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27/05/2024

TESTIGOS VALIENTES DEL EVANGELIO.

 

          Damián Díaz. Delegado Diocesano de Misiones

“Vosotros sois mis testigos”. Estas palabras de Jesús se las debe aplicar todo evangelizador: sacerdote, religioso/a, catequista, laico comprometido… ¡Ojalá cada cristiano, cada bautizado, sintiera también que fue dicha particularmente para él!

¿Qué hace especial al misionero? Su disponibilidad: Que no le importa responder a la llamada para dar testimonio lejos de su tierra, entre las gentes de otra cultura, a otros hombres y mujeres hermanos de cualquier rincón del mundo. Que no le importa dejar casa, hermanos, padres… Que está dispuesto a afrontar peligros y dificultades desconocidos en nuestra tierra y cultura. Y, sobre todo, que el Amor de Jesús que quiere testimoniar es universal, sin acepción ni distinción. O, si acaso, que se toma algo más en serio la preferencia de Dios por los más pobres, empobrecidos.

¿Son más valientes que el resto de los hombres, los misioneros? De siempre hemos dicho que no nos gusta que nos consideren héroes, porque a los héroes se les admira, pero no se les imita. Y el camino del misionero, su vocación, es llamada para todos.

En Ciudad Real tenemos un puñado de misioneros. Cada vez menos, porque se van haciendo mayores, y, como en muchas situaciones, hay escaso reemplazo. Hasta andamos escasos de voluntarios para ir a echar una mano en verano, en estos últimos años.

En todo caso, nos sentimos un poco misioneros en dos o tres momentos del año, cuando se nos invita a dar un donativo en las grandes campañas misioneras. Pero éstas tienen sus fines propios, y no podemos ni debemos salirnos de ahí para amparar otras necesidades.

Nuestros misioneros lo saben. Saben que no pueden acudir a Roma a pedir subsidios para gasolina del barco que les llevará a visitar las comunidades cristianas a lo largo del río, o para crear un gallinero que permita la subsistencia de una comunidad religiosa, o para la atención a los más pobres que acuden a un hospital en la selva…

Entonces acuden a la Delegación Diocesana de Misiones. 77.000 euros enviamos el año pasado. Provienen de la colecta del Día del Misionero Diocesano, de actividades de los Grupos de Misiones y de muchos donativos particulares.

De todos nosotros, depende que podamos continuar llevando adelante esa Misión que el Señor a todos nos encomendó, y que testimonian nuestros misioneros.

13/06/2023

40 ANIVERSARIO DEL MARTIRIO DE VICENTE HONDARZA.

                                 José Adolfo Sánchez Pintor.  Misionero de Ocasha. 

                                    COMPARTIR LA MISIÓN AL ESTILO DE JESÚS



Este año se cumple el 40 aniversario del asesinato de nuestro paisano Vicente Hondarza Gómez, sacerdote diocesano de Ciudad Real, nacido en Fernán Caballero el 15 de octubre de 1935.

Su labor fue inmensa en favor de los pobres y marginados. Los rasgos más importantes de su vida y obra misionera los podemos leer en este artículo que su hermano Emiliano Hondarza escribió.

https://www.diocesisciudadreal.es/noticias/433/vicente-hondarza-misionero-de-los-pobres.html

De la huella que dejó, quisiera destacar tres testimonios:

El primero es el de los jóvenes de la JEC, de la cual fue asesor y cuyo lema para este año es: …De la huellas y testimonio de Vicente Hondarza, testigo del evangelio”.

 El segundo es de los campesinos que vivían en las comunidades que Vicente atendía, en Lampián, en la cordillera andina de Perú, que dan testimonio de la razón de su martirio, “lo asesinaron por defendernos”, por consagrar su vida, hasta el extremo de darla, con coherencia evangélica, por aquellos que no tenían voz y Dios puso en el centro del camino y vida de Vicente.

El tercero es lo que cuentan algunos de sus amigos sacerdotes, que le decían “Vicente no pongas el dedo en la llaga” y Vicente, con visión profética les contestaba: “lo seguiré poniendo hasta que salga pus, siempre que sea para defender a mis hermanos pobres”.

Esta última frase define a la perfección el ideal misionero, dar hasta que duela, de sentirte hermano de los más pobres y necesitados, de sentirte, en una palabra, hermano de Cristo.  Entregar la vida, no como metáfora, sino como realidad posible, y a pesar de saberlo, tener la fe, valentía y entrega de aquellos escogidos que viven y mueren al estilo de Jesús.






02/06/2023

COMPARTIMOS LA MISIÓN.

Damián Diaz. Delegado Diocesano de Misiones

En torno al 14 de junio, aniversario del martirio de nuestro paisano Vicente Hondarza, celebramos en nuestra Diócesis el Día del Misionero Diocesano.

Es un día para el agradecimiento. Agradecimiento a Dios por el regalo de la Misión, del testimonio de nuestro paisano, de su vida entregada, de su enseñanza. Y agradecimiento por tantos otros paisanos, sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, nacidos y criados en nuestras comunidades parroquiales, y que ahora andan por el mundo anunciando la Buena Noticia y construyendo el Reino de Dios.

Es un día para compartir. “Compartimos la Misión” es precisamente el lema de este año para esta Jornada. Todos los bautizados tenemos la obligación de continuar la Misión que el Señor Jesús nos encomendó, que era la que Él mismo había recibido del Padre. Algunos se sienten más interpelados por el mandato misionero: “Id por todo el mundo”, y dejan familia, casa y cultura, para compartir la vida con los hermanos lejanos. Algo de nosotros va con ellos, y con ellos nosotros también compartimos la Misión y nos sentimos enviados hasta los últimos rincones de la tierra. Empezando por nuestro entorno, donde debemos compartir la alegría del Evangelio.

Y es un día para la colaboración. Es verdad que hay muchas colectas misioneras. A la del Domund responden casi todas las parroquias. A la Infancia Misionera muchas, pero ya menos. A las otras tres colectas imperadas para las misiones: IEME, Vocaciones Nativas y Misionero Diocesano, ya responden muchas menos.

Mi testimonio personal es que siempre he entregado íntegramente todas las colectas misioneras (como otras), y nunca he descuidado las necesidades de las parroquias por donde he pasado, ni pastorales, ni caritativas, ni de mantenimiento de los edificios.

Y con los fondos que nos llegan de este Día del Misionero Diocesano, así como algunas aportaciones personales o de grupos, cada año podemos ayudar a varios de nuestros misioneros a continuar realizando sus tareas evangelizadoras y humanitarias. ¡Ellos lo necesitan, y nos lo agradecen!

Que, con la fuerza del Espíritu, abramos nuestros corazones a la universalidad, y así seamos cada vez más partícipes de la Misión que Jesús nos encomendó y que ahora es el empeño de nuestros misioneros diocesanos.

Un saludo cordial en Cristo Jesús.

31/05/2022

CON ELLOS VAMOS TODOS.


Damián Diaz. Delegado de Misiones.

El misionero no es un francotirador, no actúa solo ni por su cuenta. El misionero, como su mismo nombre dice, es un “enviado”. Como Jesús fue enviado por el Padre, y así lo proclama repetidas veces él mismo, sobre todo en el evangelio de San Juan, ahora el misionero es enviado por la Iglesia, cuerpo de Cristo: “Como el Padre me ha enviado, así os envío yo” (Jn 20,21).

En consecuencia, tendremos que decir que todos somos misioneros: todos los cristianos, discípulos de Jesús, recibimos el encargo de continuar su Misión, la que a Él le encomendó el Padre: Anunciar el Evangelio a los pobres, liberar a los oprimidos, construir el Reino de Dios. Misión que muchos de nosotros ya realizamos siendo corresponsables de las tareas pastorales y evangelizadoras de la Iglesia en nuestro entorno.

Nos falta una última precisión. No hace mucho escuchábamos también: “Seréis mis testigos hasta los confines del mundo” (Hechos 1,8). Por eso la Iglesia envía a algunos de sus miembros como “misioneros ad gentes”. Y con ellos vamos todos. Eso supone ser misionero: Sentirse enviado por su Iglesia, y sentir que no va solo, sino que su Iglesia, sus hermanos, están con él.

El Día del Misionero Diocesano es una forma de hacer realidad esta corresponsabilidad misionera ad gentes, y de que nuestros 70 misioneros repartidos por todo el mundo, se sientan enviados y acompañados, apoyados por nuestra oración y respaldados por nuestra colaboración con ellos.

Lo sienten los misioneros a quienes hemos ayudado a construir una capilla, a comparar Biblias, a reparar los edificios donde realizan sus actividades pastorales. Lo sienten los misioneros a quienes hemos ayudado a reconstruir una cancha polideportiva para su colegio, a construir aulas para un colegio nuevo, a quienes hemos apoyado en su labor sanitaria en hospitales o dispensarios: Camerún, Benin, Malí, Bolivia, Ecuador, Rep. Dominicana, y muchos más… son los países donde ellos están compartiendo su vida con los hermanos, y donde también nosotros estamos con ellos realizando y respaldando su labor.

De todos nosotros, depende que continúe adelante esa Misión que el Señor a todos nos encomendó.

07/06/2021

DÍA DEL MISIONERO DIOCESANO 13 JUNIO 2021

06/06/2021

HERMANOS DE LAS PERIFERIAS.

 

            
P. Pedro Jaramillo Rivas. Guatemala.
Hermoso este latir al unísono con motivo del “Día del Misionero Diocesano”: para nosotros, un recuerdo de las RAÍCES; para todos, una vivencia de las RAMAS…Las que se hacen tan grandes que llegan a todo el mundo… El “Id” no es personal; es diocesano. Todos somos “idos”… No importan las maneras (San Francisco Javier/Santa Teresa de Lisieux). He ahí una buena entraña de este día del MISIONERO DIOCESANO.

Una buena entraña y un buen LEMA el de este año, con sabor a Fratelli Tutti. Y es que la misión le cae a la encíclica “como anillo al dedo”. La misión es acontecimiento de fraternidad universal… Los que estamos en barrios periféricos, (de una manera aún más desgarrada que quienes se encuentran en zonas campesinas e indígenas, por la dureza de “lo urbano”), tocamos cada día los resultados de la anti-fraternidad universal… Donde están esos y esas considerados, en palabras del Papa, como “bárbaros”, de los que es necesario mantener la distancia y poner barreras para evitar los contactos y los “contagios” (en sentido amplio). La sola presencia misionera ahí es ya un hecho de fraternidad.

Pero, no puede ser un hecho que se quede en simple dato. Un hecho, cuando es “acontecimiento” (y así es la misión) está llamado a desplegarse en una especie de engendramiento y de parto de fraternidad. Comenzando por los mismos barrios periféricos. Las periferias son construidas por los “centros” (nadie es periferia, porque le guste). Se da, sin embargo el hecho, de que en las periferias urbanas es muy corriente que se repita el mismo ambiente tenso de anti-fraternidad de las que, como conjunto, ellas mismas son víctimas (se podía parafrasear el refrán de lo que ocurre en muchas de nuestras periferias: ”en mi casa no comemos, pero lo que es REÑIR…”). La misión como acontecimiento debería plantearse, como primer paso, la fraternidad de la que ella misma puede ser levadura allí donde se enclava… ¡Todos metidos en la pobreza, pero sin mística de “empobrecidos”’! Es triste, pero así es: las periferias suelen repetir los vicios “antifraternos” que se viven en la gran ciudad , “a lo pobre”, pero los mismos esquemas de división, enfrentamientos, rencillas y el “sálvese quien pueda” que expresa un individualismo despiadado.

En este nivel, la misión tiene vocación universal. No puede estar contenta, cuando ha constituido el grupo de incondicionales que vive una fraternidad “aislada”. Es un peligro que nos acecha también en misiones. No importa que el grupo sea pequeño, pero que sea un grupo-levadura. Pero sí que importa cuando se queda en grupo “auto-referencial” que se dice testimonial, pero que se muestra incapaz de hacer que la fraternidad crezca a dimensión humana, porque, a veces, él mismo está lleno de choques internos. Más allá de toda diferencia, también la de pertenencia religiosa, como misión, necesitamos aportar a la construcción del “nosotros” en el conjunto de nuestras periferias. Lo contrario haría verdad nuestro despiadado refrán: que “a perro flaco, todas son pulgas”. Sin un “nosotros” periférico fuerte no nos será posible dar un paso adelante en la fraternidad que anhelamos que sea universal.

En pleno tiempo de pandemia, feo donde los haya, os comparto, tres acciones de nuestra parroquia (periferia de las periferias) con esta vocación de misión “transfronteriza” (”no te importe el color de la piel, ama a todos como a hermanos y haz el bien” – cantábamos con entusiasmo en la parroquia de Ávila)… Con ese espíritu del “todos”, había que hacer algo contra el “hambre”, que la pandemia había puesto en evidencia: a 1.450 familias está llegando mensualmente el resultado… Con una experiencia de grupo-levadura que ha aprendido a compartir “desde dentro”: los pobres no vienen, a los pobres “se va”, para “echar con ellos la propia suerte”. Al descubierto ha quedado la fuerza misionera de la caridad: en un gran grupo que, por experiencia, ha aprendido que “hay más alegría en dar que en recibir” y en las familias que han percibido que no reciben solo víveres, que reciben dignidad, compañía, fraternidad y esperanza (”habrá un día en que todos…”).

Nos dimos cuenta de otro gran problema, aumentado por la pandemia: la falta de escolarización se convierte cada vez más en una de las causas del paro endémico: ¿Qué hacer, más allá de lo programas habituales de la parroquia: la “capacitación laboral de jóvenes” y “la alimentación y refuerzo escolar para niños?” … Se necesitaba algo masivo y al alcance… Y lo encontramos: 500 gentes que habían perdido el tren de la educación, pudieron subirse de nuevo a él, gracias a la implementación de un programa oficial en el que otro gran grupo-levadura, con el lema de “lo que sé, eso te doy” está también salvando “desde dentro”.

Y para extender cuanto más el espíritu de hermanos, nos salió al encuentro, empezando por algunos y llegando ya a bastantes, un grupo de “bolos”  (que nadie piense en los “mentirosos”, que así los llaman en Toledo): aquí bolos, cariñosamente “bolitos”, les decimos a los aficionados al trago… ¡Me gustaría que vieran el jubileo diario! No solo vienen buscando su bocadillo y café, vienen también en busca de la palabra afectuosa, del ánimo para que dejen el vicio, de la experiencia de una acogida como hermanos. Nuestra infatigable cocinera, ayudada por Conchi y los demás de la casa, intentamos hacerles un poco más llevadera la dolorosa experiencia de una pandemia “borracha de calle”.

El Papa, campeón de la fraternidad universal y de la amistad social, nos tiraría aún de las orejas, para recordarnos que hay que dar un paso más: el del compromiso social para cambiar las estructuras anti-fraternas a las que nos hemos acostumbrado, por aquellas que, reconociendo la igual e inviolable dignidad de todos, hagan que pasemos de esta sociedad compuesta por “socios” a otra que esté integrada por “hermanos”. En esas estamos, para hacer verdad el lema de la Jornada de este año: “hermanos de todos, hermanos nuestros”, de fuerte cuño franciscano.

Desde Guatemala, un abrazo enorme para todos y todas…. Pedro Jaramillo

01/06/2021

HERMANOS DE TODOS, HERMANOS NUESTROS.

 

Damián Diaz. Delegado diocesano de Misiones

El misionero es el hermano universal. Ha dejado la familia de su sangre, para encontrar hermanos por todo el mundo. En él se cumple de manera especial lo predicho por Jesús (Mt 19,29).

Nuestra diócesis de Ciudad Real es medianamente misionera: Nuestras parroquias responden bien a las campañas del Domund y la Infancia Misionera, hay Grupos de Animación Misionera en varias parroquias, algunos voluntarios apoyan a nuestros misioneros en verano, y hay una buena participación en Encuentros, concursos y otras actividades promovidas desde la Delegación de Misiones.

Pero hay una cosa que ha disminuido sensiblemente: Nuestra conexión con los misioneros salidos de nuestras comunidades, nuestros Misioneros Diocesanos. El hecho de que en los últimos años la colecta del Día del Misionero Diocesano haya disminuido a menos de la mitad, y que sean pocas las parroquias que envían esa colecta, hace suponer que aunque vivimos el espíritu misionero en aquellos momentos antes citados (lo cual no es malo, porque la preocupación universal, que es lo principal, sigue estando presente), sin embargo, al desentendernos de alguna manera de nuestros misioneros diocesanos, estamos perdiendo una fuerza, una referencia, un paradigma precioso e impagable para la misma vitalidad de nuestras comunidades parroquiales.

Económicamente, seguimos teniendo capacidad de responder a las demandas que nuestros misioneros nos hacen confiando en nuestro apoyo, gracias a la generosidad de donantes particulares y de las actividades de los grupos de misiones. Aunque a veces tenemos que dar largas a algunas peticiones, por desgracia.

Pero es por ellos, los misioneros, y por la vitalidad de nuestras parroquias, por lo que queremos recordar que aquellos que se han hecho “hermanos de todos”, siguen siendo “hermanos nuestros”. Son nuestra alegría, nuestro orgullo, la mejor muestra de nuestra solidaridad, la expresión de la alegría del Evangelio que nosotros sentimos y de la esperanza que todos tenemos en un mundo mejor, por el que cada uno según su propia vocación trabajamos y luchamos.

Cada año podemos ver en nuestras publicaciones diocesanas el listado de los proyectos pastorales y humanitarios a los que hemos atendido según sus demandas: Construcción y amueblamiento de aulas en escuelas, apoyo a niños discapacitados, becas de estudio, necesidades sanitarias...

Nuestros misioneros han hecho el mayor esfuerzo y sacrificio, que es el de dejar casa, familia y cultura, para compartir vida y Evangelio con aquellos hermanos. Hacerles presentes en nuestras celebraciones una vez al año, un domingo cercano al aniversario del martirio de Vicente Hondarza, misionero diocesano, es mostrarles nuestro apoyo y recibir de ellos el impulso misionero para nuestra actividad pastoral.

 

Un saludo fraterno.

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08/06/2020

NUESTROS ENVIADOS A LA MISIÓN.


                                                             Damián Díaz. Delegado de Misiones 
Nuestra diócesis de Ciudad Real es una Iglesia moderadamente misionera, que se toma en serio su necesaria participación en la tarea de Evangelización de todos los pueblos. Prueba de ello es la participación en las Jornadas Misioneras, que expresan la preocupación universal por la Misión ad Gentes:
-       La totalidad prácticamente de las parroquias participan en la Jornada del DOMUND, organizada por la Obra Pontificia de la Propagación de la fe, con la que fundamentalmente se sostiene la labor pastoral de los 1.111 territorios de misión: Agentes de pastoral, construcción o reparación de edificios, vehículos y otros instrumentos de evangelización.
-       Nuestra diócesis destaca especialmente en la colaboración con la Jornada de la Infancia Misionera, que hace posible que nuestros niños apoyen la educación y el cuidado de todos los niños del mundo.
-       Son ya menos las parroquias que participan en la Jornada del Catequista Nativo y del IEME, y muy pocas las que organizan la Jornada del Clero Nativo, que organiza la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol para ayudar a Seminarios y Noviciados de las jóvenes Iglesias.

Pero, además, hay un buen grupo de misioneros salidos de nuestras parroquias de Ciudad Real, que se sienten en comunión y enviados por las comunidades donde recibieron la fe y la vocación, y por ello, además de recibir ayuda de sus parroquias cuando vienen de vacaciones, a menudo acuden a la Delegación de Misiones para solicitar financiación a sus proyectos, tareas o necesidades humanitarias o pastorales.
En lo que va de año, desde la Delegación de Misiones:
-       Hemos comprado una moto para el desplazamiento entre poblaciones de un misionero.
-       Hemos financiado un aula de usos múltiples en Bolivia.
-       Apoyamos un colegio de niños discapacitados en Bolivia también.
-       Financiamos la construcción de un muro de protección en un colegio de Malí.
-       Hemos pagado becas para el estudio o la alimentación en Nicaragua.
-       Colaboramos para la alimentación e higiene en una cárcel de Perú.
-       Subvencionamos dos retiros vocacionales intercongregacionales en Malí.
-       Ayudamos a las necesidades de un hospital de Camerún…

Todo esto se ha podido sostener sobre todo gracias a los donativos de personas particulares, y algunas actividades de los Grupos de Animación Misionera. Porque la Jornada del Día del Misionero Diocesano, que se creó con este fin es respaldada cada vez por menos parroquias.

Naturalmente, somos conscientes que, en el estado actual de precariedad de muchas familias en nuestro entorno, estamos más inclinados a socorrer a quienes tenemos en la puerta de al lado. Pero, como dice el lema de la Jornada el presente año, nuestros enviados a la Misión necesitan y esperan también nuestro respaldo para poder desarrollar sus tareas misioneras, evangelizadoras y humanitarias. No podéis imaginar lo duro que es a veces recibir peticiones, y tener que responder, como es la situación actual, donde nos hemos quedado sin fondos, que tienen que esperar a que hagamos la campaña o nos lleguen algunos donativos, porque no tenemos de dónde sacar.

Nuestros misioneros han hecho el mayor esfuerzo y sacrificio, que es el de dejar casa, familia y cultura, para compartir vida y Evangelio con aquellos hermanos. Que no les falte nuestro respaldo.

Un saludo fraterno.
Damián Díaz.

05/06/2019

NACIDOS DE LA MISIÓN, PARA LA MISIÓN.


Carta Don Gerardo Melgar a los misioneros y misioneras con motivo del Día del Misionero Diocesano. 

Pocas frases pueden definir mejor la identidad del misionero, de la misionera, que esta: “Nacidos de la misión para la misión.”
         Nacidos de la misión porque el misionero nace de la misión de la Iglesia que cumpliendo aquel envío de Cristo “Id por el mundo entero y predicad el evangelio”, hace llegar ese evangelio, esa Buena Nueva de Jesús al corazón de cada uno de nosotros a través de su palabra que llego a nosotros a través de los sacerdotes, de la catequesis, de la educación y el testimonio de la vida de nuestros padres y de tantos y tantos medios como el Señor pone en nuestro camino para que descubramos que merece la pena ser sus seguidores.
         A medida que vamos descubriendo el seguimiento de Jesús como algo que llena nuestra vida y la plenifica totalmente, en esa misma medida empieza a resonar en nuestro corazón como dirigido a cada uno de nosotros como algo que tenemos que vivir y hacer nuestro el envío del Señor:” Como el padre me ha enviado, así os envío yo, recibid el Espíritu Santo…”(Jn 20,21-22).
El Papa Benedicto XVI en la proclamación del “Año de la fe decía que la fe era un gran tesoro y un  gran regalo de Dios, pero que no nos lo daba para que nos aprovecháramos personalmente, sino para que fuéramos capaces de transmitirlo a los demás.
Cuando uno va descubriendo a Jesús, lo va amando y haciéndose su discípulo por medio de distintos medios y personas que el Señor ha puesto en nuestro camino para que esto fuera así, entonces, vamos descubriendo que nuestro seguimiento además de hacerlo personalmente, tenemos que comunicar nuestra experiencia, hacer partícipes y “llevar su mensaje salvador al corazón del mundo”, que decía San Juan Pablo II.
         En esto consiste nuestra vocación específica, en saber desde donde podemos vivir mejor la Buena nueva de Jesús y desde donde podemos servir mejor a los demás dando a conocer y ayudando a los demás a que lo amen.
         La Vocación misionera es la vocación más en radicalidad porque ofrecéis  a entregáis vuestra vida por el anuncio del Evangelio, dejando casa, hermanos, familia, tierra de nuestras raíces e ir allí donde el misionero cree que es mas necesario para que el Evangelio de Cristo y su persona sea anunciado.
          Por eso decía al principio que pocas  frases explican mejor la identidad del misionero que esta frase: “nacidos de la misión para la misión” porque todos los que nos sentimos misioneros y portadores del mensaje de Cristo al mundo nacimos de la misión que Cristo dio a la Iglesia y de todos cuantos nos enseñaron a conocerlo y amarlo y ser sus seguidores, y somos destinados a vivir nuestra vida desde la misión y para la misión.
         Queridos misioneros: sabéis de siempre lo mucho que admiro vuestra vida, vuestra entrega, disponibilidad y generosidad, porque vosotros estáis haciendo realidad  con vuestra entrega que habéis nacido desde la misión y para la misión.
         Para que esto se haga realidad por vosotros y vuestra vida entregada, no os ha importado dejarlo todo: familia, amigos, raíces, diócesis y vuestra única aspiración es que realmente se cumpla la voluntad del Señor, que quien nació de la misión, se entregue por entero a la misión.
         Gracias por vuestro testimonio. Vuestra vida nos anima a ser también, con todas las consecuencias, testigos de Jesús, misioneros en la porción del mundo que el Señor nos ha encomendado a cada uno. Sois un estímulo a nuestra entrega a la evangelización misionera entre los nuestros, donde hoy no es nada fácil ser de verdad misioneros y evangelizadores en nuestra Europa y en nuestra España “cristiana”, en las que Dios ha dejado de ser valorado y ha sido sustituido por el dinero y  los corazones se han endurecido con el materialismo y el hedonismo en el que nuestros contemporáneos nos movemos.
         Pido a Dios por vosotros para que aliente vuestras vidas y mantenga vivo el ardor evangelizador y misioneros. Vosotros pedid por nosotros para que sepamos llegar al hombre de hoy, ofrecer a Jesucristo, como el único que puede llenar plenamente nuestra vida y dar sentido a todas nuestras aspiraciones.
Un fuerte abrazo para todos vosotros.
                                    +Gerardo Melgar Viciosa
  Obispo de Ciudad Real

24/05/2019

NACIDOS DE LA MISIÓN, PARA LA MISIÓN


Damián Diaz. Delegado de Misiones y OMP de Ciudad Real 
Nuestras Iglesias y comunidades cristianas, nosotros mismos, somos cristianos, porque alguien de fuera, enviado, misionero, ha salido de su casa, de su tierra, y ha venido a nosotros a proclamarnos el Evangelio. Hemos nacido de la Misión: El mandato del Señor de anunciar la Buena Noticia a todo el mundo, que alguien se tomó en serio. O, como dice el Papa Francisco, la alegría del Evangelio que alguien experimentó y quiso compartir con nosotros.
Ese dinamismo misionero de la Palabra de Dios, del encuentro con Jesucristo, continúa y nos afecta ahora a nosotros: Quienes hemos recibido esa Palabra y hemos conocido el amor de Dios no podemos ocultarlo, sino que tenemos que testimoniarlo. En nuestro entorno, y hasta los confines de la tierra, a donde nos manda el Señor. Porque su salvación es para todos los hombres de todos los tiempos, y su Misión, universal.
El esfuerzo misionero desarrollado por tantos hombres y mujeres a lo largo de los siglos no puede interrumpirse o quebrarse ahora por nuestra comodidad, miedos, egoísmos o falta de impulso e ilusión.
Es verdad que hay crisis de vocaciones en todos los ámbitos. Pero algunos han respondido, y nosotros tenemos que sentir la llamada del Señor, y apoyar con nuestra oración, y nuestro esfuerzo económico a quienes, salidos de entre nosotros, han ido a proclamar la Buena Noticia por todo el mundo.
El Día del Misionero Diocesano es una Jornada en que, además de recordar a Vicente Hondarza, que recibió la corona del martirio en Perú un 14 de junio, dirigimos una mirada cariñosa, admirada y agradecida a los misioneros que recibieron la fe y su vocación en nuestras comunidades parroquiales.
Muchos de ellos se dirigen cada año a nosotros, a la Delegación Diocesana de Misiones, para contarnos sus tareas, sus proyectos, las necesidades de sus gentes. Y nosotros podemos ayudarles y respaldarles, sólo en la medida que recibimos las colectas y donativos de nuestras parroquias, grupos y amigos.
Que no les falte nuestro apoyo, porque con ellos nuestra Iglesia Diocesana, nacida de la Misión, será también misionera, respondiendo al mandato del Señor.

06/07/2018

"LO MEJOR ES ESCUCHAR A DIOS EN ESTA REALIDAD"


Javier Chamero (javi), Misionero Pasionista en El Salvador. 

MI EXPERIENCIA DESDE EL SALVADOR (CENTROAMÉRICA)
Queridos amigos y amigas de Sur y Sal, de Ciudad Real, todos los que tienen espíritu misionero de anunciar el mensaje del Evangelio con la vida.
Soy Francisco Javier Chamero Bravo, religioso pasionista. Ya he colaborado en la revista cuando estaba en Cuba de misionero, ahora estoy por El Salvador. Les voy a compartir mi corta experiencia que llevo por este país, ya que estoy aquí desde el 5 de enero de este año. Estoy al lado de la capital, de San Salvador, en un municipio que se llama Mejicanos.
Les diré que todavía me estoy adaptando a esta nueva realidad, con gente humilde, sencilla, con pobreza material pero una gran riqueza espiritual.  Geográficamente es un lugar donde hay bastantes cerros, de cierta dificultad en algunos lugares para acceder, por lo empinados que están los accesos, pero caminando se realiza todo y así se ve mejor la realidad.
Gracias a mis hermanos de comunidad que me ayudan en ir adaptándome y a conocer esta realidad voy entrando en la tarea pastoral, así como también agradecer a la gen

te, a los feligreses y agentes de pastoral que van orientando de cómo es toda la historia de este municipio y de la zona de la parroquia.
Entrando ya en la tarea, en la pastoral que desarrollamos aquí, voy a contarles cómo voy  afrontando  este nuevo reto.
La parroquia está dividida en nueve zonas que corresponden cada una a una Comunidad Eclesial de Base. Cada comunidad tiene su ritmo pero siempre en unidad con toda la parroquia, es decir, hay un camino a seguir parroquial y cada comunidad lo va realizando según su entorno. A mi me toca animar la parroquia, por ende animar las comunidades, a sus responsables, estar junto ellos caminando en la tarea. Trabajamos muy estrechamente con toda la gente, tanto con autoridades como con organizaciones que trabajan por la promoción humana. Nosotros siempre desde nuestro sentir Iglesia en el compromiso de la fe.
A  nivel parroquial tenemos tres grandes áreas de funcionar, que son la evangelización, la liturgia-celebración y lo social, entonces vamos animando esas áreas con los responsables que son los laicos, viendo cómo responder a la realidad. Como comunidad pasionista tenemos una organización que se llama Servicio Social Pasionista, con varios programas de desarrollo en todas las áreas de promoción, cuyo objetivo es aportar lo que podamos para transformar la realidad y que es el sentir de la parroquia, ir viviendo nuestra fe con entrega y mejorar el entorno.
Durante el tiempo que llevo aquí me he dedicado a conocer la parroquia y les diré que lo que me ha servido mucho ha sido la escucha de la gente, pobre, humilde, sencilla y con esperanza, a pesar de las grandes dificultades que hay como es falta de trabajo y oportunidades para los jóvenes que les lleva a delinquir, falta de atención médica porque es caro, falta de alimentos, falta de agua potable en  algunas zonas, falta de poder acceder a la educación, situaciones violentas que hace que la gente no se sienta cómoda, entre las diferentes dificultades. Pues en esta situación se ve mucha esperanza en la gente, eso anima a seguir adelante, no ponen dificultad para colaborar y aportan todo lo que pueden de su parte, y en esta situación me toca animar y acompañar, y estoy aprendiendo mucho. Una de las cosas que más me está ayudando es la visita a los enfermos, esto me está dando a conocer las familias, el nivel de vida, el acceso a recursos en qué nivel están, y así uno puede valorar la situación y así tratamos de ayudar ante las dificultades. También hemos tenido campañas médicas para ayudar a los más pobres, realizamos campañas de recogida de alimentos, que la gente da de lo poco que tienen, como la viuda del evangelio, que dio sus dos moneditas, campañas para jóvenes con talleres de formación orientados a la promoción de la persona,   abierto a todos creyentes o no, así también vamos formando y educando en la paz y el desarrollo de la persona. Se realizan actividades siempre con esa orientación de crear otra forma de pensar, de vivir y de responsabilidad de construir un entorno donde se viva con dignidad y paz.
También trabajamos a nivel vicarial, es decir, en el municipio estamos un grupo de parroquias que formamos lo que se llama la Vicaria. A este nivel vicarial también se trabaja en la formación y promoción, ofertando espacios de aprendizaje en diferentes áreas de promoción y desarrollo, formando líderes que después lo repliquen en sus parroquias. A mi me toca la responsabilidad de animar el área de la Pastoral Social, y el funcionamiento es preparar cursos, talleres, encuentros para formar personas en esta área social y así, después en las parroquias, animar el compromiso social, ya sea formando a personas en las parroquias y realizando proyectos en esta línea. Es un trabajo bonito,  lo hago sabiendo que estamos sembrando y que los frutos los recogerán otras personas, pero esto da mucho ánimo porque Dios nunca dejará que el esfuerzo no tenga su fruto.
Esto es, a grandes rasgos, lo que voy viviendo en este corto periodo de tiempo. Les diré que para mi lo mejor es escuchar a Dios en esta realidad, cómo habla por la historia de las personas, por los acontecimientos, por infinidad de cosas sencillas que si uno las escucha ayuda a ver lo que Dios nos va orientando,  tanto a  través de estas personas humildes, pobres sencillas, como con los acontecimientos cotidianos.
Qué Dios les siga acompañando en su caminar.

04/07/2018

"PASÓ HACIENDO EL BIEN"


Antonia Sánchez Morocho. Misionera Comboniana en Uganda.
"Sigue su huella" es una invitación para cada uno de nosotros que nos llamamos “cristianos” o sea, seguidores de Jesucristo. Pero, podemos preguntarnos: ¿Dónde encontrar esa huella de Jesús? Naturalmente la respuesta la encontramos en el Evangelio donde se nos dice todo (o casi todo) lo que hizo y dijo Jesús. Pero hoy me gustaría considerar con vosotros una frase muy cortita de S. Pedro que encontramos en el libro de los Hechos de los Apóstoles. “Él, (Jesús) pasó haciendo el bien…” (Hech. 10, 38).

“Pasó haciendo el bien” Creo que esa es la huella de Jesús que estamos llamados a seguir: pasar haciendo el bien. Qué bonito sería, al menos a mí me gustaría que cuando haya dejado este mundo, quien me haya conocido pudiera decir de mí, “pasó haciendo el bien” como Jesús. Y me pregunto: ¿cómo puedo yo pasar por esta vida haciendo el bien? Yo no hago milagros No he hecho ninguno en toda mi vida, o quizás sí, algún milagro chiquitín que he venido a saber muchos años después de que ocurriera. Una religiosa con la que viví por unos años, siendo yo joven, la volví a encontrar ella ya muy anciana.  Se había olvidado de mi nombre pero me dijo: “tú eres la que me enseñó a rezar sin libro”. (Ella cuando rezaba siempre tenía que leer las oraciones del libro.) Había aprendido a orar sin libro, con el corazón. Eso no se le había olvidado.
En mis tiempos mozos de misionera en Uganda fui profesora de Educación Cristiana en un Instituto para chicas. Algunos años después de dejar esta institución recibí una carta de una de mis antiguas alumnas en la que me contaba algo de su historia. Siendo estudiante universitaria se quedó embarazada. Le aconsejaron que abortara para poder seguir sus estudios, ella se negó rotundamente. Me decía en su carta: “Mi hijo vive gracias a lo que tú me enseñaste: ‘la vida de un ser humano es sagrada y solo Dios que la da, la puede quitar’.”  

Seguro que todos hemos conocido personas que pasan haciendo el bien de manera sencilla, sin hacer ruido, pero haciendo que los que están a su alrededor se sientan a gusto porque se saben aceptados y amados así como son. Personas que saben captar cuando alguien está triste o preocupado y saben decir una palabra de consuelo, saben dar ánimos a quien se siente abatido. Personas que saben renunciar a algún placer, legítimo, como puede ser un día de descanso, salir con amigos, ver una buena película, etc. para ir a visitar a un enfermo o a una anciana que está sola y que quizá se siente abandonada. Personas que son “manitas” y que saben arreglar cosas y se ofrecen en la parroquia o en el pueblo para ayudar a quien lo necesite. Personas que saben “escuchar” ¡Ay!, cuanto necesitamos hoy de estas personas que nos escuchan con interés, con paciencia, que nos muestran su cariño con un abrazo o una simple palmadita en la espalda.. Todos necesitamos compartir penas y alegrías. Para las alegrías quizá encontremos fácilmente quien nos escuche, para las penas no tanto, pero cuanto bien nos hace compartirlas con alguien.
Seguir la huella de Jesús, haciendo el bien. Y esto en un mundo como el nuestro donde parece, a juzgar por lo que vemos y oímos en algunos medios de comunicación, que el mal prevalece sobre todo: guerras, corrupción, atentados, robos, mentiras… No, nosotros los que andamos tras las huellas de Cristo no podemos permitir que el mal lleve las de ganar. Cristo nos llama, nos urge a que lo sigamos haciendo el bien en este mundo, nos pide que seamos valientes, que nos enfrentemos al mal con el bien cueste lo que cueste.  Quizás alguien nos tome el pelo, se rían de nosotros, y ¿qué? Que lo hagan. Nosotros vamos por el camino que Jesús nos ha trazado, seguimos sus huellas que nos llevan por el camino de la Vida, esa Vida en abundancia  que Él vino a traernos.

Un abrazo desde Uganda,

19/06/2018

LA ALEGRÍA DE LA MISIÓN.


 Eloisa Muela. Misionera en Honduras. 

Creo que Dios tiene un ‘plan’ para cada uno/a de nosotros, adaptado y diferente según nuestras circunstancias, pero en el que todos somos llamados a construir juntos un mundo mejor en el que de verdad haya Justicia.  Dios nos da la fuerza para intentarlo y conseguirlo, y nos pone en el camino a personas que nos ayudan a realizar este plan.
Uno de estos planes es salir de la zona de confort en la que estamos y dar ese ‘salto’ de servir a los más pobres lejos de nuestro entorno, nuestra casa, amigos y familia. Es apasionante y gratificante, aunque no es fácil, este peregrinar continúo intentando poner en práctica en nuestra vida y transmitir a los demás la Buena Noticia del mensaje de Jesús.
La misión es una forma alegre, activa, reflexiva y muy creativa de vivir el Evangelio, por ejemplo, sirviendo a los que más lo necesitan, a los pobres entre los pobres; niños, niñas y adolescentes con diversidad funcional y/o barreras en la participación y el aprendizaje en zonas empobrecidas de la periferia de Tegucigalpa y zonas rurales de etnia lenca, en Honduras, en donde Dios me ha puesto desde hace cinco años.
El proyecto en el que colaboro intenta acompañarles a todos estos niños y jóvenes en este proceso de desarrollo integral a través de un programa de educación inclusiva de calidad en escuelas y centros infantiles, implicando a todos los agentes que participan en los procesos de aprendizaje (familias, profesores/as, jóvenes colaboradores, organizaciones, instituciones…).
Esto es parte del trabajo que realizamos en Honduras en el proyecto del Padre Patricio Larrosa (sacerdote misionero de la Diócesis de Guadix que lleva 26 años en Honduras) y del Padre Álvaro Ramos (sacerdote misionero de la Diócesis de Tegucigalpa que lleva 5 años en Honduras.), en el que también colaboran Concepción y Lourdes Vega, misioneras laicas de Granada desde la parroquia Santa Teresa de Calcuta en la Arquidiócesis de Tegucigalpa. 
ALEGRE.- La alegría es una característica fundamental para entender y enfrentar cada día, cada situación, cada encuentro.
En el proyecto es vital la actitud de los niños y niñas, siempre alegres, ansiosos por aprender, por mejorar, por avanzar, por dar y recibir cariño, por tener delante cada día un plato de comida, por cada sonrisa y momentos cómplices compartidos.
También es vital la actitud alegre de los jóvenes colaboradores. Alumnos y alumnas de las escuelas que estudian durante la jornada de la mañana y colaboran de forma voluntaria por la tarde (o viceversa), jóvenes de Bachillerato y de Universidad que estudian y a la vez colaboran atendiendo a los niños y niñas y gestionando el proyecto. Niños y jóvenes con muchas ganas de ayudar y de mejorar el mundo, que teniendo aparentemente poco, comparten con alegría los dones que tienen, lo que han recibido, sus ilusiones, su amor y su tiempo. 60 jóvenes que comparten su vida con  los que más lo necesitan, aún sabiendo que ellos tienen muchas necesidades.
ACTIVA.- No sólo hay que saber escuchar el Plan de Dios para cada uno…luego hay que saber y poder decir ‘Si' y comenzar la acción. Seguir el Evangelio implica asumir los problemas que van a aparecer al actuar siguiendo el mensaje de Jesús, que no siempre corresponde con las normas establecidas. Acompañar en el camino a las personas con grandes problemas, necesidades y dificultades, implica que tú también los vas a tener, y que gran parte de la actividad va a consistir en intentar darles una respuesta y también en dotar de herramientas a las personas para que puedan resolverlos…entender que una vez que comienzas a andar, vas a seguir caminando, tropezando y levantándote, a veces más rápido o más lento, en línea recta o en zig-zag, pero siempre en movimiento.
Actualmente el proyecto atiende a más 600 niños, niñas y adolescentes de los 4.700 que asisten diariamente a las 4 Escuelas  y 2 Centros Infantiles del proyecto en zonas empobrecidas de la periferia de Tegucigalpa. Existen 6 Espacios Psicopedagógicos en la zona urbana. Un 20% de los alumnos/as presentan algún tipo de diversidad funcional  o discapacidad y el resto presenta diversidad específica en sus procesos de aprendizaje. Es decir, un desorden en uno o más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje, oral o escrito, que puede manifestarse en la habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos, incluyendo condiciones tales como las discapacidades perceptuales, lesión cerebral, disfunción general mínima, dislexia y afasia del desarrollo.
Además, estas niñas, niños y adolescentes tienen otras variables que dificultan sus procesos de aprendizaje como es la desnutrición o malnutrición, las situaciones emocionales tan difíciles a las que se enfrentan desde pequeños, la poca cantidad y calidad de horas de descanso y sueño, la falta de procesos de estimulación temprana, etc.
En la zona rural el paisaje educativo es similar pero presenta diferentes desafíos. Existen dos Espacios Psicopedagógicos y dos Aulas de Estimulación, éstas dedicadas exclusivamente a niños, niñas y adolescentes con discapacidad que han quedado excluidos del sistema educativo formal y con los que se desarrollan programas diferentes de estimulación y de preparación para la vida independiente. Allí se atienden más de 300 niños y niñas, prácticamente el 80% de los alumnos/as de los centros infantiles y escuelas públicas de las comunidades rurales en las que trabajamos, necesitan asistir al espacio psicopedagógico.
REFLEXIVA.- Hay que hacer las cosas con mucho amor, y hay que hacerlas muy bien. La calidad del trabajo realizado tanto a nivel humano como técnico no es impensable en los proyectos desarrollados en comunidades tan empobrecidas. Todo lo contrario, de otra forma no se puede abordar un proyecto.
La oración es clave para manejar estas situaciones, estos tiempos, estos problemas y dificultades, y sobre todo para ser agradecidos y valorar todos los logros conseguidos en equipo. Cada día, cada instante suceden milagros que hay que saber mirar, escuchar y sentir, y que dan sentido a muchas realidades difíciles de gestionar desde la ‘lógica’ adquirida durante muchos años de aprendizaje nuestro…ahora toca seguir aprendiendo, pero también ‘desaprendiendo’…por eso hay que dedicar tiempo para la oración, para repasar desde el Evangelio el día, las situaciones, nuestras acciones o nuestras ‘parálisis’, y para visualizar las siguientes etapas.
Los miembros de los equipos de los Espacios Psicopedagógicos y Aulas de Estimulación están en constante formación para atender de la mejor manera a los niños y niñas, así como para apoyar a sus familias y a los docentes. Las reuniones y revisiones internas que realizamos todos, nos ayudan a detectar las fortalezas y debilidades y poder así seguir creciendo como equipo y como personas. Aprender a realizar autoevaluaciones, a tomar decisiones y fomentar la capacidad de liderazgo entre los jóvenes colaboradores es muy importante.
Tanto los niños y niñas que asisten a los Espacios, como los jóvenes colaboradores son ‘proyecto’ y como tal, tienen que seguir creciendo y formándose; cuánto más se aprende más y mejor se puede servir.
Es clave en proyecto el apoyo de las educadoras y de los profesores y profesoras de las Escuelas y Centros Infantiles. Más de 140 participan en el proyecto realizando capacitaciones, formaciones periódicas y colaborando con los planes de trabajo y adaptaciones curriculares, además de todas las actividades que se proponen desde los Espacios Psicopedagógicos y desde las Aulas de Estimulación.
CREATIVA.- Tenemos una actitud alegre, damos el ‘Si’ para comenzar a actuar,  destinamos tiempo a la oración y a la reflexión… y ahora, ¿cómo mezclamos todo? Llegamos a la parte más bonita de la misión: la creatividad en la vida diaria.
Cada día va a ser diferente, cada situación, cada instante. En todo momento hay que estar tomando decisiones para facilitar y si es posible resolver conflictos que se pueden presentar. También hay que estar despierto/a en todo momento para disfrutar de los logros y saber mirar, escuchar, sentir e interpretar los milagros que suceden a nuestro alrededor.
En este estado de ‘alerta positiva constante’ se desarrollan innumerables procesos creativos que nos permiten conjugar todas estas variables de alegría, acción y reflexión, para  convivir con el medio y sin desorientarnos dar las mejores respuestas posibles, flexibles y adaptadas a cada situación en la que nos encontramos.
Cada Espacio Psicopedagógico consta de diversos programas como Estimulación, Proceso Madurativo, Aprendizaje Funcional y Vida Independiente. La diversidad en los problemas de aprendizaje hace que desde el proyecto de Educación Inclusiva se investigue con ocho variables que afectan a estos procesos. Una de ellas es el Espacio Psicopedagógico, pero además hay otras: nutrición, diversidad visual y auditiva, psicomotricidad, lenguaje, emocional, descanso y accesibilidad básica. Hay niños y niñas que su aprendizaje se ve dificultado por una o dos variables, otros por cuatro o cinco y algunos por las ocho. Con estas evaluaciones y con las entrevistas familiares a de los docentes, se elaboran los planes de trabajo o adaptaciones curriculares que son el instrumento con el que comenzamos a trabajar. Constan de numerosas dinámicas, variadas y personalizadas en las que predomina la estimulación sensorial como parte fundamental del proceso de aprendizaje.
Los jóvenes colaboradores van también comenzando a trabajar y a pensar de esta forma y a reconocer las sinergias que se pueden generar para conseguir los objetivos. Algunos de ellos intentan aportar proyectos similares al proyecto en el que colaboran, en sus comunidades. Se convierten así en agentes de desarrollo local, haciendo realidad ese cambio y ‘salto de calidad’ humana y técnica en los proyectos que promueven y que entre todos apoyamos.
¿Cómo no se va a ayudar y acompañar a personas que sin tener apenas nada quieren ayudar a otros que más lo necesitan? Hay que hacerlo, con la mayor alegría posible, actuando de la mejor forma que sepamos, reflexionando y fortaleciendo la iniciativa a través de la oración, para hacerla real y sostenible de la manera más creativa posible.
Esta es una bonita misión: Estar ahí, con la gente que más lo necesita, más pobre, acompañarles, aprender y desaprender, generar proyectos sostenibles con y para ellos, ayudarles a crecer, a enfrentar y a resolver problemas; descubrir, aceptar y poner en marcha el ‘plan’ de Dios para nosotros, en definitiva, vivir con alegría el Evangelio para construir un mundo más justo. El Evangelio, Jesús,  sigue siendo la luz potente que indica el camino del servicio a los más necesitados para resolver los graves problemas del mundo, luz que llena el corazón de alegría y esperanza.

14/06/2018

MI MISIÓN EN CHACHAPOYAS.


 Glafira Jimenez Paris. Hijas de la Virgen para la Congregación Cristiana en Perú. 

Desde el año pasado estoy compartiendo la vida en la llamada ciudad de Chachapoyas, aunque su nombre es algo más ilustre:  San Juan de la Frontera de los Chachapoyas, fundada el 5 de setiembre de 1583. Es la capital del departamento de Amazonas, en la cuenca del río Utcubamba, a 2,335 metros sobre el nivel del mar y con una población de 30,000 habitantes, aproximadamente. La actividad económica principal es el comercio y el turismo, promocionado en los últimos años. Acá otra “vista” a la ciudad desde lo que llamamos “asentamientos humanos”.
La afluencia de inmigrantes y la escasa diversidad económica no permite responder a las necesidades básicas de todos sus habitantes; cada día aparecen nuevos asentamientos humanos con escasos recursos económicos y en algunos lugares la pobreza sigue siendo extrema, donde la situación de los niños/as es especialmente preocupante. Otro de los desafíos en la actualidad es la situación de la juventud, especialmente precaria en muchos sentidos; aunque hay más posibilidades de estudio, sobre todo desde la creación de la Universidad Pública,  sin embargo, las condiciones son muy deficientes, los jóvenes se encuentran solos en una ciudad, sin recursos ni orientación y a merced de las redes de corrupción (corrupción y explotación sexual) con un alto índice de abortos y suicidios juveniles. Como ves, los desafíos son muchos y complejos. 
 
Mi congregación, Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana, ha cumplido 28 años de presencia. Desde sus inicios, la comunidad ha participado activa y generosamente en los distintos apostolados
-       De la Parroquia y la Diócesis:  participación en la coordinación de las diferentes comisiones diocesanas (Formación de catequistas, Pastoral Social, Pastoral de Salud), Catequesis (jóvenes, adultos),
-       De la misión propia de la Congregación: Dispensario “Antonio Hornedo y Correa” (atención con medicamentos y pagos de servicios a las personas indigentes y de bajos recursos económicos que viven en Chachapoyas y también de los que vienen de otros pueblos de la Diócesis, enviados por Párrocos y Religiosas a favor de los enfermos/as más necesitados) y Apadrinamiento a familias con bajos recursos (con financiamiento de amigos/as de nuestras diferentes comunidades en España), así como el sostenimiento del Comedor Parroquia “San Martín de Porres” (con la comida diaria para un aproximado de 120 niños/as de primaria y secundaria en riesgo de mala alimentación).
En la actualidad, en la comunidad somos dos: Katy y yo. Mi servicio durante el año pasado, aprovechando mi recorrido en formación a agentes pastorales en Lima, se ha centrado en la participación en las distintas comisiones diocesanas. Estamos organizando, con  mucha ilusión, una Escuela Diocesana para Catequistas. La formación es un pedido recurrente en ellos/as, sobre todo los que viven en las comunidades alejadas y no tienen posibilidades de formación. Dadas las necesidades de la Diócesis, distintos grupos y sobre todo, religiosas, trabajan en la promoción de una vida más digna (Pastoral Social), muchas veces de manera no articulada. En la última asamblea diocesana acordamos fortalecer esta dimensión de la evangelización y colaboraré en ello. Para empezar, ya comparto un espacio radial de los miércoles sobre “Doctrina Social de la Iglesia” en la radio de la Diócesis: Radio Horizonte. Además, la ciudad cuenta con un pre-seminario donde jóvenes con vocación para el sacerdocio ministerial se preparan durante un año para ingresar en el Seminario que se encuentra en Jaén. Apoyo con clases de Introducción a la Biblia.
Respecto a los apostolados propios de la congregación, sigo adentrándome en el acompañamiento en los Apadrinamientos que comencé el año pasado, ahora más consciente de situaciones y realidades, y con el seguimiento a la asistencia  a los niños/as que vienen diariamente al comedor, también más cercana a sus realidades y relacionando rostros con nombres. Este será mi segundo año.
Como imaginarás, recién llegada en febrero del 2017, el año pasado ha pasado como “un soplo”. He centrado mi trabajo, fundamentalmente, en ver y escuchar. Adentrarme en esta realidad tan desafiante y ver de qué manera podía contribuir al camino que ya se está recorriendo para hacer realidad el deseo de Jesús: “vida en abundancia para todos/as”. Además, la ciudad cuenta con presencia de instituciones sociales del Estado: Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza y la Defensoría del Pueblo que realizan una excelente labor en el diagnóstico y prevención de situaciones precarias y acompañamiento en los conflictos. Estoy pensando en un trabajo de voluntariado para ir adentrándome en la realidad de la zona. Ya les iré contando.
Aprovechando las tecnologías, sigo “conectada” con el trabajo del Instituto Bartolomé de las Casas, sede de mi trabajo durante trece años; sobre todo en los encuentros formativos a nivel nacional en los meses de julio-agosto y febrero. Este compromiso me supone coordinaciones en el año vía internet y viajes a Lima en esos meses para los encuentros, que son a nivel nacional. Aprovecho para animar la participación de los agentes pastorales de la diócesis (la distancia es larga y el costo alto).
Pues, más o menos, estos serán “mis afanes”, entre otras cositas de aquí y allá, propias de espacios de formación y encuentro de la Vida Religiosa en la Diócesis, rica, comprometida y “muy bien avenida”. Recién estamos iniciando el año. Ya les iré haciendo partícipes de cómo se van “encarnando” los proyectos y propósitos.
Gracias, como siempre, por el acompañamiento en la distancia. Aunque estemos silenciosos, a veces, no es olvido sino mala organización y dejar pasar el tiempo. Un abrazo desde la lluviosa – en esta época – Chachapoyas.