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29/12/2021

SIERVAS DE MARIA DE LA COMUNIDAD DE BAMENDA.

          FELICITACION NAVIDAD


Nos dirigimos a Ustedes como es tradición en esta época de Navidad para estrechar Lazos y compartir algo de lo mucho que Dios hace en este pueblo Camerunés a través de nuestra presencia insignificante, pero valiosa para Él y para los hermanos que vienen a nuestro encuentro en busca de Consuelo y Salud.
 

20/12/2021

MARI CARMEN AVILERO NIETO NOS FELICITA LA NAVIDAD.



Qué Jesús nos traiga la Paz, la salud y la alegría a todos los que le esperamos con ilusión y confianza. FELIZ NAVIDAD. 



28/12/2020

FELICITACIÓN DE NAVIDAD DE LAS HERMANAS SIERVAS DE MARÍA. BAMENDA. CAMERÚN

28/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. MALI. ANGELA

 

Angela Garcia en Mali. 

En mi zona  hasta el día de hoy no ha habido ningún caso del   COVID- 19.

¿Qué medidas se han tomado?, las mismas  que en todas  partes, lavado de manos, la  máscara, la distancia, etc. Los  colegios  cerrados,  las  Iglesias también, suspendidas  todas las reuniones de formación, como Catequesis, preparación  al Bautismo, ninguna manifestación  de Pascua.

Todo esto en cuanto a  la Misión, Parroquia, Comunidad  Religiosa y  hermanas.

7 meses de tristeza sin  poder visitar ni  los poblados ni la gente  que tanto  agradecen  la  visita de las  hermanas.

Las religiosas de María Inmaculada  como tenemos  el Centro de Salud  hemos  trabajado todos los días, pero  no hemos registrado  ningún  caso hasta el  día de hoy.

En Bamako  la Capital y la   Región  de Kayes  que están  próximas  a Senegal, parece  que  si  ha habido más. En El  Mali se han registrado 2.940  casos detectados  de los cuales  2.302  curados  y 124  muertos.

¿Por qué creemos que no habido muchos  casos?  Principalmente  por la  MISERICORDIA  de DIOS. EL NOS PROTEGE.

Es un país con mucha pobreza y miseria, ¿cómo se van a encerrar en sus casas las personas, si no  las  tienen? .La mano de Dios nos ha  salvado.

Otro factor es  El Sol. El calor. Si hay gente que muere por ello pues también  el VIRUS .NO?

Demos gracias a Dios por  todo,  Hemos sufrido muchos los  misioneros por lo que pasaba  en  nuestra  España y  en el Mundo más que por nosotros   mismos.

Esperamos  que siga así  y que   pronto lo recordemos  como algo que pasó. Un  abrazo con mi  Oración  y cariño.                              Ángela. RMI

19/10/2020

MEMORIAS DEL CONFINAMIENTO. BURKINA FASO.MANUEL.

                             Manuel Julian Gallego. Misioneros de África

Queridos Familiares y Amigos-as : recibid con todo mi cariño esta carta para contaros algo de mi vuelta a Burkina Faso, después de haber pasado unos ocho meses en España a causa de la pandemia Covid-19.

Lo primero que se me ocurre deciros, quizás, por que acabo de volver de España, es que si aquí no hay mucho Coronavirus es porque Dios no quiere, pues ahora, es el tiempo de las lluvias y cuando ves la suciedad que hay en las calles y las aguas estancadas….si hay mucha lluvia este año y la mayor parte de las capitales de Africa del Oeste están teniendo graves inundaciones(Niamey, Dakar, Bamako, Uagadugú, Abijan…) y desgraciadamente bastantes victimas que lamentar!

Volviendo al Coronavirus, gracias a Dios, no hay mucho por el momento; las cifras oficiales para Burkina al 8 de Septiembre 2020, dan desde el 9 de Marzo 2020 ,  1486 casos confirmados, de los cuales 509 son mujeres y 977 hombres; los curados, 1.123 y los muertos 56 .

Hay que decir que las medidas de confinamiento han sido muy estrictas desde marzo hasta el 11 de mayo 2020; también había toque de queda, desde las 21 horas hasta las 5 de la mañana.

Actualmente la gente ha vuelto a la normalidad pero las medidas de prevención continúan: llevar la mascarillas en los actos públicos, en la iglesia o en la mezquita, no darse la mano, guardar la distancia, lavarse las manos frecuentemente…y aquí hay un chiste que corre por las redes sociales: ”Nos dicen de lavarnos las manos frecuentemente pero después no vemos la comida” (ya sabéis que en Africa se come con la mano derecha y antes de cada comida nos lavamos las manos)!

Como en todo el mundo, la pandemia afecta a toda la economía africana y muchas familias lo están pasando muy mal y ahora llega el tiempo de volver a la escuela y hay que pagar matriculas, material escolar…aprovecho para dar las gracias al Proyecto Huetos-Karangasso y otras personas que de nuevo este año me estáis ayudando para continuar las becas a niños y jóvenes necesitados!

A nivel de nuestra comunidad Misioneros de Africa, sigo con Emmanuel Adeboa de Ghana, Victor Lijaji de Tanzania, Toby Ndiukwu de Nigeria  y actualmente hay unos diez jóvenes con nosotros que pronto volverán a sus comunidades o al Noviciado que comienza a finales de Septiembre.

 

En la parroquia, los dos domingos que llevo me han permitido saludar a la mayoría de los fieles; las tres misas dominicales siempre llenas (a pesar de la lluvia y el mal tiempo) y también he tenido la alegría de ver que durante mi ausencia, la pequeña gruta de la Virgen Maria la han renovado y la han hecho mucho más grande para la fiesta de las mujeres, el 15 de agosto.

 

Mañana comenzamos el Encuentro Pastoral Diocesano y durante cinco días, más de 300 personas con el Arzobispo (sacerdotes, religiosos-as y laicos) vemos la realidad de nuestras parroquias a través de los cuatro objetivos estratégicos: la comunión, la liturgia, el testimonio y el servicio; el tema del año será como el año pasado, Lucas 5, 4 “Id mas lejos, y echar las redes”!

 

Creo que habéis oído hablar del golpe de estado en Mali, actualmente hay una junta militar que debe nombrar un presidente y dirigir una transición de 18 meses…por lo demás, la situación en toda la banda del Sahel, sigue, lo mismo: ataques terroristas, bandidismo, secuestros de funcionarios y problemática de refugiados internos.

Las carreteras fronterizas con Mali estaban cerradas, pero actualmente todos los puestos de fronteras están abiertos, pero a causa del coronavirus solo pueden circular los camiones con productos de primera necesidad y los coches particulares; los transportes públicos de viajeros entre los diferentes países de Africa de Oeste siguen cerrados pero los aviones vuelan entre las diferentes capitales africanas.

Os dejo por el momento!, que Dios os bendiga y un fuerte abrazo a todos-as:

Manuel Julian (Manolo)



26/05/2020

BURKINA Y MALÍ HAN ACOGIDO EL CRISTIANISMO CON LOS BRAZOS ABIERTOS.


Extraído de la revista MISIONEROS.

Pasión por el prójimo y por África. Podría se perfectamente una frase que resume la vida de Manuel Julián Gallego Gómez. Misionero de África (popularmente conocidos como Padres Blancos), que lleva más de media existencia en este continente ayudando a los más necesitados y llevando la palabra de Jesus a todos los rincones de los dos países en los que ejercido su labor misionera: Malí y Burkina Faso.
El padre Manuel tuvo muy clara desde el principio su vocación. Jienense de nacimiento (La Puerta de Segura) y ciudadrealeño de adopción (vivió en Alcázar de San Juan por el trabajo de su padre), y a los diez años ingresó en el seminario diocesano de Ciudad Real. “Mi familia tampoco es que fuera de una enorme tradición religiosa, pero de bien niño vi el camino que debía seguir”, nos confirma.
Otra idea que está bien marcada en la mente de nuestro misionero era que “la diócesis se me quedaba pequeña, mi pasión era África “. Enseguida quiso enrolarse en esta aventura, y para ello, habló con los jesuitas.. “Ellos me aconsejaron que acudiera a los Padres Blancos, yq eu eran los que centraban intensamente su labor en el continente africano”.
A los dos o tres meses de ese primer contacto misionero, tuvo lugar la organización de una Semana de Misionología en Ciudad Real. “Fue el momento en que entré en contacto con ellos y, a partir de ahí, todo echó a rodar”.
Al año siguiente Manuel fue a Paris para hacer noviciado. Hablamos de 1974-75. Luego, dos años de Teología en Estrasburgo y otros dos de pastoral en Malí, para volver después a Estrasburgo y concluir su formación.
Primera parada: Malí.
Fue en el 1980 cuando desembarcó en Malí. “Me enviaron a la diócesis de Sikasso. “Mi sueño  se había visto cumplido, y allí he permanecido hasta 2001. Desde este año y hasta 2013, he desarrollado mi labor misionera en la capital, Bamako”. En la zona de Sikasso, Manuel siempre estuvo en la parroquia de la comunidad rural de Karangasso, junto a las Hermanas Dominicas Misioneras de Campagne. “Ellas se encargaban sobre todo de la labor de la escuela y del dispensario, mientras que nosotros hacíamos giras pastorales”. Hay que recordar que en aquella época comenzaba a echan a andar la diócesis allí y, por eso, estaban muy centrados en las tareas de pastoral. “Afortunadamente, teníamos la ayuda de muchos catequistas”, reconoce.
Los otros dos grandes campos en los que Manuel, sus compañeros padres blancos y las hermanas misioneras tuvieron una gran implicación fueron los del desarrollo social y la educación. “teníamos que enseñarles a leer y escribir. Las familias, por lo general, no enviaban a los niños a la escuela, sino a trabajar al campo, a cuidar del rebaño…De una familia de siete u ocho niños, tan solo uno o dos iban al colegio. Por eso teníamos que hacer un gran trabajo de escolarización y alfabetización. Y no solo de los niños, sino también de jóvenes y adultos”. 
En el terreno del desarrollo, la labor era tanto o más importante aún, si cabe. “Construcción de pozos carreteras y pantanos; plantación de árboles; la atención del dispensario…Todos era proyectos comandados desde la misión, aunque obviamente se contaba con la ayuda de diversas organización, como era el caso de Manos Unidas, e incluso con alguna entidad local como la compañía Maliense del Textil. A ellos también les interesaba la alfabetización, el acondicionamiento de carreteras… para poder aprovechar esta formación y estas mejoras en el desarrollo de sus negociones. Hasta tal punto llegaba el trabajo de desarrollo de los Padres Blancos en esta zona rural de Malí que simplemente el dispensario cubría un radio de actuación de 80 kilómetros”. Hasta 1991, Manuel tuvo que convivir con el régimen dictatorial de Moussa Traoré. A pesar de la falta de libertad política, “el país viven en cierta tranquilidad. Por lo que resta a la Iglesia en todo momento hemos trabajado a gusto. Y eso que los cristianos éramos el 1% de la población (ahora puede rondar el 6%). Nuestras escuelas estaban conformadas por un 80% de musulmanes, algunos de religión tradicional y el resto, católicos”.
La Iglesia en Mali siempre ha contado con un gran prestigio e influencia, ya que ha formado a “mucha gente y ha llevado a cabo una gran obra social. Ha estado presenta en el avida y en la economía del país, y eso lo valoran”. En esto ha influido de modo muy importante el desarrollo del clero, con obispos y sacerdotes nativos.
“Esto le daba todavía más peso a la institución, incluso para el Gobierno, quien en ocasiones consultaba ciertas decisiones con la propia Iglesia”.
La etapa final de Manuel en Mali coincidió con la gran crisis de seguridad de 2011, momento en el que se produce la toma de parte del país por los islamistas. “Yihadistas venidos de Libia y Argelia quisieron hacerse con el poder, pero la intervención del Ejército francés en 2012 lo impidió. Tras las elecciones de 2013, se vive una relativa seguridad en el centro y sur de la nación, pero el norte es una zona de continuo conflicto”. La Iglesia durante ese tiempo, también ha vivido momentos muy duros
Segunda parada: Burkina Faso.
Con el regreso de cierta normalidad a Mali, los Padres Blancos recurren a Manuel para rematar un par de proyectos muy interesantes que estaban llevando a cabo en Burkina Faso: la construcción de un centro para jóvenes y una residencia para misioneros. “en la segunda ciudad del país Bobo-Dioulasso, pusimos en marcha un gran centro formativo y cultural, con una biblioteca de más de 70.000 libros, la más grande de Burkina. Además contaba con salas de estudios, ya que los jóvenes no tenían facilidad para realizar las tareas en sus casas. Los hogares allí suelen tener deficiencias en el suministro de agua o de luz y cuentan con espacios muy reducidos al vivir mucha gente en pocos metros cuadrados.
Este centro era perfecto para ayudarles. “Con horario de 8 de la mañana a 10 de la noche, acceso a informática, internet, películas… Contamos ya con más de 800 inscritos”. En el terreno donde se ubica también se ha construido una residencia para los Misioneros de África: allí pueden hacer “sesiones de formación, y al mismo tiempo, servir de casa de acogida para aquellos hermanos que  lo necesitan”.
En 2016 se acabaron todos los trabajos relacionados con el centro de jóvenes y la residencia. Manuel creyó que había llegado el momento de volver a Malí a continuar con su labor, pero la congregación pensó en él para llevar en Burkina la parroquia de San Juan Bautista, que habían puesto en macha recientemente. “ Y ahí me he quedado por ahora”.
Comparando sus experiencias, el padre Manuel reconoce que “la sociedad malí, de gran influencia islámica, es acogedora con respecto al cristianismo, pero reconoce que quizá vive más al día y es mas desordenada que la de Burkina. Esta última, influenciada por Occidente, tiene una mentalidad más abierta, más organizada… Ambas nos han acogido, si bien es cierto que la de Burkina un poco más”. En estos 40 años de vida en África, el misionero de los Padres Blancos ha conocido una evolución positiva en ambos países, pero seguimos teniendo mucho trabajo por delante.
Ahora el coronavirus ha impedido el regreso de Manuel a Burkina y se encuentra en Madrid confinado. Tiene claro que la pandemia ya está entrando en estos países de África y está sembrando el pánico. Las infraestructuras de allí son muy débiles como para afrontar algo tan grave como esto.
Esperemos ser capaces de contenerlo”. Un mensaje que ahora es extensivo a todo el planeta, pero el eslabón débil siempre es el mismo. Habrá que confiar en que, por una vez. África no sea la gran damnificada de la catástrofe y en que nuestro misionero pueda regresar para seguir ayudando.


18/10/2019

MISIONERAS COMBONIANAS: 100 AÑOS EVANGELIZANDO UGANDA.


Antonia Sanchez Morocho. Misionera Comboniana en Uganda.                                
       Corría el final del 1918 cuando el primer grupo de Misioneras Combonianas llegaba a Uganda después de un largo viaje a través de Egipto y Sudán. Llevaban poco equipaje (habían hecho la mayor parte del viaje en camellos, el resto navegando Nilo abajo). Pero, eso sí, iban cargadas de entusiasmo y de una fe de roca en Dios que las había llamado y enviado a compartir la Buena Noticia de Jesús con aquellos hermanos y hermanas aún desconocidos pero ya amados. El carisma de Daniel Comboni las acompañaba y las llenaba de esperanza. No sabían lo que iban a encontrar pero estaban seguras de quien las guiaba y les daría fuerzas para vivir en esas tierras hasta entonces desconocidas.

Uganda era entonces Protectorado Británico y ya existían algunas escuelas, pero solo para niños y jóvenes; las niñas en casa a barrer, cocinar, etc!
Se establecieron en Gulu, región del norte de Uganda en una cabaña igual a las que habitaban las gentes de allá, los Acholis, una tribu nilótica que se caracterizaba (y se caracteriza) por una fuerte y enérgica personalidad. Los hombres eran fuertes y valientes guerreros. Esto se puede apreciar aún hoy en sus danzas tradicionales llenas de un ritmo casi frenético y de una gran fuerza.
Para iniciar su labor misionera, las cinco Hermanas se dedicaron con determinación a aprender la lengua local, ya que sabían que sin ella no podrían comunicar el Mensaje del que se sabían portadoras. Apenas aprendieron las primeras palabras empezaron a visitar a las familias. Los niños las seguían a todas partes porque eran “cosas raras” y ellas aprovecharon de su presencia casi constante para aprender la lengua, y así se convirtieron en sus mejores maestros y amigos.
No tardaron en darse cuenta de que, en un pueblo de guerreros, las niñas eran consideradas  secundarias; su cometido: ser madres, trabajar los campos, preparar las comidas y poco más. Aprender a leer y escribir, estudiar una carrera u oficio, ni soñando.
Pero ellas soñaron y pronto organizaron una escuelita bajo un árbol y reunieron un pequeño grupo de niñas con las que conversaban. A decir verdad alumnas y maestras intercambiaban papeles: las Hermanas enseñaban a las niñas el Padrenuestro y les hablaban de Dios y las niñas enseñaban a las hermanas su lengua, costumbres, tradiciones, etc.
Quizás por curiosidad, o porque realmente les gustaba lo que las Hermanas decían, el grupo aumentaba. Viendo el interés de la gente menuda, las hermanas se animaron y empezaron a visitar a las familias. También los adultos empezaron a mostrar interés por lo que estas mujeres “raras” decían sobre un tal Jesús que había venido a este mundo a enseñarnos a todos que Dios el Todopoderoso “Rubanga Maleng” es nuestro Padre y nos ama porque somos sus hijos e hijas.
Entre las hermanas había alguna con conocimientos médicos y empezaron también a tratar algunas dolencias como la malaria, ulceras, desnutrición infantil… Esto aumentó el aprecio de la gente y pronto la casita de las hermanas se convirtió en un lugar muy frecuentado; ellas mismas escriben en la crónica de la comunidad: “El continuo ir y venir de la gente local dentro y fuera de nuestra casa, ha gastado el piso de la salita y el de la baranda” .
Al primer grupo se fueron uniendo otras Combonianas. En 1936 estaban presentes en 9 estaciones misioneras esparcidas por toda la parte norte de Uganda. En colaboración con Los Misioneros Combonianos, fundaron escuelas (generalmente femeninas), hospitales, abrieron catecumenados y centros para formación de catequistas. Muchas de estas instituciones funcionan aún hoy y son centros educativos de prestigio a nivel nacional.

Yo llegué a Uganda en 1981 y fui destinada a la “Sacred Heart Secondary School” en Gulu. Este Instituto (femenino) fue fundado por las Misioneras Combonianas en 1962 y a mi llegada ya estaba totalmente regido por Hermanas Ugandesas de una Congregación local, las “Hermanitas de María Inmaculada de Gulu” a su vez fundadas por una Hermana Comboniana en colaboración con el Obispo de la diócesis (M. Comboniano).
En 1985 fui transferida a Angal en el distrito del Nilo Occidental. Esta era un Instituto rural mixta y bastante pobre. Yo era no solo la única religiosa en el Instituto sino también la única mujer entre el profesorado. Puedo afirmar que fueron años de mucho trabajo pero quizá los mejores que he pasado en Uganda. El contacto con las/los alumnos era de familia, me invitaban a visitar sus casas lo que ya hacía con muchísimo gusto a pesar de que había que caminar unas dos horas para llegar a algunas de ellas (y eso era lo que mis alumnas caminaban a diario para venir a la escuela).
Hoy ya jubilada conservo estos recuerdos como verdaderos tesoros y doy gracias a Dios continuamente por la vocación misionera.
En este año en que celebro el 50 aniversario de mi profesión religiosa como Misionera Comboniana, quiero desde Sur y Sal rendir homenaje a mis Hermanas Mayores, pioneras en Uganda que abrieron el camino para que otras pudiéramos continuar la obra de evangelización en este país tan bonito y acogedor. Siempre habrá un lugar para las que se sientan llamadas a continuar esta misión, porque donde quede un rincón al que no haya llegado el mensaje Salvador de Jesús, allí estarán las Misioneras Combonianas.



14/10/2019

SI SOMOS BAUTIZADOS, SOMOS MISIONEROS.


                                                                                  Sor Mª del Carmen Avilero. RR Teatina en Benin
Bautizados...y enviados. Entonces...somos todos!
Pues si. Al menos todos los que nos sentimos bautizados, miembros de la Iglesia, amigos de Jesús, hermanos de todos los hombres, mujeres y niños que nos rodean.
Bautizados en el nombre del Padre que nos crea, nos cuida, nos ayuda y perdona...y nos ha preparado un sitio en su Reino, ese Reino que ya ha comenzado aquí y ahora.
Bautizados en el nombre de su Hijo Jesús, nuestro mejor Amigo, el Maestro que nos mostró como era el Padre - y desde entonces ya no tenemos ninguna duda- y lo que tenemos que hacer para llegar a El, algo muy simple: AMAR.
Bautizados en el nombre del Espíritu, ese Espíritu que los envuelve a Ellos con su amor y que nos da a nosotros la fuerza para amar, la sabiduría que nos lleva a la verdad, la humildad en el servicio a nuestros hermanos y un largo etcétera de dones que tanto necesitamos para seguir caminando y ayudando a caminar a otros en este Reino del Padre que ya está aquí pero que todavía no.

Y enviados. Si. Todos. Porque todos nos encontramos algún día - o todos los días - con personas a quien ayudar, a quien escuchar y decirle una palabra de aliento; alguien que necesita de nuestra ternura, de nuestro afecto, alguien a quien prestar un servicio y, a veces con palabras, a veces en silencio, mostrarle que tiene un Padre que solo espera un gesto suyo para ayudarle y una Madre que lo alienta, lo consuela e intercede por él.

Todos podemos ser misioneros, os lo aseguro. Yo soy misionera en Benin (África) pero vengo a España y veo tanta indiferencia, tanta ignorancia y tan poca profundidad en todo lo que toca a la vida interior, a la parte espiritual...que pienso que el verdadero país de misión está aquí. Aquí, en vuestros ambientes, en las escuelas, incluso en las catequesis y en las parroquias es más necesario... y mucho más difícil. Aquí tenéis un gran campo dónde trabajar, unos con la palabra, otros - los más- con el servicio callado y todos con el ejemplo de una vida entregada a Dios sólo por amor.
Allí también, claro, lo mismo. Quizás nos faltan más medios naturales o tenemos que adaptarnos a otros ambientes, otras culturas; quizás es el servicio, el darse a ellos, lo mas necesario y urgente; pero ellos, a pesar de la gran diversidad de religiones que hay, están mucho más abiertos y buscan y buscan hasta encontrar ese camino que los lleve a Dios.

En fin, que el lema que nos presenta el Papa Francisco es el mejor, no hay duda. Si somos bautizados, somos misioneros.
Pues ¡adelante!  ¡A evangelizar y a dejarnos evangelizar!
¡¡TODOS SOMOS MISIONEROS!!

29/07/2019

ACTIVIDADES MISIONERAS EN VERANO.


Mª Carmen Avilero Nieto, misionera teatina en Benin acompaña actividades de las parroquias dando su testimonio misionero. 

La «Parroquia de verano» de Socuéllamos es una iniciativa de las parroquias de la localidad con la que se hacen actividades especiales para los niños y jóvenes del pueblo, preparadas por los propios jóvenes y que acaban implicando a toda la familia. Se celebró a mediados de julio, con la participación de 70 niños, 36 adolescentes y 8 jóvenes.

El tema fue la «actividad misionera de la Iglesia», por lo que todo comenzó con una gran representación del Descubrimiento de América. A través del teatro, explicaron el viaje de Colón, la información de los Reyes Católicos al papa Alejandro VI y el mandato de este para que se anunciara el mensaje de Cristo en el Nuevo Mundo. El personaje del Papa fue quien envió a cada niño, como misionero, por todos los continentes.

Al tratarse de una actividad educativa, cada grupo de niños tuvo que aprender sobre el continente asignado y sobre la historia de la evangelización en esa tierra. Por ejemplo, en Asia, conocieron a san Francisco Javier; en América a fray Junípero Serra y así con el resto de continentes.

Continuando con la misma dinámica de conocimiento de continentes y misioneros, el grupo recibió la visita de una misionera natural de Almadén, Mari Carmen Avilero Nieto, que explicó a los niños su labor misionera en Benim, África. Otro día visitaron un lugar renacentista, Villanueva de los Infantes, donde aprendieron sobre la labor de un misionero europeo en Europa: santo Tomás de Villanueva. En este viaje, además, visitaron el lugar donde nació, Fuenllana, y el pueblo cercano de Villahermosa, donde celebraron la misa.

Ya en Socuéllamos, y con la ayuda de la televisión local, otra de las actividades fue grabar un programa de televisión para explicar todo lo que habían aprendido sobre cada continente y cada historia de evangelización. Además, uno de los días fueron a la residencia de ancianos, donde los niños alegraron a los residentes la jornada con cantos, bailes y volviendo a explicar, ahora a los ancianos, lo que estaban aprendiendo sobre las misiones.

Con la ayuda de la delegación de Misiones de la diócesis, que puso a su alcance productos, una jornada se dedicó a un «Mercadillo del Nuevo Mundo», donde se vendieron algunos detalles misioneros y los productos que los mismos niños fabricaron en los talleres de la actividad, como rosarios misioneros y chapas.  

El último día celebraron de nuevo la eucaristía, con la compañía de muchas familias. Después, volvieron a representar el Descubrimiento de América, ahora a sus propios padres, explicando además todo lo que habían hecho durante los días de la Parroquia de verano.
El sacerdote encargado de esta actividad, Rafael Ruiz Mateos, explicó que «este año se ha reforzado la oración, que ha sido al estilo de Taizé, algo que gustó mucho a los niños por todas las velas y simbología que se utilizó».

16/10/2018

¿CAMBIAR EL MUNDO?..¿YO?.

Mª Carmen Avilero. Teatina en Benin.



¿Cambiar el mundo?, ¿yo?, ¿nosotros, los "soldados de a pie?. ¡Qué pretensión!...Eso fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me pidieron que escribiera sobre el lema del Domund de este año. Pero luego empecé a dar vueltas al tema...¿yo?, ¿sola?...no, imposible, ni en sueños. ¿El mundo?...demasiado grande, una quimera. Eso es cosa de los reyes, los políticos, los papas, los poderosos... Pero...¿nosotros, un grupito, con ayudas, con colaboradores...?. El mundo no, pero nuestro rinconcito.... En realidad, eso es lo que hizo Jesús; eso es lo que ha hecho la Iglesia desde su fundación (escuelas, hospitales, atención a los más necesitados)...han ido cambiando el mundo, la sociedad de cada época. Es lo que hace todo hombre de buena voluntad que sin saberlo, sin pensarlo siquiera, intenta ayudar a los que le rodean poniendo un poquito -o un mucho- de amor en sus gestos y en sus palabras. Y- humildemente, sin ninguna pretensión- es lo que yo he visto a lo largo de mi vida religiosa y misionera (aquí más porque las carencias son mayores y los cambios se perciben a corto plazo). ¡Cuántos niños escolarizados gracias a sus padrinos europeos han llegado a ser personas de bien y los que por falta de medios estaban destinados a vivir siempre en la pobreza hoy son maestros, sacerdotes, enfermeros, técnicos y hasta diputados y ministros! ¡Cuántas personas han recobrado la salud, la vista, el movimiento porque alguien a quien nunca conocerán ha pagado su operación! Cuántas familias tienen hoy una casita, un taller...cuantos pueblos se benefician de escuelas, de dispensarios, de pozos que les evitan recorrer largas distancias para procurarse algo tan elemental como el agua, la salud, la educación... Si. Solos no, pero juntos podemos cambiar nuestro entorno, hacer felices a los que amamos, llevar el mensaje del amor y la misericordia de Dios a todos los que nos rodean y aún a los que están muy lejos. ¡Animo! Entre todos, cada uno en su rincón, y con la ayuda de Dios, podemos hacer un mundo mejor.

04/07/2018

"PASÓ HACIENDO EL BIEN"


Antonia Sánchez Morocho. Misionera Comboniana en Uganda.
"Sigue su huella" es una invitación para cada uno de nosotros que nos llamamos “cristianos” o sea, seguidores de Jesucristo. Pero, podemos preguntarnos: ¿Dónde encontrar esa huella de Jesús? Naturalmente la respuesta la encontramos en el Evangelio donde se nos dice todo (o casi todo) lo que hizo y dijo Jesús. Pero hoy me gustaría considerar con vosotros una frase muy cortita de S. Pedro que encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. “Él, (Jesús) pasó haciendo el bien…” (Hech. 10, 38).

“Pasó haciendo el bien” Creo que esa es la huella de Jesús que estamos llamados a seguir: pasar haciendo el bien. Qué bonito sería, al menos a mí me gustaría que cuando haya dejado este mundo, quien me haya conocido pudiera decir de mí, “pasó haciendo el bien” como Jesús. Y me pregunto: ¿cómo puedo yo pasar por esta vida haciendo el bien? Yo no hago milagros No he hecho ninguno en toda mi vida, o quizás sí, algún milagro chiquitín que he venido a saber muchos años después de que ocurriera. Una religiosa con la que viví por unos años, siendo yo joven, la volví a encontrar ella ya muy anciana.  Se había olvidado de mi nombre pero me dijo: “tú eres la que me enseñó a rezar sin libro”. (Ella cuando rezaba siempre tenía que leer las oraciones del libro.) Había aprendido a orar sin libro, con el corazón. Eso no se le había olvidado.
En mis tiempos mozos de misionera en Uganda fui profesora de Educación Cristiana en un Instituto para chicas. Algunos años después de dejar esta institución recibí una carta de una de mis antiguas alumnas en la que me contaba algo de su historia. Siendo estudiante universitaria se quedó embarazada. Le aconsejaron que abortara para poder seguir sus estudios, ella se negó rotundamente. Me decía en su carta: “Mi hijo vive gracias a lo que tú me enseñaste: ‘la vida de un ser humano es sagrada y solo Dios que la da, la puede quitar’.”  

Seguro que todos hemos conocido personas que pasan haciendo el bien de manera sencilla, sin hacer ruido, pero haciendo que los que están a su alrededor se sientan a gusto porque se saben aceptados y amados así como son. Personas que saben captar cuando alguien está triste o preocupado y saben decir una palabra de consuelo, saben dar ánimos a quien se siente abatido. Personas que saben renunciar a algún placer, legítimo, como puede ser un día de descanso, salir con amigos, ver una buena película, etc. para ir a visitar a un enfermo o a una anciana que está sola y que quizá se siente abandonada. Personas que son “manitas” y que saben arreglar cosas y se ofrecen en la parroquia o en el pueblo para ayudar a quien lo necesite. Personas que saben “escuchar” ¡Ay!, cuanto necesitamos hoy de estas personas que nos escuchan con interés, con paciencia, que nos muestran su cariño con un abrazo o una simple palmadita en la espalda.. Todos necesitamos compartir penas y alegrías. Para las alegrías quizá encontremos fácilmente quien nos escuche, para las penas no tanto, pero cuanto bien nos hace compartirlas con alguien.
Seguir la huella de Jesús, haciendo el bien. Y esto en un mundo como el nuestro donde parece, a juzgar por lo que vemos y oímos en algunos medios de comunicación, que el mal prevalece sobre todo: guerras, corrupción, atentados, robos, mentiras… No, nosotros los que andamos tras las huellas de Cristo no podemos permitir que el mal lleve las de ganar. Cristo nos llama, nos urge a que lo sigamos haciendo el bien en este mundo, nos pide que seamos valientes, que nos enfrentemos al mal con el bien cueste lo que cueste.  Quizás alguien nos tome el pelo, se rían de nosotros, y ¿qué? Que lo hagan. Nosotros vamos por el camino que Jesús nos ha trazado, seguimos sus huellas que nos llevan por el camino de la Vida, esa Vida en abundancia  que Él vino a traernos.

Un abrazo desde Uganda,

07/02/2018

Dia a dia en Bobo-Dioulasso

P. Manuel Gallego. Burkina Faso 

Queridos Familiares y Amigos: que tal vais por España? ya he visto por la Tv que no os falta la nieve y el agua…aquí ya está empezando la calor, pero las noches y las mañanas son buenas!
Mi salud va bien g. a. Dios y mi vida transcurre normalmente por estos barrios de Bobo, sector 25 y 26 que forman nuestra parroquia: Misas, encuentros  de jóvenes y niños visitas a las familias, a los enfermos, catequesis, grupos de Caritas, de movimientos de Acción Católica, grupos carismáticos…en fin, hay un poco de todo en nuestra Parroquia.
Después del tiempo navideño, lo más fuerte ha sido nuestra participación a la Peregrinación Diocesana de Dingasso, el 28 de enero; unas 6.000 personas, nos dimos cita junto a los acantilados de Dingasso, para pasar el día con Nuestra Señora de los Acantilados: Misa Solemne, procesión y Adoración del Santísimo Sacramento, Rosario, tiempo de oración personal, confesiones…en fin, una peregrinación que no pude hacer el año pasado a causa de mi enfermedad y que me ilusionaba mucho el ir este año con la Parroquia a Dingasso para dar gracias a Nuestra Madre por el año 2017 y confiarle el 2018!
Los trabajos tampoco paran en la parroquia; la iglesia de San Juan Bautista presenta un aspecto muy bueno y todos los fieles pueden sentarse tranquilamente; y hace un mes hemos comenzado el cerramiento de nuestra propiedad ya que los coches, motos, peatones pasaban por nuestro terreno donde tenemos nuestras reuniones y catequesis a la sombra de los arboles pues todavía no hemos encontrado financiación para las salas polivalentes. Creo que haremos por lo menos la mitad del cerramiento gracias a los donativos que he recibido durante mi estancia en España, y el resto poco a poco ira adelante; cada sábado y domingo hacemos dos colectas, la primera para la parroquia y la segunda para los trabajos de la parroquia; todos los sacos de cemento que nos llegan son los bienvenidos
Os dejo, pues ya es tarde y nos levantamos temprano!
Un fuerte abrazo,
Manuel Julián


19/10/2017

"SE VALENTE, LA MISIÓN TE ESPERA. "

José Muñoz. Mercedario. 
Sé valiente, la Misión te espera. 
Cualquiera que escuche esta frase puede suponer que lo que se propone no es, o no va a ser nada fácil. Quizá no sea la más apropiada para espíritus dudosos, pero entiendo bien que su propósito es animar a aquellos que sienten ya alguna inquietud en su interior y escuchan la llamada que les invita a seguir este camino.
Mi primera experiencia en la misión, en el África profunda, allí donde se dan cita los nacimientos de los dos grandes ríos de África, el Nilo y el Zaire me confirmó en la seguridad de encontrarme en un lugar familiar, porque a pesar de la dificultad del lenguaje y de la diferencia de costumbre me sentí plenamente acogido, no importa que fueran pequeños o grandes, siempre encontrabas una palabra amable, un saludo, o un gesto que te hacía sentir en tu casa. El problema es que no podemos controlar todo lo que acontece a nuestro alrededor y surgen imponderables que nos superan, cuando surge una guerra, nadie se encuentra a salvo, pero aun en esas situaciones, frente a actitudes hostiles y agresivas que siempre están a flor de piel, descubres gestos de altruismo y generosidad que te permiten seguir creyendo en las personas.
Durante el tiempo que pasé en Rwanda coincidió uno de esos momentos que te obligan a ser valiente, aunque uno no sea guerrero. Nunca se está suficientemente preparado para afrontar esa situación, menos cuando te tienes que convertir en refugiado en tu misma misión, buscando los lugares más alejados del campo de batalla, y al mismo tiempo te tienes que preocupar de otros refugiados que vienen de más lejos con apenas lo suficiente para subsistir algunos días. Entonces teníamos que echar mano de esa valentía y volver a la parroquia para recuperar víveres, y al hospital a buscar medicinas, atravesando barreras de militares y confiando que siendo religiosos respetaran nuestras vidas.  Pero uno confía en aquel que nos ha llamado y que nos acompaña en los momentos más difíciles.
Pero no podemos estirar de forma permanente algunas  situaciones, cuando dos años después de haber recuperado la tranquilidad, siguiendo con nuestras tareas de misión, se recrudecieron los combates, tras haber presenciado el apresamiento de algunos feligreses, escondidos en la misión,  y conocer su posterior ejecución, nos planteamos la presencia en el lugar. Quizá sea uno de los pocos momentos en que todos, o casi todos los misioneros nos hemos visto obligados a salir del país. A los pocos meses volvimos, pero no a la misión, sino a trabajar con los refugiados que esa guerra había generado, y no se puede hablar de valentía, era más bien una cuestión de compromiso.  Acompañar los campos de refugiados en el Zaire, nos sirvió para aprender, para descubrir la capacidad que tiene el ser humano de superar las adversidades y para contemplar como personas que apenas tienen esperanzas siguen creyendo y confiando.

Ahora me encuentro en un lugar más tranquilo, en Santo Domingo, aunque el barrio en el que estoy sufre también a causa de la violencia, los robos, la inseguridad, pero en general la gente es acogedora y dialogante, lo que te permite mantener tus convicciones y poder sentir que allí también estás en tu casa.


06/04/2017

CARTA DEL PADRE MANOLO...DESDE MADRID


Madrid 16 de marzo de 2017

Queridos amigos y amigas:


Por aquí bien g. a Dios; como veis, por la dirección, actualmente me encuentro en Madrid, en nuestra casa de la calle de la Liebre; llegue el 7 de marzo para recuperarme y descansar, ya que el 3 de febrero me operaron en Bobo-Dioulasso de una oclusión intestinal aguda; la verdad que desde el 20 de enero no estaba en forma y cuando fui al Centro de salud de nuestra Parroquia, las Hermanas me dijeron que era la fiebre tifoidea o el paludismo, el caso es que tomé medicamentos durante 8 días pero el 2 de febrero tenía grandes dolores en el bajo vientre y le pedí al P. Oscar que me llevara a la Clínica San Leopoldo, allí, enseguida , los médicos me llevaron en ambulancia al Hospital Universitario para hacerme una radiografía, donde vieron que era un oclusión intestinal y que había que operarme rápidamente esa misma noche, de nuevo, vuelta a la Clínica San Leopoldo y allá empezaron a buscar el cirujano y el equipo que podía operarme; el cirujano, Dr. Benao, vino hacia las 11 de la noche y dio las instrucciones para prepárame para la operación, pero ésta se haría al día siguiente por la mañana en otra a Clínica, en la Clínica Exalab, que tenía un buen quirófano y e el Dr. Benao , un chico joven y un poco bromista me dijo: “que estuviera tranquilo, que yo era el primer blanco que iba a operar”; la operación comenzó a las 12 de la mañana, me pusieron una máscara y me dormí, cuando desperté eran las 15:30, estaba en una habitación y veía los rostros de algunos compañeros y Hermanas al lado mío.
Los días que siguieron a la operación fueron difíciles y ya que tenía grandes dolores, tenía el vientre muy inflamado, tenía una sonda gástrica, otra urinaria,  la cicatriz supuraba (eran 26 puntos de sutura los que me dieron) y los doctores me sacaban líquido apretando mi vientre, si me daban algo de comer o beber lo vomitaba…así hasta el día 12 de febrero, cuando cambió radicalmente el panorama, empecé a comer algo, a beber, hacer de vientre, a dar los primeros pasos, etc.
Mi hermano Antonio Damián, vino el 8 de febrero y desde entonces, fue él quien se ocupó de mi para asearme, acostarme, levantarme, etc.; eso liberó a los compañeros, ya que al mismo tiempo había otros tres compañeros enfermos en la casa y que ¡también necesitaban cuidados!.
Los puntos me los quitaron el 23 y el 28 de febrero, día de Andalucía y de mi cumpleaños, y el 6 de febrero, Antonio y yo cogimos el avión para Madrid, vía Bruselas.
Normalmente, en julio y agosto de 2017, tendría que haber venido de vacaciones. Así pues, mis superiores vieron bien que viniera a España para la convalecencia y las vacaciones; actualmente recupero bien pero sigo todavía de médicos y el 23 de marzo me harán una colonoscopia.
La verdad, es que nunca había tenido una enfermedad tan grave y ahora que he pasado por eso veo más claramente lo que pueden sentir todas esas personas enfermas, algunas son operadas varias veces, otras en fase terminal, otras con grandes sufrimientos no quieren vivir más…
También deciros que durante mi hospitalización, el 7 de febrero, un grupo de jihadistas, de Boko Haram o bandidos irrumpieron en casa de las Hermanas Franciscanas de Karangasso cuando ellas veían la TV después de la cena. Según la hermana Clara, dijeron que tenían órdenes de matar a todas pero que no lo iban a hacer y se llevaron a la Superiora, Gloria Cecilia Narváez como rehén y también la ambulancia Toyota Lan Cruyser que Manos Unidas nos había financiado en 2001. A cinco kilómetros, al llegar al cruce de Karangasso, la barrera estaba cerrada y ahí abandonaron el Toyota y siguieron con las motos.
La gente de la Misión, maestros, enfermeros, …oían que algo pasaba en casa de las Hermanas, pero creyendo que eran bandidos armados nadie fue a ver; llamaron a la Gendarmería de Koutiala que llegaron dos horas después; desde entonces nada se sabe de la hermana Gloria Cecilia, ninguna pista, ninguna petición de rescate… lo único cierto es que los islamistas o los bandidos han conseguido que no haya Hermanas en Karangasso que se ocupen de los huérfanos, de los niños, de los enfermos… y los dos curas africanos que hay en la Parroquia siguen ahí por el momento, pero no están tranquilos.
Por lo demás, sigo en Bobo-Dioulasso. En enero de 2017, dejé las cuentas del Sector y también el economato de nuestra casa de acogida; ya que desde el 1 de enero de 2016 fui nombrado Párroco de la nueva parroquia San Juan Bautista del sector 25 (barrio de Bobo, donde vivimos)
La nueva parroquia cuenta con comunidades cristianas de base que son muy dinámicas pero a nivel de infraestructura  queda mucho por hacer: la iglesia terminada pero falta el equipamiento (unos 150 bancos), la gente sigue viniendo a Miso con sus sillas o taburetes, últimamente un escultor nos hizo la Virgen de África, un Cristo de 1,50m de altura y el Vía Crucis para la iglesia…todo ha quedado muy bonito.
La casa parroquial a medio hacer, y faltan los despachos, el cerramiento de la propiedad, pero lo más urgente es una sala polivalente para hacer diferentes actividades con los grupos de la parroquia (jóvenes, niños, hombres y mujeres)
La situación en Burkina Faso es tranquila en las grandes ciudades pero hay zonas de inseguridad y de vandalismo, sobre todo en las fronteras y regiones apartadas lo cual ha hecho que la población haya creado sus milicias de auto-defensa que a veces chocan con los cuerpos de seguridad del estado.
Que Dios os bendiga y muchas gracias por vuestras llamadas, correos, y oraciones durante todo este tiempo de mi enfermedad.

Un fuerte abrazo a todos. P. Manuel Julián. 

13/02/2017

¿EXISTE LA INFANCIA MISIONERA EN MALI?

Ángela García, Misionera de María Inmaculada en Mali, nos lo cuenta...,.
Aquí no se vive mucho con ese nombre pero se trabaja mucho con los niños de ·· Kizito ·· esto está muy arraigado y los niños vibran con ello.
Kizito es uno de los mártires de Uganda uno de ellos era niño, creo que será por ser del mismo color de su piel les dice mucho.

El sígueme se vive con ilusión y Esperanza de llegar un día como Kizito, Sacerdote, Monja o Mártir.
Cuando tienen 12 años que hacen la Confirmación pasan al grupo de Vocaciones que también se trabaja muy bien, de ahí que al terminar la Selectividad algunos se van o al Seminario o a la Vida Religiosa. Este año de mi Parroquia se fueron dos chicos al Seminario, dos chicas al Noviciado y una ha hecho los primeros Votos; todos ellos han pasado por el grupo de KIZITO.
5.-Que hacen los niños para seguir a Jesús?
-Formarse
-Estudiar
-Guardar sus Huchas con lo poquito que tienen o reciben  para ayudar a otros niños.
- Cuando hay una fiesta o Acontecimiento  hacen teatro, que por cierto son extraordinarios para ello. Siempre hay una parte de cómo el chico o la chica pide a sus padres el permiso de irse al Seminario o Noviciado, en general los padres se oponen y todo son dificultades para que lo realicen.
Si me preguntas por que la familia pone de dificultad, en muchos casos es porque si no se casa, no recibirá la dote, ya que la boda es un trato.

07/10/2016

" VETE DONDE MIS HERMANOS Y DILES..."

Mª Prado Fernández Marín. Misionera Comboniana en RD. del Congo. 
El lema de este año: “Sal de tu tierra”, me recuerda directamente lo que llevo viviendo desde hace ya muchos años, ese estar fuera de tu país, siempre con la maleta, siempre de un lado a otro… ¿por qué?... simplemente por fidelidad. Esas palabras van unidas en mi caso a las de “¡Ve y anuncia!”, son las de Jesús cuando después de resucitar le dice à María Magdalena ¡“vete donde mis hermanos y diles…!” (Jn 20, 17). La llamada del Señor cambió mi vida, yo entendí que tenía que “salir” para seguirle y eso es lo que intento hacer día a día.
En mi caso ese salir iba unido (y lo sigue siendo) al deseo de trabajar por el desarrollo, de darme con el fin de que otros puedan vivir una vida mejor, y eso para mí, en aquel momento se realizaba en África, donde me parecía que había más necesidad de un trabajo social de promoción de la persona. La fe sin un compromiso concreto no tiene sentido.
Conocí a las Misioneras Combonianas y me atrajo la personalidad de Daniel Comboni, su fundador, quien tuvo un lema muy concreto en su vida: “Salvar África a través de África”. ¡Eso era lo que yo quería!.
Llegué al Chad, en el año 1986, cuando tenía 26 años. Allí trabajé durante 14 años. En distintos periodos he trabajado también en España y en Italia. Después de un breve paso por Haití me mandaron a la República Democrática del Congo (RDC) donde estoy desde finales del 2010.
Salir de lo que uno conoce, de lo que se tiene apego y se quiere cuesta mucho, y aunque te haces mayor ese salir es siempre muy doloroso. Pero bueno, se sabe que es así y que se hace por amor. También se experimenta una libertad interior muy grande.

Cada uno tiene que “salir” desde la situación en que se encuentra, pero yo invito también a salir del país, a darse a otros en otras culturas, en otros contextos. No todo el mundo podrá hacerlo por las exigencias que cada uno tiene en la vida, pero siempre hay alguien, joven o adulto, capaz de vivir este “salir” de un modo concreto y tangible.  Eso cambia tu mundo de valores, tus expectativas, tu modo de comprender y de vivir la vida…. Cambian muchas cosas, ciertamente, pero ¡Vale la pena!


06/10/2016

"FIAROS DE JESÚS QUE ES BUEN CUMPLIDOR DE SU PALABRA".

 Antonia Sanchez Morocho. Misionera Comboniana en Uganda. 
“Sal de tu tierra… y vete a la tierra que yo te mostraré” (Gn. 12, 1)
¿Que evocan para mi estas palabras? La primera imagen que aparece en mi memoria es la de una mañana de enero de hace muchos años en la que todo apareció de una blancura impecable debido a una copiosa nevada. La “salida” de mi tierra en esa fría mañana, hacia esa otra tierra desconocida fue penosa. La hizo posible esa Voz interior que invita con delicadeza pero con una fuerza inmensa a la que no se puede resistir.
Debo decir, no obstante, que el “motivo” de esta primera salida no lo descubrí hasta unos pocos años después. Durante el tiempo de preparación para mi profesión perpetua como Misionera Comboniana, viví, experimenté, gocé de una manera indecible lo que quiere decir ser amada por Dios en Jesucristo.
Fue entonces cuando comprendí el alcance de la invitación a “salir”. Porque se deja la propia tierra por algo, o Alguien, y para algo. Y ese “algo” que apareció clarísimo en mi profesión perpetua fue  que yo tenía que compartir con quien no lo supiera, la felicidad, la plenitud de vida que Cristo regala a quienes lo reciben en sus vidas.

Saliendo de “mi tierra” Él me ha mostrado otras tierras maravillosas que me han acogido con cariño. Primero fue Uganda, después Mozambique y de nuevo Uganda donde me encuentro ahora.
¿Cómo he compartido mi fe y mi amor por Jesús con estos pueblos que he encontrado? En mi primera etapa a través de la educación con jóvenes, sobre todo en la fe y religión en escuelas y parroquia con la formación de nuevos catequistas. En esta segunda etapa, ya de “jubilada” a través del acompañamiento espiritual a jóvenes y no tan jóvenes con Ejercicios Espirituales y talleres. Puedo decir que estoy gozando esta última etapa porque entre las personas que acompaño hay muchas jóvenes que se consagran al Señor en la vida religiosa y misionera. Y esto es una gran alegría para mí.

¿Qué diría a mis queridos paisanos de Ciudad Real y provincial para que se animen a “salir de su tierra” si sienten la llamada de Jesús?

Ante todo no tengáis miedo, fiaros de Jesús que es buen cumplidor de su Palabra. Vais a encontrar mucho más de lo que dejáis: hermanos, hermanas, casas, lenguas, culturas riquísimas e interesantes que ensanchan los horizontes de la vida haciéndola más rica y fecunda. Claro, a veces con alguna persecución, que ya avisó Jesús.  (Marcos 10, 28-30)


05/10/2016

"AMOR CON AMOR SE PAGA"

Hna Aure Aguirre. Hijas de la Pasión de Jesucristo en R. D Congo. 

Providencialmente estoy en Mikondo, al sudeste de Kinshasa, ahora estoy temporalmente por un servicio de mi congregación. Escribo lo mejor que puedo, pero no sé si sabéis que tenemos un ambiente tremendo en Kinshasa porque el presidente lleva más de 14 años en el poder y no quiere convocar elecciones. Lunes y martes hemos tenido mucha violencia, con muertes y lo que llaman: Ville morte; que no hay transporte, esta todo cerrado y es peligroso salir. Hoy miércoles 21 parece que vuelve la calma....

“Dios se nos ha comunicado, se nos ha dado El mismo en Jesús. Este amor sin límites le llevo al extremo de entregarse por nosotros en la cruz, la locura de la cruz,  la SALIDA TOTAL DE SI MISMO por nosotros y por ser fiel al proyecto del Padre. Desde que empecé a ser consciente de este amor incondicional de Dios a todos, sentí la invitación a SALIR, a compartir este mensaje y esta experiencia... Dios se me sigue revelando e invitando en aquellos que todavía no le conocen, en tantos que viven situaciones de cruz, los crucificados actuales; quiero hacer vida las palabras "AMOR CON AMOR SE PAGA". Y esto implica salir, des-instalarme, acoger a los otros, los diferentes, especialmente los pobres, los alejados, que tanto me han enseñado y que tanto me demandan también.
Van pasando los años y escucho la llamada renovada y se hace una necesidad en mi dar una respuesta, consciente de que es muy pequeña en comparación con las necesidades tan grandes, pero vivo también la alegría de la SALIDA, que me hace libre y me hace pobre, por lo que puedo compartir y recibir tanto.
Estoy ahorita en el sudeste de Kinshasa, en el barrio Mikondo; precisamente los días 19 y 20 de septiembre hemos sufrido las consecuencias de la represión de una marcha que expresaba el descontento popular. Ha habido varios muertos y es triste ver a esta gente (normalmente muy alegre, a pesar de su pobreza/ desconsolada y pensando que resulta casi inútil intentar luchar contra la injusticia.
Lo mejor es que no vivo ni trabajo sola, sino en comunidad, concretamente en esta comunidad vivimos 6 hermanas congoleñas, una mexicana y una daimieleña. Unidas experimentamos el envío del Señor y unidas intentamos sembrar su Palabra y su esperanza, desde este vivir en salida.
Precisamente en comunidad hemos tenido una tristeza grande la semana pasada: la familia de una de nuestras hermanas venia hacia Kinshasa, por el rio Congo, en una especie de  balsa que llaman balleniere, tuvieron un accidente y murieron varios ahogados; no han podido encontrar a todos, pero cuando vieron por fin a algunos y los pudieron sepultar, se sintieron relativamente consolados y en paz, haciendo lo que podían por ellos. Tenemos tanto que aprender de su capacidad de resistencia.  Y qué decir a mis queridos hermanos de la diócesis de Ciudad Real? Que también vosotros tengáis esta experiencia de Dios Amor que ha salido a nuestro encuentro, que hagáis la experiencia de SALIR, para compartir, para aprender, para dar la mano, en fin para PAGAR AMOR CON  AMOR;


Un abrazo cariñoso