto hacia toda la Creación.

 

P. Antonio Delgado Sánchez

Sacerdote nacido en Valdepeñas (10.02-54)

 Actualmente Incardinado en la Arquidiócesis de La Paz

20/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. MEJICO.AURE

                                                     Aureliana Aguirre Rodriguez . Hija de la Pasión de Jesucristo.


En la Ciudad de México el COVID-19 ha sido fuerte; desde la mitad del mes de marzo hasta la mitad de mayo, guardamos el confinamiento lo más posible. Había cierta libertad de movimiento, pero cerraron las escuelas, centros de estudio, negocios, construcción, templos, etc. y algunas estaciones del Metro estaban cerradas para evitar aglomeraciones. Nosotras tenemos dos escuelas en distintos barrios y se cerraron. Empezamos a trabajar de manera virtual, con todas las dificultades que implica (tanto para los maestros, como los niños y los padres de familia...). El curso terminó aprobando a todos, por indicaciones del Ministerio de Educación.
Veíamos que pequeños negocios que están cerca de nuestra casa se iban cerrando, entre ellas un sitio para lavar vehículos. En un edificio de oficinas, cercano, han colocado una manta: Se renta o se vende TODO EL EDIFICIO.
La crisis económica está siendo tan fuerte como la sanitaria... Un día vimos que en la casa de al lado estaba la policía... Al rato vino la hija de nuestros vecinos a decir que su hermano se había suicidado (tenía 40 años, soltero, mantenía a sus padres ancianos y trabajado en el lavado de carros). La reacción fue de querer ayudarlos, por lo menos que se sintieran comprendidos y acompañados. Tuvimos la Eucaristía en nuestra capilla (con las medidas convenientes) y ahí supimos que otro joven de la misma calle había hecho lo mismo (suicidarse)... La tristeza fue grande, pero también los deseos de renovarnos todos en la fe y la esperanza.
En unión con Caritas y con los jesuitas, hemos creado una REVE (Red de vecinos), que abarca 4 cuadras alrededor, dándonos los números de teléfonos, whatsap y otros medios de comunicación, para ayudarnos en casos de más necesidad, sobre todo con los mayores.
Cuando se cumplió un mes de la muerte, celebramos otra Eucaristía y fue motivo de reunión... Igualmente el día 15 de agosto, estas celebraciones, aunque no son multitudinarias, nos han dado la oportunidad de dialogar, sentirnos comprendidos y alimentar nuestra esperanza.
Ahora estamos organizando un triduo virtual de preparación a la fiesta de Nuestro Fundador y posteriormente una peregrinación, virtual también, a la Virgen de Guadalupe.
En medio de las dificultades sentimos que Dios está con nosotros y hemos pensado en ir compartiendo la Encíclica: Fratelli Tutti.
Unidas en oración y trabajo pastoral

19/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. BURKINA FASO.MANUEL.

                             Manuel Julian Gallego. Misioneros de África

Queridos Familiares y Amigos-as : recibid con todo mi cariño esta carta para contaros algo de mi vuelta a Burkina Faso, después de haber pasado unos ocho meses en España a causa de la pandemia Covid-19.

Lo primero que se me ocurre deciros, quizás, por que acabo de volver de España, es que si aquí no hay mucho Coronavirus es porque Dios no quiere, pues ahora, es el tiempo de las lluvias y cuando ves la suciedad que hay en las calles y las aguas estancadas….si hay mucha lluvia este año y la mayor parte de las capitales de Africa del Oeste están teniendo graves inundaciones(Niamey, Dakar, Bamako, Uagadugú, Abijan…) y desgraciadamente bastantes victimas que lamentar!

Volviendo al Coronavirus, gracias a Dios, no hay mucho por el momento; las cifras oficiales para Burkina al 8 de Septiembre 2020, dan desde el 9 de Marzo 2020 ,  1486 casos confirmados, de los cuales 509 son mujeres y 977 hombres; los curados, 1.123 y los muertos 56 .

Hay que decir que las medidas de confinamiento han sido muy estrictas desde marzo hasta el 11 de mayo 2020; también había toque de queda, desde las 21 horas hasta las 5 de la mañana.

Actualmente la gente ha vuelto a la normalidad pero las medidas de prevención continúan: llevar la mascarillas en los actos públicos, en la iglesia o en la mezquita, no darse la mano, guardar la distancia, lavarse las manos frecuentemente…y aquí hay un chiste que corre por las redes sociales: ”Nos dicen de lavarnos las manos frecuentemente pero después no vemos la comida” (ya sabéis que en Africa se come con la mano derecha y antes de cada comida nos lavamos las manos)!

Como en todo el mundo, la pandemia afecta a toda la economía africana y muchas familias lo están pasando muy mal y ahora llega el tiempo de volver a la escuela y hay que pagar matriculas, material escolar…aprovecho para dar las gracias al Proyecto Huetos-Karangasso y otras personas que de nuevo este año me estáis ayudando para continuar las becas a niños y jóvenes necesitados!

A nivel de nuestra comunidad Misioneros de Africa, sigo con Emmanuel Adeboa de Ghana, Victor Lijaji de Tanzania, Toby Ndiukwu de Nigeria  y actualmente hay unos diez jóvenes con nosotros que pronto volverán a sus comunidades o al Noviciado que comienza a finales de Septiembre.

 

En la parroquia, los dos domingos que llevo me han permitido saludar a la mayoría de los fieles; las tres misas dominicales siempre llenas (a pesar de la lluvia y el mal tiempo) y también he tenido la alegría de ver que durante mi ausencia, la pequeña gruta de la Virgen Maria la han renovado y la han hecho mucho más grande para la fiesta de las mujeres, el 15 de agosto.

 

Mañana comenzamos el Encuentro Pastoral Diocesano y durante cinco días, más de 300 personas con el Arzobispo (sacerdotes, religiosos-as y laicos) vemos la realidad de nuestras parroquias a través de los cuatro objetivos estratégicos: la comunión, la liturgia, el testimonio y el servicio; el tema del año será como el año pasado, Lucas 5, 4 “Id mas lejos, y echar las redes”!

 

Creo que habéis oído hablar del golpe de estado en Mali, actualmente hay una junta militar que debe nombrar un presidente y dirigir una transición de 18 meses…por lo demás, la situación en toda la banda del Sahel, sigue, lo mismo: ataques terroristas, bandidismo, secuestros de funcionarios y problemática de refugiados internos.

Las carreteras fronterizas con Mali estaban cerradas, pero actualmente todos los puestos de fronteras están abiertos, pero a causa del coronavirus solo pueden circular los camiones con productos de primera necesidad y los coches particulares; los transportes públicos de viajeros entre los diferentes países de Africa de Oeste siguen cerrados pero los aviones vuelan entre las diferentes capitales africanas.

Os dejo por el momento!, que Dios os bendiga y un fuerte abrazo a todos-as:

Manuel Julian (Manolo)



17/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. BOLIVIA. JOSE LUIS.

                                 José Luis Muñoz-Q. Ramírez, Hermanos del Evangelio 


            Vaya tiempos raros los de esta pandemia! Nadie  estamos exentos, no se libra ningún país!

            Sólo que para  los creyentes estos “tiempos raros”, al reconocer al “Dios con nosotros” , estos tiempos raros pueden ser reconocidos como “Tiempos de Dios”, en Quien los acontecimientos son percibidos como oportunidad, (En teología se dice “kairós”, una palabra griega) No porque creamos que Dios nos ha mandado el virus para probarnos  y santificarnos ni tampoco,  esperando que acudamos a Él para hacer el milagro de ahorrárnoslo. Es otra cosa: Como Él camina con nosotros, en las duras y en las maduras, son muchas las sugerencias que nos hace, las perspectivas que nos abre y las oportunidades que nos da para sentir su paz, no obstante los fuertes oleajes de la pandemia.

            Desde la Delegación de Misiones, se nos pide a todos los misioneros diocesanos, que compartamos cómo hemos vivido el confinamiento en esta época de pandemia y que hagamos una memoria. Lo hago con gusto, pues aún estamos en confinamiento dinámico (es decir, confinados, pero menos) En lo que os cuento hay mucho de eso que digo “tiempo de Dios”. Me parece importante resaltarlo en las realidades que he vivido en este tiempo y, como supongo que no van a imprimir la revista este año, me voy a explayar virtualmente con confianza ante vosotros, abusando, quizás,  de vuestra paciencia. Varios puntos:

1.       Cómo hemos vivido la Eucaristía y las celebraciones de Semana Santa, en este tiempo?

           Estamos separados de una familia amiga sólo por una malla, que da a su patio, y a nuestra huerta y  gallinero. Por ahí nos vemos a diario y nos cruzamos cosas. Eso nos ha permitido planificar la Eucaristía y las celebraciones con ellos, los padres y cuatro hijos. Pusimos una mesa y un mantel de nuestro lado y ahí hemos celebrado hasta hace dos semanas, que ya se ha abierto la capilla del barrio. Éramos  en total once personas: ellos seis y cinco nosotros. Cuando el sol era fuerte, poníamos unas telas para hacer sombra. Previamente, barríamos y regábamos. Colocábamos flores… y adornábamos con gusto! De dónde salían tantas flores?! Trajimos un Cristo bonito de la Capilla y en su momento el Cirio Pascual.  Nos  distribuíamos las lecturas y las peticiones; los cantos los preparábamos juntos; comentábamos la Palabra de Dios o los ritos sin prisa; pasábamos la comunión por los huecos de la malla, por los que  cabe la mano. Era precioso celebrar en ese contexto. Los niños pequeños estaban libres, jugando sobre la hierba. A veces hacían acto de presencia el canto del gallo o nuestra gata o dos perros pequeños de los vecinos.

           Detalles bonitos: a. El lavatorio de los pies del Jueves Santo lo hicimos de lado y lado; nosotros nos lavamos los pies unos a otros y lo mismo hicieron ellos entre esposos, padres e hijos. Muy vivencial,  eso de estar a los pies de la esposa o viceversa o a los pies de los hijos o del hermano, en nuestro caso. Simbolismo profundo el de imitar a Jesús, de estar a las plantas del otro, lavándolas, intuyendo de donde vienen o a donde quieren ir esos pasos. Cuidar los pasos del otro!

b. El Via-Crucis del Viernes Santo, lo hicimos con carteleras sobre cada una de las estaciones, que previamente nos habíamos distribuido. Y no veáis con que detalle las prepararon los papás y los 2 chicos mayores de los vecinos y uno todavía pequeño, pero muy participativo. El tema era que Cristo sigue padeciendo hoy en los cuerpos maltrechos de los hermanos y que hay que acompañar y comulgar las migajas de los cuerpos humillados de los pobres, sacramento del Cristo vivo

No ha habido manifestaciones públicas de Semana Santa, como tampoco en España ni en ningún sitio, pero hemos crecido en una experiencia seria de comunión creyente.  A esto me refiero cuando hablo de “tiempos de Dios”: Iglesias cerradas, pero no un vacío de Iglesia. Si siguiéramos así siempre !…añoro una Iglesia más pequeña, más comunidad. Creo que en las primitivas comunidades harían esto y Jesús se sentaría al sol, sin prisa, en el patio de los amigos.

 

2.       La apertura a lo virtual.

             Creo que ha coincidido con la pandemia y el confinamiento, el abrirnos en nuestra fraternidad al zoom y otras posibilidades de comunicación similares. Claro, nosotros  tenemos internet, ordenador, teléfonos celulares etc.

Junto a esta constatación positiva para nosotros, constato enseguida que la mayoría de mis vecinos no tienen internet y sus hijos no pudieron seguir sus clases por zoom y, si no han perdido el año escolar, es porque el ministerio de educación sacó un decreto de finalizar el curso, promocionando al año siguiente a todos los alumnos de Bolivia, cuando sólo habían pasado el primer trimestre del año,. Una locura: Pasan a 5º, niños sin haber  hecho 4º.  O a 2º niños que sólo han hecho un trimestre de 1º. Así! Aunque siempre hubo profesores que se actualizaron en técnicas virtuales y han pasado clase a sus alumnos. Estos privilegiados son hijos de las familias, que disponen de internet, para terminar el programa del curso. Y repito que no ha pasado así con los niños de familias humildes, en cuyos barrios no llega el internet,  en su mayoría,  o a duras penas, como es el caso de nuestro barrio. Y se verifica, pues, que se abre la brecha entre la Bolivia pobre –la mayoría- y la rica, siempre menos.

          A propósito de lo anterior, abrimos la malla que os digo que separa las dos casa, donde celebrábamos, y los dos hijos bachilleres de la familia de al lado han pasado a nuestra casa, para seguir el programa de sus respectivos cursos. (Pasan los padres también y venden helados caseros, en la puerta de nuestra casa, que da a una calle más transitada)Había que hacerlo! Ni tienen que salir a la calle, pues estamos todos confinados. Yo me he responsabilizado de lenguaje; otro hermano de sociales; otro de matemáticas y física; otro de religión y biología…, y así seguimos, ya que,  si el curso esta ganado, es mejor pasar el programa. No hemos convocado a otros hijos de vecinos, por la prohibición de las aglomeraciones. Con dos adolescentes es distinto, usando lejía, alcohol y mascarillas, sobre todo sin necesidad de pisar la calle. Dios ha visitado a su pueblo, pueden decir estos  vecinos. Es en lo poco, en lo   inaparente, en lo que no cuenta, donde Dios se manifiesta. Otro “tiempo de Dios”. En la pandemia no se ha podido hacer más. La responsabilidad social nos ha llevado a quedarnos ahí.

 

3.          No ha habido ningún muerto en nuestro barrio por Covid; sí, en los barrios vecinos. En nuestra comunidad campesina ha habido contagios, claro, y, como la gente iba al hospital y no los recibían ni venían los médicos, aunque se los llamara, porque estaban saturados, nosotros llamamos a una doctora amiga de la ciudad y nos dijo que, bajo su responsabilidad, hiciéramos lo siguiente: a. Comprarnos trajes de bioseguridad (nos

compramos tres); b. Hacernos de un oxímetro y un termómetro digital c. Comprar ciertas medicinas que ella nos recetó en cantidad por whatsap , pues no nos hemos visto presencialmente; d. Nos clasificó los medicamentos para dos niveles en la enfermedad y nosotros, dependiendo de si había fiebre y falta de oxígeno, daríamos un tipo de medicamentos u otros. Fue vista y no vista la adquisición de todos estos insumos. Otro hermano y yo nos vestimos como de astronautas (traje completo de seguridad , pantalla para la cara, gafas, mascarilla, gorro,  atomizadores, guantes…) y hemos ido a las casas de los enfermos. Me cosquilleaba un poco el cuerpo, al principio, pero me superé. Tengo que deciros que nadie entró en nuestra casa, éramos nosotros los que íbamos a las de ellos. Un hombre vino ahogándose, le sacamos una silla a la puerta de la calle, le aplicamos alcohol con el atomizador y le tomamos la temperatura y la saturación de oxígeno: estaba mal, lo mandamos a su casa, ya con la primera toma de medicinas y una bolsita con el resto. Su esposa también estaba afectada, pero con menor carga viral. Al día siguiente estaban ambos mejor y acabaron curándose, como todos.

Administrábamos alcohol con el atomizador sin miedo, y, como decía antes, tomábamos la temperatura,  la saturación de oxígeno y dábamos las medicinas para 4 días. Volvíamos al día siguiente  y fuimos viendo mejoría  en todos los enfermos. En total llegamos a 11 familias y todos se curaron. Al salir nos poníamos nosotros alcohol con los atomizadores y al llegar a la casa ni ahorrábamos lejía ni jabón ni lavadora ni ducha. Nadie nos hemos contagiado y la gente se ha curado, a Dios gracias. El obispo, por teléfono nos dijo: Adelante, eso es lo que hay que hacer, a falta de médico y enfermeras, nos toca a la gente de a pie el tomar decisiones. Otra oportunidad de Dios, para su pueblo! No? “A Dios rogando y con el mazo dando”, porque: “Si un hermano o hermana no tienen ropa ni qué comer y uno de vosotros le dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no le dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve? Así, la fe sola no sirve, si no tiene obras” (Sant. 2, 16-17) No lo digo para vanagloriarme, pero eso es lo que hemos hecho.

 

4.        Una semana de retiro en la ermita: Los Hermanos de Foucauld tenemos esta práctica frecuente, siguiendo a nuestro fundador y las costumbres de los antiguos monjes: ir a la ermita, en soledad una semana, o más; hay veces que nos vamos para 40 días.

Ya cuando la pandemia iba bajando, me fui a pasar una semana de soledad, expuesto al aire y al sol de Dios. Es como broncearse de Él; uno se expone, respira y deja a Dios hacer. No se siente casi, pero es real, como el bronceado. Llevé lo necesario y pasé el tiempo en una gran paz, orando, leyendo, escribiendo, paseando. Otro “tiempo de Dios”. Releí el Documento Final sobre el Sínodo de la Amazonía y la exhortación posterior del Papa “Querida Amazonía”. Son documentos de una Iglesia en salida, como le gusta decir a Francisco. Una Iglesia que se deja evangelizar desde los pobres y que deja el centralismo europeo. Yo me siento reflejado en sus conclusiones y el leerlas y meditarlas me hace crecer por dentro y regocijarme en algo grande que Dios ha ido haciendo desde las pequeñas iglesias de los pueblos amazónicos. (Me vais a permitir una digresión: Francisco, en el conclave que lo eligió Papa, siendo aún cardenal Bergoglio, en una de las sesiones preparatorias, en que buscaban consenso sobre el perfil del papa a elegir, citó el texto del Apocalipsis 3, 20: “Yo estoy a la puerta y llamo”, en el que siempre se ha comentado que Jesús quiere entrar en nuestro corazón incansablemente, en el de la Iglesia apasionadamente etc. Bergoglio comentó al revés: Jesús llama desde dentro, para que lo dejemos salir. Jesús puede sentirse ahogado por las estructuras de la Iglesia. Debió gustar a los electores y ahí tenemos a Francisco, Papa que aboga por una Iglesia de puertas abiertas, en salida etc. Él repite que prefiere una Iglesia que se equivoca por salir a las periferias, a una Iglesia rancia, encerrada, por miedo a equivocarse. Sin desperdicio.Hasta aquí la digresión, perdonad)

 Ahh! Hubiera seguido más tiempo en el retiro, pero había que volver a la vida ordinaria, lo propio de todo ser humano: trabajo, vecindad, vida fraterna etc. Y lo propio mío como religioso..

 

5.       Nos hemos abierto a talleres y cursos virtuales. Los jóvenes terminaron su semestre por zoom; pero todos hemos seguido talleres de distinta índole: Ellos, con otros jóvenes de la congregación, sobre temas específicos de nuestra espiritualidad; pero no sólo, también cursos intercongregacionales con religiosos/as de toda América Latina,  sobre las directrices de la Iglesia actual. O talleres puntuales sobre abusos de poder y clericalismo; abusos sexuales; o sobre afectividad y sexualidad. Todo muy interesante, os puedo decir, y muy actual y puntual. Los disertantes podían ser de Europa o de otros países de América Latina, lo mismo los participantes.  Lo que digo, son “tiempos de Dios”, pues tomar entre manos con cariño los temas candentes de la Iglesia, nos hace pisar tierra y tener los ojos abiertos en su óptica y los oídos conectados a su onda

 

6.       Hemos celebrado la Semana de la Creación también virtualmente, convocada por el Papa, en el espíritu de la encíclica Laudato Si. Éramos muchos integrantes de los 9 pueblos amazónicos, entre los que se encuentra Bolivia. Supongo que en C. Real la habréis hecho igualmente. El día que le tocó participar al grupo en el que yo estaba, animamos precisamente a profundizar sobre el Sínodo de la Amazonía, para hermanarnos con esos pueblos de culturas milenarias, que preservan la vida de los bosques y los ríos de ese gran pulmón del Planeta.  Participantes del Sínodo decían que siempre  se les insistía: “No pierdan la perspectiva, los pobres son el centro”. Yo he pensado siempre que el ser humano es el centro de la creación, el primor mejor de Dios y, de entre los humanos, las mayorías pobres,  víctimas de la depredación inmoral de gente sin escrúpulos. No quiero quedarme sólo en abogar por los árboles, los lagos, las ardillas y los insectos, por citar algunos exponentes de la creación. Necesitamos una ecología integral, que parte del corazón de los seres humanos y va tomando opciones serias, por una humanidad alternativa, que vaya saliendo del sistema consumista y depredador al que hemos estado acostumbrados, cuyas víctimas son los pobres.

Hoy precisamente aparece la nueva encíclica, “Todos Hermanos”, en el espíritu incluyente de que todo ser humano es hijo de Dios y por lo  tanto todos somos hermanos universales

 

 

Total, que no nos hemos aburrido en la pandemia y hemos constatado que “no hay mal que por bien no venga” y que “a mal tiempo, buena cara”, y que “si lloras, porque es de noche y no ves el sol, no puedes contemplar las estrellas”. Nosotros en la noche del Covid, hemos preferido contemplar las estrellas y, en vez de sólo lamentarnos por la oscuridad, hemos encendido una lámpara (o varias!)  Vuelvo a decir: es casi nada; pero para nosotros era casi todo lo que hemos podido hacer. Invito a sumar todos los “casi nadas”.

Siempre será verdad aquello de S. Juan de la Cruz: “Qué bien sé donde está la Fuente que mana y corre, aunque es de noche”. La vida interior , la Presencia, es siempre manantial de serenidad y gozo, aún en los momentos más  difíciles, y se sirve de nuestros hilillos casi secos, para sumarlos a la gran creciente que se avecina. Es nuestra inconmovible esperanza.

Os dejo, con el afecto de siempre.

Desde, Cochabamba, Bolivia, muchos abrazos.

Vuestro paisano, de Campo de Criptana,

José Luis Muñoz-Q. Ramírez,